OPINIÓN

La Recuperación Verde: una oportunidad inigualable para el empleo y los negocios

Julia Moreno,

Coordinadora del Clúster de Cambio Climático de Forética

Julia Moreno

En un contexto como el que estamos viviendo, es difícil pensar en el futuro. Las soluciones para las consecuencias que el COVID-19 está teniendo en nuestra sociedad deben ser rápidas y es inevitable pensar en el corto plazo, ya hablemos desde el ámbito de la economía (ayudas, subsidios, etc.) o desde la perspectiva de la salud (medidas de prevención, seguridad o distanciamiento social).

El medio y largo plazo genera más dificultades, hay que tomar decisiones sin cierta seguridad y con un escenario incierto por delante. Sin embargo, ahora quizá es el mejor momento posible para plantearnos cómo queremos que sea nuestra sociedad, nuestra economía (y, por tanto, nuestras empresas) y nuestro planeta: cómo queremos recuperarnos de esta crisis.

Y el enfoque de sostenibilidad es incuestionable. Como decía Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas hace apenas unos días en el Diálogo de Petersberg para la Acción Climática, necesitamos avanzar hacia un crecimiento económico bajo en carbono y resiliente al clima. Necesitamos generar empleos y negocios, sí, pero verdes e inclusivos, alineados con la senda de la transición ecológica que ya hemos empezado. Necesitamos fondos públicos que inviertan en sectores y proyectos sostenibles. Necesitamos que los países y el sector privado entiendan los riesgos y las oportunidades asociadas intrínsecamente al cambio climático y tomen las decisiones que les permitan ser más resilientes. Y necesitamos, más que nunca, alianzas y colaboración a todos los niveles para avanzar a buen ritmo.

El sector privado tiene un papel fundamental en esta transición. Si bien muchas empresas consideran el cambio climático como un issue fundamental y están avanzando ampliamente en la integración transversal del mismo, aún queda mucho que avanzar en la identificación del cambio climático desde las áreas de riesgo corporativas, en la reflexión sobre cómo adaptar los modelos de negocio a los impactos del cambio climático o incluso en el alineamiento con la ciencia en lo que respecta a las emisiones generadas. Así lo reflejamos en 2019 en el
documento
, que elaboramos desde Forética con la muestra de las 62 empresas que componían el Clúster de Cambio Climático.

Pero no hay tiempo que perder y es necesario ponerse en marcha para hacer realidad esa transición necesaria, ahora más que nunca. Las instituciones globales, europeas y nacionales, proporcionan marcos que empujan a la acción empresarial de manera evidente. El El Pacto Verde Europeo, con la Ley Europea del Clima, es quizá el mejor ejemplo de esta ambición alineada con la Agenda 2030, a través de una apuesta por la neutralidad climática del continente, el desarrollo de políticas complementarias sobre biodiversidad o economía circular, la priorización de determinados sectores o la incorporación de la ciencia en la toma de decisiones. España, por su parte, a través de la
Ley de Cambio Climático y Transición Energética
(en la recta final de su tramitación administrativa) o el la II Plan de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030, en consulta pública en estos momentos, continúa sentando las bases de la descarbonización y la resiliencia.

Y quizá es momento de plantearnos con urgencia cómo hacer realidad, como empresas, esta transición hacia una economía más sostenible y descarbonizada: ¿qué aspectos no había tenido en cuenta aún en mi estrategia climática?, ¿qué herramientas concretas necesito?, ¿qué esperan de mí los inversores y los clientes?, ¿cuáles podrían ser mis aliados en este camino?, ¿cómo integro a la ciencia en mi toma de decisiones? Desde el Clúster de Cambio Climático, de Forética, del que forman parte 56 grandes empresas, enfocamos este quinto año de trabajo con un enfoque eminentemente práctico: cómo pasar de la teoría a la acción. Abordaremos temas como la reducción de emisiones de CO2 en toda la cadena de valor, los science-based targets, como herramienta para alinearse con los objetivos climáticos establecidos; cómo mejorar la gestión de los riesgos climáticos y la transparencia de información climática según las recomendaciones del TCFD; la innovación como elemento fundamental para la transición energética; la naturaleza, como proveedora de soluciones y aliada para cumplir los objetivos de neutralidad climática o la financiación, tanto desde la perspectiva del inversor como del cambio climático como riesgo extra financiero.

Solo entendiendo bien las opciones, herramientas y alternativas existentes para alcanzar este objetivo de descarbonización, podremos conseguir resultados tangibles, útiles y que sienten las bases de una recuperación sostenible, tan necesaria como inevitable. Así lo ha reconocido también una parte muy representativa del sector privado a nivel global con la iniciativa Build Back Better o, incluyendo también a responsables políticos, sindicatos, ONG y expertos, en la Green Recovery Alliance.

No tendremos, al menos no nosotros, otra oportunidad en la historia para decidir cómo queremos avanzar, cómo aprender de los errores del pasado y mirar el futuro con resolución, esperanza y, ante todo, responsabilidad.

Aprovechémosla.

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