OPINIÓN

La innovación social es la solución

Maira Cabrini,

directora de Comunicación de Ashoka España

Maira Cabrini

En 2015, tras una encuesta global de las Naciones Unidas a la que respondieron casi diez millones de personas en todo el mundo, los países miembros de la ONU establecieron el 2030 como el año límite para que la sociedad logre acabar con las principales injusticias de nuestra era: la pobreza, el hambre, las enfermedades o el cambio climático. Y lo han hecho a través de un marco común: los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La innovación es absolutamente clave no solo para conseguir estos objetivos, sino para asegurar un desarrollo global en general. Sobre todo en el sector social hay que innovar en productos, en servicios, en procesos y en alianzas que permitan la multiplicación del impacto.

En el Informe de 2016 de la Fundación Cotec para la Innovación, por primera vez, se incorpora una sección que analiza el estado de la innovación social en España y evidencia la aparición de los primeros síntomas de un ecosistema fértil: emprendedores sociales, espacios de creación, fundaciones, convocatorias de ayudas, inversores de impacto social… pero estamos aún en una fase incipiente, en comparación con muchos otros países. El Índice de Innovación Social, desarrollado por The Economist Intellligence Unit, coloca a España en el número 28, con especial dificultad en aspectos como la financiación o el marco legal. Sin embargo, debemos celebrar y dar valor a lo que sí funciona, y muy bien. Existen muchos ejemplos de innovadores sociales en España y fuera que tienen éxito, que consiguen convertir una idea en realidad, crear un equipo para llevarla a cabo, conseguir los fondos para implementarla y diseñar una estrategia para hacerla crecer.

Este año, Ashoka presentó a cuatro nuevos innovadores españoles sociales a su red internacional de 3.400. Roser Ballesteros (VoxPrima), Ignacio Medrano (Savana), Pablo Santaeufemia (Bridge for Billions) y Victoria Tortosa (La Exclusiva) son las caras visibles de cuatro proyectos rompedores y necesarios. Sus propuestas tienen potencial para revolucionar áreas clave de la educación, la medicina, el empleo y las políticas sociales. Y contribuyen a cumplir con cuatro de los 17 ODS que ha planteado la ONU para 2030.

Vox Prima multiplica la creatividad de los alumnos y su capacidad de expresión escrita a través de la PictoEscritura: los niños viven en primera persona el proceso de creación, edición y publicación de un libro (su libro) con un método demostrado que une el dibujo y la redacción. Savana mejora exponencialmente el acierto de los médicos en sus diagnósticos. Este “Google” médico permite acceder a la información colectiva de millones de historiales clínicos y así facilitar la toma de decisiones. Bridge for Billions es una incubadora digital que facilita el lanzamiento y la consolidación de los proyectos de emprendedores excluidos del sistema tradicional por su proveniencia, género o situación socioeconómica. Y La Exclusiva, a día de hoy en Soria y Burgos, lucha contra la despoblación rural proporcionando productos y servicios a los habitantes de pueblos aislados.

Gracias a ellos decenas de miles de personas salen beneficiadas. Gracias a ellos, y a los otros miles de emprendedores sociales de la red de Ashoka, estaremos aún más cerca de lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y gracias a ellos tenemos ejemplos exitosos para que muchos otros, emprendedores, empresas, administraciones públicas e individuos, nos demos cuenta de nuestra capacidad -y responsabilidad- de ser parte de la solución.

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