OPINIÓN

Situación de la competitividad en España

Fernando Casado,

director de Consejo Empresarial para la Competitividad

Fernando Casado

A la hora de abordar la situación de la competitividad en España, es preciso previamente distinguir los dos conceptos que hoy en día existen asociados al término “competitividad” a nivel país. Por un lado, está la denominada competitividad externa, que hace referencia al posicionamiento en el mercado mundial de los bienes y servicios producidos por una economía, y por otro, un concepto de competitividad país mucho más amplio, que hace referencia, no sólo al desempeño exportador, sino al "conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de una economía”

Respecto al primer concepto, el desempeño de nuestra economía puede calificarse como excepcional, especialmente durante los años de crisis y posterior recuperación: desde el año 2009, las expor taciones reales de bienes aumentaron un 42%, sólo superadas por Alemania de entre los principales países de la Zona Euro, contribuyendo a la corrección sin precedentes del elevado déficit por cuenta corriente acumulado en los años pre-crisis (desde niveles próximos 10% del PIB en 2007 hasta superávits a partir de 2013). Otro reflejo de la competitividad exportadora española está en la relativa estabilidad de su cuota mundial en los últimos 15 años, frente al declive experimentado por la mayoría de países europeos comparables.

¿Qué está detrás de este buen desempeño? Por un lado, los logros conseguidos en materia de costes laborales unitarios, con una reducción acumulada de casi un 7% (frente a incrementos superiores al 5% en los principales países de la Zona Euro). Por otro, una política de diversificación por producto y geográfica adecuada, con una orientación hacia productos de mayor valor añadido, y regiones emergentes, que ha permitido a nuestros exportadores afrontar desde una mejor posición los peores años de la crisis. Y por último, un empresariado exportador, liderado por las grandes empresas, capaz e innovador, que se ha posicionado como líder internacional en sectores clave como las infraestructuras, las telecomunicaciones, el sector automotriz, o el turismo, y en actividades punteras en innovación como la agroindustria o la biotecnología.

Pero no hay espacio para la complacencia. Tras los avances logrados, ser más competitivos pasa ahora por afrontar y reducir la todavía elevada brecha de productividad existente con el resto de Europa, y especialmente con países como Alemania.

Y es en este punto donde abordamos el segundo concepto de competitividad, más ambicioso en contenido, comentado al principio. Si atendemos a los diagnósticos realizados por los organismos internacionales expertos sobre la materia , la posición internacional de España en los indicadores de competitividadpaís está a distancia de la que le correspondería atendiendo a su PIB per cápita. Así, sólo un 16% de los países del mundo superan a España en PIB per cápita, mientras que este porcentaje aumenta hasta el 23% si hablamos de competitividad país según el ranking del World Economic Forum. ¿Dónde están los principales déficits competitivos de España? Excesiva y compleja regulación, ineficiencias en el mercado laboral, mejorable calidad del sistema educativo y de las competencias, y excesiva fragmentación de nuestro tejido empresarial son algunos de los puntos que recurrentemente se identifican como imprescindibles de reformar para aumentar la productividad en el largo plazo. Aplicar las reformas adecuadas en cada uno de los ámbitos expuestos implicaría una transformación económica completa basada en la productividad y en la excelencia, y nos situaría en primeras posiciones a nivel mundial en los rankings de competitividad.

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