Fundaciones: compromiso, transparencia y colaboración
Juan Andrés García,
director de Formación, Estudios y Grupos Sectoriales de Asociación Española de Fundaciones
Las fundaciones somos instituciones clave en el tejido social y cultural de las sociedades contemporáneas. Somos, quizás, la expresión más genuina de lo que se entiende por sociedad civil. Somos instituciones con pasado, con experiencia, con voluntad de cambio y compromiso de permanencia en nuestra razón de ser. Siempre hemos estado en la vanguardia para hacer frente a problemas y necesidades sociales.
Las fundaciones estamos llamadas a cumplir un papel creciente en el futuro inmediato y para ello deberemos fortalecer nuestra presencia en la sociedad civil y aportar soluciones concretas. Nuestra labor se funda en la ética, en la eficacia y en la independencia. Las fundaciones contienen en sí mismas un germen de cambio social y el propósito de mejorar el entorno en el que desarrollan su actividad. Las fundaciones cambian con la sociedad y se esfuerzan por adaptarse a las nuevas necesidades y problemas…
1. Compromiso
Dado el nivel de responsabilidad y compromiso alcanzado por el sector, nuestro horizonte para los próximos años debe estar no sólo en cumplir eficaz y eficientemente programas y objetivos de nuestras entidades, sino también en facilitar la participación ciudadana y de las organizaciones y propiciar los cambios necesarios que se ajusten a las necesidades y aspiraciones sociales. Tenemos la capacidad, la experiencia y la legitimidad para hacerlo. El nivel de nuestro compromiso social se comprueba con la exigencia con nuestro trabajo. En los últimos años muchas entidades están desarrollando iniciativas de medición de actividades y de evaluación del impacto, lo que demuestra nuestra preocupación por conocer con la mayor precisión posible el valor de lo que hacemos y para saber en qué debemos mejorar.
2. Transparencia
La transparencia es un activo imprescindible para fortalecer y aumentar la confianza del sector en la sociedad. Está relacionada con la comunicación y con la rendición de cuentas. El nivel de transparencia se puede apreciar en los valores, la actividad realizada, los destinatarios de las actuaciones, la cultura participativa de la organización o el entorno social. La trasparencia informativa de nuestras organizaciones debe ser una exigencia superior que la planteada por la Ley. La transparencia aplicada a nuestras organizaciones nos dará mayor credibilidad y confianza,nos hará más fuertes y más seguros.
3. Colaboración
Con el paso del tiempo cobra cada vez mayor relevancia para nuestro sector el establecimiento de alianzas y acuerdos de colaboración entre fundaciones, la cooperación en proyectos de interés común, el intercambio de experiencias que nos ayuden a aprender y a mejorar. Cuanto más seamos capaces de compartir, más ganaremos como instituciones con fines de interés general. Y también ganaremos en confianza. Porque sabemos que la confianza de la sociedad es esencial para el desarrollo de nuestro trabajo. Mantenerla y acrecentarla es una responsabilidad que afecta a fundadores, donantes, patronos, voluntarios y gestores. Exige que estemos convencidos de que los fines y actividades de nuestras entidades son relevantes y que somos capaces de hacerlos realidad. Reclama que seamos capaces de trabajar juntos, de forma coordinada. Debemos ser ejemplo de buen gobierno, implicación colectiva, eficacia y transparencia.
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