OPINIÓN

La trayectoria profesional sostenible: un camino compartido entre personas y empresas

Rocío Millán ,

directora de Servicio Corporativo de Grupo Adecco

Rocío Millán

El empleo sostenible para el Grupo Adecco es aquel que tiene como propósito impulsar el desarrollo humano y social, fortalecer la competitividad empresarial y contribuir al crecimiento económico, asegurando la prosperidad de la sociedad y la protección del planeta. En definitiva, debe dar respuesta a los grandes retos sociales, laborales, económicos y empresariales a los que se enfrenta un país como España. Ahora bien, para que este modelo sea posible necesitamos que nuestra fuerza laboral sea competitiva. Y eso solo se logra si las personas construyen trayectorias profesionales sólidas y sostenibles.

Una trayectoria profesional sostenible significa “avanzar en la vida laboral haciendo un buen trabajo que aporte valor real a empresas y proyectos ( desempeño y rendimiento ), guiándose siempre por un sentido de propósito, ética del trabajo y valores sólidos , recibiendo una recompensa justa —con salario y condiciones que aseguren el equilibrio personal, familiar y profesional— y culminando con la capacidad de dejar un legado significativo para las empresas y para la sociedad”.

Este enfoque no solo beneficia a cada persona en su desarrollo vital y profesional, sino que es también la condición necesaria para que las empresas y el mercado laboral avancen hacia un futuro más competitivo, inclusivo y sostenible.

Nueve fases que marcan la trayectoria profesional sostenible

La vida laboral de una persona no es lineal, sino que avanza en etapas que combinan formación, aprendizaje, desarrollo y aportación de valor. Cada fase tiene un papel fundamental en la construcción de una carrera equilibrada, capaz de generar valor para la propia persona, para la empresa o proyecto en el que trabaja y para la sociedad.

En The Adecco Group identificamos nueve fases que , de forma sucesiva, reflejan cómo evoluciona una trayectoria profesional sostenible y qué elementos resultan clave para que esa evolución sea sólida, inclusiva y tenga un impacto positivo.

1- Formación inicial. La trayectoria profesional comienza con la formación inicial, donde se adquieren competencias transversales —comunicación, aprendizaje, pensamiento crítico o trabajo en equipo— y conocimientos técnicos específicos. Esta base resulta clave para construir una carrera sólida y sostenible.

2- Empleabilidad. Conecta la formación con el mundo laboral. Es el momento de transformar el conocimiento en práctica, generalmente a través de las primeras experiencias profesionales, donde se desarrollan habilidades, actitudes y competencias aplicadas al trabajo.

3- Primer empleo (early career). Es una etapa de aprendizaje e inestabilidad relativa en la que se adquiere experiencia real, se interioriza la cultura del trabajo y se empieza a construir una identidad profesional. Para las empresas, supone una oportunidad para impulsar y consolidar el talento emergente.

4- Propósito. Más allá de tener un empleo, es fundamental encontrar sentido a lo que se hace. El propósito impulsa la motivación, el compromiso y el desarrollo profesional. Cuando el propósito personal conecta con el de la organización, se genera un mayor valor para ambas partes.

5- Desarrollo profesional y mejora. Una vez definido el propósito, la persona puede orientar su crecimiento mediante formación continua, ampliación de su red de contactos y una estrategia de progresión profesional. Así, la carrera evoluciona de forma más consciente, sostenible y alineada con sus objetivos.

6- Madurez y contribución estratégica. La experiencia acumulada permite ampliar la capacidad de influencia y aportar una visión más estratégica. Esta etapa se caracteriza por un liderazgo responsable, capaz de combinar resultados, ética y visión de largo plazo.

7- Reenfoque y transición. Las carreras profesionales no suelen ser lineales. Los cambios de sector, función o prioridades requieren adaptación, aprendizaje continuo y resiliencia. Las organizaciones desempeñan un papel clave acompañando estos procesos de transformación profesional.

8- Cierre activo y retiro profesional. El final de la vida laboral puede convertirse en una etapa de gran contribución mediante la mentoría, la transferencia de conocimiento o el voluntariado. Esto permite preservar la experiencia acumulada y ponerla al servicio de nuevas generaciones.

9- Legado. Una carrera sostenible culmina dejando una huella duradera a través de valores, conocimientos y proyectos que trascienden el tiempo. El legado es el impacto positivo que permanece e inspira a quienes continúan el camino.

Pilares de la trayectoria laboral sostenible: desempeño, ética, recompensa y legado

Para que una trayectoria profesional sea sostenible debe apoyarse en cuatro pilares fundamentales. En primer lugar, asegurar un buen desempeño , es decir, hacer bien el trabajo y aportar valor real a la empresa y a la sociedad. En segundo lugar, llevar a cabo la actividad con ética del empleo y valores profesionales sólidos , actuando con responsabilidad, compromiso y ejemplaridad. En tercer lugar, recibir una recompensa justa , que se traduzca en un salario y unas condiciones adecuadas que permitan conciliar la vida profesional con la vida personal y familiar. Y, finalmente, toda trayectoria verdaderamente sostenible debe proporcionar un legado , transmitiendo conocimiento, valores e inspiración que perduren más allá de la vida laboral activa.

Y tú, ¿qué huella quieres dejar?