OPINIÓN

De empresa solidaria a empresa responsable

Ana Sainz,

directora general de Fundación SERES

Ana Sainz

En un contexto en el que las empresas han dejado de ser valoradas únicamente por su desempeño económico y su rentabilidad, la ciudadanía penaliza a aquellas que no son responsables y se acerca a las que tienen un impacto social positivo. Es un hecho que hace que hoy sea imprescindible que el compromiso social se convierta en una parte indivisible de la estrategia general de las compañías. Las empresas no pueden desentenderse del bienestar de las sociedades en las que operan, sino que son acto- res clave en su desarrollo, por lo que no pueden ser ajenas a sus problemas. Deben tener una función clara para construir sociedades más justas.

La tarea de la empresa como agente trans- formador está en el centro del debate a nivel mundial. La sociedad ha evolucionado en cuanto a valores y prioridades, y solo aquellas empresas que sepan adaptarse a las nuevas exigencias tendrán la capacidad de sobrevivir a largo plazo. Los grupos de interés de las compañías se han multiplica- do. El foco de las organizaciones ha dejado de estar exclusivamente en el beneficio de los accionistas, para pasar a tener en cuenta las necesidades de todos los grupos que, de alguna manera, se relacionan con la misma. Para dar respuesta a las reivindicaciones y los desafíos actuales, la Responsabilidad Social ha dejado de ser filantropía. Hemos pasado de empresas solidarias a empresas responsables. El propósito social se ha con- vertido en parte fundamental de la estrate- gia de la empresa para crear valor a futuro.

Durante los diez años de existencia de la Fundación SERES hemos trabajado de la mano de las principales corporaciones del país y las instituciones para crear un eco- sistema de colaboración e intercambio de conocimiento que suponga un catalizador del compromiso social empresarial. En este tiempo, hemos detectado el avance hacia el valor compartido con y para la sociedad. En el “VI Informe del impacto social de las em- presas”, presentado en noviembre 2019, y elaborado por la Fundación SERES y Deloit- te, podemos observar que en el último ejer- cicio la inversión en RSC ha crecido un 47%. El 91% de las compañías analizadas cuenta con una estrategia de RSE alineada a la es- trategia empresarial.Y no solo son empresas responsables, sino que se convier ten en líde- res del cambio. siete de cada diez empresas involucra a sus proveedores en sus actua- ciones de RSE, estableciendo condiciones de contratación que supongan el cumplimiento de requisitos vinculados a la RSC.


ODS, viento favorable global

Dada la tendencia en la que las compañías dejan de ser medidas exclusivamente por el beneficio, y se tiene en cuenta su aportación a la sociedad, uno de los principales retos que hemos afrontado es la necesidad de abordar con seriedad y dentro de la estrategia las ac- tuaciones sociales. Hemos sido cada vez más exigentes, y avanzado en la creación de herra- mientas de medición que equiparen los indi- cadores más habituales en las compañías (los financieros) con los índices de impacto social. Para ello, el marco de los Objetivos de De- sarrollo Sostenible de las Naciones Unidas ha permitido unificar los grandes problemas glo- bales, favoreciendo la concienciación y la divul- gación. El 84% de las empresas contempla los ODS en su estrategia de RSE, lo que muestra la importancia de esta tendencia para organi- zar y articular la RSE empresarial. Se observa un compromiso y una evolu- ción positiva, pero hay que seguir trabajando para que las empresas asuman su rol como actores en la construcción de una sociedad más fuerte, más sana, con mayor crecimiento, menos exclusión y menos brechas.

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