OPINIÓN

Darle la vuelta al discurso

Julia Salsas,

creadora de Las ConSentidas - Whomen

Julia Salsas

Hace 50 años el hombre pisó la Luna por primera vez… y fue un gran paso para la Humanidad. Hace poco más de 40 años que soy mujer… y cada día estoy más orgullosa de serlo. Hace 20 años que soy periodista… y cada día me siento más lejos del periodismo actual. Hace 10 años que me dedico a la RSE… y no dejo de trabajar para que sea ese algo que las empresas necesitan incorporar para ser, no las mejores del mundo, sino las mejores para el mundo. Hace 5 años me dedico a poner en valor a la mujer… y por eso creo que tenemos que DARLE LA VUELTA AL DISCURSO.

Cinco años durante los que he asistido a multitud de eventos “en femenino”. Esos que parecen estar diseñados solo para nosotras. Quizás ahí está el primer error. Y entono el mea culpa en tanto que los que organizo yo misma con Las ConSentidas, no son todo lo inclusivos que, ahora entiendo, deberían.

Eventos de otras plataformas, asociaciones, mujeres que, sin excepción, siempre incluyen esas voces que hablan del “techo de cristal”, la “brecha salarial”, la conciliación como un invento para las mujeres, … Y son siempre también discursos acompañados de “las que nos preceden quieren y deben encontrar referentes”. Llevo tiempo pensando que debemos empezar por nosotras mismas a positivizarnos. ¿Qué referentes creemos que van a encontrar si no somos capaces de ofrecer un mensaje en el que lo que les traslademos sea el enorme abanico de capacidades que ponemos al servicio de la empresa y la sociedad a diario? ¿Cómo vamos a animarlas a levantar la mano o dar pasos al frente si no les transmitimos la opción del liderazgo como algo sexy y atractivo? Atractivo de atraer. De hacerles sentir que ellas también pueden. Que ya no somos la guarnición del mundo masculino, sino el complemento óptimo para avanzar juntos.


En primer lugar debemos aprender a utilizar la palabra NO. “No tenemos presencia en comités de dirección”, “no hemos logrado llegar al porcentaje que queríamos”, “no somos…”, “no hay…”. Quizás no somos y no hay las que podríamos y deberíamos ser y haber. Pero, tímidamente, empezamos a serlo y a haberlas. ¿Qué tal, entonces, si reenfocamos nuestras palabras? ¿Qué tal si nos resignificamos nosotras mismas y ofrecemos ejemplos que sí sean referentes para nuestras compañeras más jóvenes? Haberlas “haylas”. Más de las que nos hacen creer o queremos ver. Como dice mi admirada, querida amiga y mujer referente, Anna Gener, “tenemos que recuperar esa relación que antaño tuvimos con el poder”.

En segundo lugar, debemos aprender a confiar más en nosotras. Ejemplo sencillo pero muy ilustrativo. Cada llamada que hago invitando a la mujer inspiracional del mes (y ya son más de 120), sea de la ciudad, sector, trayectoria, experiencia que sea, la respuesta es “Julia, ¿pero tú crees que yo estaré a la altura?”. En cada uno de los eventos a los que aludía líneas anteriores existe una mujer que, lejos de hacerse el suyo propio, tira de sororidad y generosidad haciendo un alegato en positivo de otra mujer. De lo mucho que vale y suma para las demás. ¿Qué tal si la respuesta a mis llamadas tiene la seguridad de los hombres que la han recibido y, como ellos, me regalan un “por supuesto, Julia, ¿cuándo y dónde quieres que venga? Será un placer” ¿Qué tal si nos “auto-alegatamos sin ego pero con confianza? Insisto y persevero día a día en conseguir esa confianza que necesitamos todas las mujeres en nosotras mismas. Como dice mi admirada, querida amiga y mujer referente, Mercedes Wullich, “Julia, te voy a dar el nobel de la Perseverancia”. Es que hace tiempo que confío en quien soy y en lo que hago.

Tercero. Somos responsables de lo más importante de nuestras vidas. Y de las de ellos. Hemos convertido en algo malo incluso el ser las mayores responsables del cuidado de nuestros hijos. Hay quien ve en eso una discriminación negativa. Ellos han delegado esa tarea en nosotras porqué ellos sí saben que su “mayor tesoro” tiene que estar en manos de las que mejor sabemos cuidar de él. De las mujeres. ¿En quién dejaríais vosotras el cuidado de lo más importante de vuestras vidas? Nos han entregado esa maravillosa responsabilidad a la que ahora debemos ser capaces de invitarles a formar parte en igualdad. Tenemos que aprender a delegar. Como dice mi admirada, querida amiga y mujer referente, Elena Barraquer, team player nata, “parte de mi éxito ha sido el rodearme de un buen equipo y confiar plenamente en él. En la Fundación somos todas mujeres”

Sí, hay mucho camino que recorrer. Mucho que conseguir. Pero, como dice mi admirado y magnífico periodista, Matías Prats, “permitirme que insista”: EN POSITIVO.

Nosotras no hemos llegado a la Luna, pero si nos positivizáramos, creyéramos más en nosotras y delegáramos mejor, podríamos incluso acercarla más a la Tierra. Porqué además de cambiar el discurso, podemos darle la vuelta a lo establecido.

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