OPINIÓN

¡Comprometidos!

Claudia Granadeiro Tagliavini,

Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales para España y Portugal de Dow

Claudia Granadeiro Tagliavini

A día de hoy, la Responsabilidad Social Empresarial -junto a la Sostenibilidad y más recientemente, la Inclusión y la Diversidad- forma parte de la agenda estratégica de todas las empresas. No obstante, ¿cómo hacer que nuestra política de RSE parezca creíble a los ojos de nuestros grupos de interés?

En los últimos años y como fruto de una sociedad cada vez más diversa desde el punto de vista social y político, las industrias han estado en el punto de mira de muchas organizaciones no gubernamentales y de algunas formaciones políticas que nos tachan de “contaminadores”, entre otros adjetivos. Es cierto que la industria deja una huella medioambiental, pero hace mucho que nos comprometimos a ir mucho más allá de leyes ya restrictivas para mejorar nuestras operaciones –nuevas tecnologías y procesos que permiten reducir el consumo de fuentes de agua o energía- y extender nuestra colaboración fuera de nuestras fábricas.

La química es uno de los sectores más transversales de la industria como base de muchas otras industrias y que llega al consumidor final en todo lo que le concierne: objetos que están en el hogar (nevera, sillas, sofás, camas, electrónicos), automóvil, envases, eficiencia energética de casas y edificios, pinturas de los pasos de peatones y carreteras, suelas de zapatos, instalaciones de ocio e infraestructuras.

En Dow conocemos y asumimos como nuestros los riesgos inherentes de una instalación química. La RSE empieza “en casa” con formación y acciones que protegen la salud y seguridad de los empleados, instalaciones y medio ambiente. En paralelo, en las fábricas de Tarragona y Estarreja (Portugal) contamos con dos paneles públicos con representantes de la comunidad para estimular un diálogo continuo y facilitar la información sobre lo que ocurre dentro de nuestras vallas y las preocupaciones de nuestros vecinos. Además de jornadas de puertas abiertas y de la colaboración con las universidades locales, autoridades y entidades sociales y culturales, nuestra RSE apunta al talento exterior, bajo el desafío de atraer a jóvenes interesados en las carreras STEM (por su sigla, Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y cada vez a más mujeres a iniciarse en el fascinante mundo de la ciencia. El voluntariado es otra acción muy importante que fomentamos en nuestras localidades de España y Portugal.

Para contestar a la pregunta del inicio del artículo, creemos que la credibilidad se construye cuando hay un fuerte compromiso por parte de la empresa, de sus colaboradores y de agentes de cambio. No vale solo la contribución financiera, sino que también es esencial nuestra fuerza laboral como un todo y la implicación de los líderes en proyectos de investigación y sociales con el fin de ofrecer al mercado materiales más ligeros y más sostenibles.

Cuando celebramos en 2017 el aniversario de 50 años de Dow Tarragona elegimos el slogan “¡Comprometidos!” para reafirmar nuestro compromiso con nuestros grupos de interés. Queda mucho camino por recorrer, pero las bases han sido lanzadas desde que se fundó Dow a nivel global y desde que empezamos a crecer en la península ibérica con nuestras operaciones, oficinas y centros de investigación y desarrollo. Queremos conseguir más aliados que estén tan comprometidos como nosotros. Con la difusión del conocimiento científico en un lenguaje atractivo para todos los públicos y proyectos concretos que llegan a los hogares de los ciudadanos, la química parecerá lo que realmente es: un sector comprometido con la RSE y sostenible.

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