Martina Tomé
22/12/2021

Hay tres piezas críticas para la descarbonización: energías renovables, electrificación y eficiencia energética

Martina Tomé, vicepresidenta de Power Systems Iberian Cluster de Schneider Electric

La Unión Europea se ha marcado el reto de tener una economía con cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en el horizonte del 2050. Esta meta constituye el núcleo del Acuerdo Verde Europeo y está consonancia con el compromiso comunitario de aumentar la acción climática global en línea con los compromisos del Acuerdo de París. Para lograr este ambicioso objetivo hay que actuar de forma rápida y eficaz. En esta entrevista, la vicepresidenta de Power Systems Iberian Cluster de Schneider Electric, Martina Tomé, nos da las claves para la descarbonización: la apuesta firme por las energías renovables, la electrificación y alcanzar una mayor eficiencia energética.

Actualmente, estamos inmersos en un proceso global de descarbonización para conseguir llegar a las ‘emisiones cero’. ¿Por qué es importante la descarbonización del consumo energético en las empresas? ¿Dentro de este reto global, qué papel tiene la transformación de su infraestructura eléctrica?

Es más que evidente que el calentamiento global es una amenaza grave para nuestro planeta y para la humanidad. Pero, de hecho, también lo es para las empresas y ha llegado el momento de actuar con contundencia: los próximos diez años serán clave. Los gobiernos se han marcado objetivos de descarbonización para 2050, en el que las empresas tienen un rol fundamental, deben formar parte de la solución al tomar decisiones estratégicas. En este escenario, es importante tener en cuenta dos factores. En primer lugar, que la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, el 80% en concreto, provienen de la producción y el uso de energía. En segundo lugar, que se prevé un crecimiento exponencial de la demanda energética, del orden del 62%. Por ejemplo, con la tasa de crecimiento actual, los centros de datos podrían consumir el 6% de la energía mundial de cara al 2025, es decir, en tan solo cuatro años. 

Hay tres piezas críticas para la descarbonización: energías renovables, electrificación y eficiencia energética. Las infraestructuras y redes energéticas juegan un papel determinante: adaptándose a un mercado cada vez más flexible, en el que aparecen nuevos actores como los prosumidores, y que tiene que hacer frente a retos como el crecimiento exponencial de vehículos eléctricos. A la vez que la red se prepara para dar respuesta a la descarbonización, los distintos actores están abordando la propia descarbonización de sus infraestructuras y equipos, por ejemplo, optando por equipos que ya no necesitan utilizar gases como el SF6.  

Por tanto, el reto de la sostenibilidad de las empresas también se ha transformado. ¿Cómo deben abordarlo ahora, a diferencia de como lo hacían antes?

Debemos adoptar la sostenibilidad como estrategia empresarial, no sólo para acelerar la descarbonización, sino también como ventaja competitiva para los negocios. Pensemos en la oportunidad de las actuales ayudas enfocadas en la sostenibilidad o incluso en los fondos de inversión, que cada vez más priorizan invertir en proyectos con alto empeño en sostenibilidad. Está en juego el futuro de las empresas. 

Otra diferencia es que ya no podemos pensar en aplicar soluciones aisladas, es importante que formen parte e de una misma visión: cada implementación debe tener un sentido y un por qué, siguiendo una estrategia de conjunto bien pensada previamente. 

Otros dos elementos importantes y que forman parte de la nueva manera de gestionar la sostenibilidad son la digitalización y la gestión activa de la energía. Es decir, integrar datos, softwares y estrategias para lograr una mayor eficiencia. No hay energía más sostenible que aquella que no se consume.

En pocas palabras, toda la empresa deberá trabajar conjuntamente y con la misma visión de sostenibilidad.

¿En qué punto del camino hacia la sostenibilidad se encuentran las empresas hoy en día?

Podríamos decir que nos encontramos en una segunda oleada de la descarbonización. Las empresas estamos implementando medidas con un impacto positivo como la reducción del consumo energético, remplazando o modificando el origen de la energía, pero es una carrera de largo recorrido. Hay que hacer partícipe también a toda la cadena de valor e incorporar la infraestructura eléctrica en la hoja de ruta de descarbonización. Pero necesitamos acelerar el camino, enfocándonos en el potencial de mejora entre la generación y el consumo, es decir, la distribución eléctrica, evitando el uso de gases fluorados y eliminándolos progresivamente de la infraestructura existente. 

¿Cuál es el papel de la tecnología en la descarbonización del consumo energético de las empresas? Desde Schneider Electric, ¿por cuáles estáis apostando?

La innovación tecnológica y la digitalización son críticas en las estrategias de descarbonización. Como comentaba antes, la descarbonización implica una mayor electrificación. La innovación tecnológica es clave para ofrecer soluciones para el control y gestión eléctrica que no usen SF6, un gas fluorado que se ha usado de forma fiable y segura durante muchos años pero que tiene un importante potencial de calentamiento global, 23.500 veces superior al del CO2. Esto no es ninguna novedad, ya el Protocolo de Kioto, en 2005, identificaba el peligro que supone este gas para el Planeta y limitaba sus emisiones. La UE ha establecido el objetivo de reducir sus emisiones de gases fluorado en dos tercios, para 2030. Si bien gran parte de esta meta se logrará al reducir los gases establecidos en el Protocolo de Montreal, el SF6 forma parte integral del mix. Pensemos que hay más de 30 millones de celdas de media tensión instaladas en todo el mundo. Por eso, nosotros hemos apostado por una tecnología sin gases de efecto invernadero en la distribución eléctrica; libre de SF6 y basada en aire puro. En 2015, nos comprometimos a desarrollar tecnologías alternativas al SF6 y eliminar gradualmente el SF6 de nuestro portafolio para el 2025. Ya las hemos aplicado en nuestras propias instalaciones: nuestra cúpula directiva ha pedido que todas las decisiones de negocio estén influidas por el compromiso de reducción de CO2 y este es un ejemplo de cómo lo estamos logrando. 

Esta innovación tecnológica, al eliminar el SF6, permite reducir el inventario de gases fluorados de las empresas y prepara los equipos para posibles regulaciones futuras, ya que la mejor alternativa a los gases de efecto invernadero es el aire. Además, elimina el costoso y complejo proceso de reciclado de este gas, reduciendo los costes de fin de vida útil de los equipos. En términos de Total Cost of Ownership, supone un ahorro de alrededor de un 8%. Sin contar que sus capacidades digitales integradas permiten mejorar la eficiencia energética.

¿Se está aplicando en el mercado esta innovación tecnológica y en qué sectores? 

Sí, por supuesto, estamos muy orgullosos de ver implementados en el mercado nuestros esfuerzos de muchos años de innovación y desarrollo para lanzar una tecnología alternativa, verde y digital. De hecho, ya ha recibido múltiples reconocimientos de la industria, como el Premio a la Eficiencia Energética Industrial en Hannover Messe, el iF Design Award de la institución de diseño iF y el enerTIC Award por el proyecto con E.ON, la mayor distribuidora eléctrica de Suecia. 

Numerosos clientes de distintos sectores han apostado ya por esta tecnología como parte de su hoja de ruta de sostenibilidad, en sectores en los que la fiabilidad del suministro de energía es crítica como el de E.ON; el sector industrial, como en el caso de la fábrica de Renault en Aubergenville, Francia; o el sector transporte, como es el caso de la flota de autobuses de Milán. En concreto, Azienda Trasporti Milanesi ha implementado nuestra tecnología sostenible de Media Tensión en la infraestructura de carga de los depósitos para los autobuses de Milán, para que su flota sea 100% eléctrica en 2030.  

Estamos seguros de que estos casos de éxito se seguirán sumando más y más, porque esta tecnología es la alternativa más sostenible, segura y eficiente para gestionar la infraestructura eléctrica de las empresas, y nuestra apuesta es firme en este sentido: acompañar a nuestros clientes en la descarbonización de su infraestructura con una solución totalmente compatible con el modelo “tradicional” de celdas de media tensión, ayudándoles también en el proceso de reciclado final de estos equipos.

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