ENTREVISTA

La crisis sanitaria ha puesto en jaque a aproximadamente un millón de familias en nuestro país


Patricia Barroso y Lucía Sánchez,

responsables de Alianzas Corporativas de Aldeas Infantiles SOS

Patricia Barroso y Lucía Sánchez 14/07/2020

Aldeas Infantiles SOS es una organización internacional, privada, de ayuda a la infancia, sin ánimo de lucro, interconfesional e independiente de toda orientación política. Su misión es atender a niños y jóvenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad, impulsando su desarrollo y autonomía, mediante el acogimiento en entornos familiares protectores y el fortalecimiento de sus redes familiares, sociales y comunitarias. Para muchas de estas familias, Aldeas es un apoyo fundamental. Saben que en esta entidad pueden encontrar todo lo que necesiten. Además, Aldeas es el hogar de muchos niños y jóvenes, que han perdido el cuidado de sus padres y les llena de orgullo que les sientan como su segunda familia.

 

¿Cuál es la situación de la infancia en España?

En nuestra opinión, en España existe una situación de la infancia bastante desconocida, pues es uno de los países de la Unión Europea que tienen la tasa de pobreza infantil más alta. Antes de la crisis provocada por la COVID-19, 1 de cada 3 niños estaba en riesgo de pobreza o exclusión social, por lo que podemos imaginar que después de estos meses esa cifra será mucho más dramática. A parte de esto, por sorprendente que parezca este dato, en línea con el trabajo que desarrollamos en Aldeas, 300.000 niños en nuestro país se encuentran en riesgo de perder el cuidado de sus padres y 50.000 ya lo han perdido. Son muchos niños los que están en peligro de crecer sin su familia, y no podemos, como sociedad, mirar para otro lado. Porque estos niños que se encuentran en esta situación en la actualidad serán el futuro de todos.

 

Auguran que la crisis sanitaria empeorará esta situación. ¿De qué manera?

Los días de confinamiento han supuesto una situación totalmente excepcional para los niños. Ellos están en una etapa de su vida muy diferente a la nuestra. Necesitan desarrollarse. Su cuerpo está inmerso en una multitud de cambios que necesitan ser atendidos, tanto física como emocionalmente. Por esta razón, pueden mostrar comportamientos como aferrarse a sus padres o cuidadores, sentirse ansiosos, retraídos, enfadados o agitados, tener pesadillas, o manifestar cambios frecuentes de humor, entre otros. Acciones tan simples como escuchar a los demás, compartir o jugar a juegos donde se respeten turnos, suponen grandes avances en su adecuada integración en sus grupos sociales y en el desarrollo de su propia personalidad. Todo esto se ha visto frenado de repente, sin embargo, muchas familias se han esforzado por atender estas necesidades de sus hijos, fomentando la escucha activa y una actitud de comprensión hacia ellos creando un entorno más sensible y afectuoso, ayudándoles a encontrar formas positivas de expresar sentimientos que les inquieten, contándoles lo que está sucediendo, adaptándola a su edad, manteniendo las rutinas y los horarios regulares o creando otros nuevos que incluyan el aprendizaje, el juego, el ejercicio físico y la relajación.

 

Sin embargo, los niños que provienen de familias vulnerables lo han pasado peor…

El confinamiento prolongado en hogares con problemas estructurales desgasta mucho la relación familiar y también la estabilidad mental de la familia, suponiendo un riesgo grave para la salud, tanto física como emocional del niño. La crisis sanitaria ha puesto en jaque a aproximadamente un millón de familias en nuestro país, especialmente a aquellas con niños que ya se encontraban en una situación de vulnerabilidad. Son familias que de la noche a la mañana han visto reducidos sus ingresos, no pueden ofrecer a sus hijos la alimentación equilibrada que necesitan o carecen de las herramientas necesarias para proporcionarles la atención educativa a la que tienen derecho. Estas circunstancias incrementan el clima de tensión emocional y de estrés que ya se vivía en estos hogares y que acaba por revertir en el bienestar de sus hijos e hijas. En Aldeas estamos viendo cómo cada vez más y más familias se acercan a solicitar ayuda para hacer frente a necesidades que hasta ahora tenían cubiertas y prevemos, en los próximos meses, llegar a atender a 10.000 niños y jóvenes, lo que supone el doble de los que atendíamos cuando comenzó la pandemia a través de nuestros programas de fortalecimiento familiar y de apoyo a los jóvenes. Las familias se sienten solas, desorientadas; algunas ya habían formado parte de nuestros programas, otras se acercan a nosotros por primera vez. Estamos convencidos de que este escenario empeorará y de que muchos más niños y familias necesitarán nuestra ayuda en el futuro.

 

¿Qué iniciativas han puesto en marcha para frenar los efectos de la pandemia?

En Aldeas hemos puesto en marcha un paquete de medidas urgentes y un plan de acción inmediata que nos ha permitido continuar dando apoyo a los 6.072 niños y jóvenes que atendíamos en nuestros programas en España y a sus familias, asegurando su bienestar físico y emocional. Debido a las restricciones a nivel físico que se han decretado por las autoridades, en muchos de nuestros programas nos hemos visto obligados a limitar la presencia física y a favorecer la comunicación telemática. A pesar de ello, hemos continuado trabajando incansablemente para poder seguir dándoles todo este apoyo que necesitan ahora más que nunca. Somos una organización de atención directa a niños, jóvenes y familias y nuestra prioridad es asegurar su protección para que no sufran las consecuencias de esta crisis más que el resto de la población, y a ello estamos dedicando todos nuestros esfuerzos. El apoyo que cada día nuestros profesionales brindan a todos ellos es un apoyo integral pasando por el ámbito educativo, social, psicológico y, cuando sea necesario, económico también. Diariamente, los educadores hacen un seguimiento familia por familia, para conocer su situación, qué necesidades tienen, brindar recursos para evitar que el estrés del confinamiento derive en situaciones que puedan poner en riesgo a los niños; y en algunos casos, en los cuales la situación económica se ha visto muy afectada, les apoyamos también económicamente para que puedan hacer frente a esta situación. Por su puesto, todo este trabajo no hubiéramos podido continuar desarrollándolo sin el apoyo incondicional de todos nuestros aliados, socios y colaboradores. Como comentaba antes, para poder afrontar los retos que se nos plantean tenemos que trabajar unidos. No obstante, en tiempos de crisis se hace aún más patente esta necesidad, cobrando más fuerza que nunca la frase “la unión hace la fuerza”. Porque solo si trabajamos juntos podremos conseguir superar esta situación cuanto antes.

 

Ustedes son responsables de las Alianzas Corporativas y precisamente el ODS 17 es uno de los más importantes. ¿Cuáles son sus metas?

Efectivamente, para nuestra área, el ODS 17 es el que llena de sentido el resto, puesto que la Agenda 2030, por tal y como ha sido planteada, decidida y negociada por todos los agentes sociales, implica que no podrá cumplirse a menos que todos los objetivos se cumplan para todos, por lo tanto, la única forma de conseguirlo es a través de un trabajo conjunto que, en nuestro caso, se traduce en alianzas corporativas. Nuestra meta es precisamente obtener alianzas sostenibles en el tiempo, que permitan desarrollar grandes proyectos que puedan aportar un gran valor a la sociedad e impliquen a un mayor número de stakeholders. Alianzas que generen un verdadero impacto social, empresas que crean en lo que hacemos y que compartan nuestros objetivos. No somos una organización de emergencias, asistencialista, sino que estamos presente en la vida de los niños y niñas que atendemos desde que entran en Aldeas hasta que se independizan de nosotros una vez que ya son autónomos y pueden mantenerse por sí mismos. Esto es muy relevante porque supone que nuestros programas tengan que existir siempre, puesto que son el hogar de más de 1.100 niños que ya no pueden crecer con sus padres o los Centros de Día donde apoyamos a las familias más vulnerables.

 

¿De qué forma una empresa pueda colaborar con Aldeas?

Manejamos cada colaboración totalmente ad hoc, viendo qué es lo que la empresa necesita y qué necesitamos nosotros para llegar al punto en común. Con cada alianza se trata de hacer grandes cosas juntos, de lograr un impacto. Así, intentamos que las empresas hagan partícipes a sus stakeholders de nuestro proyecto, estas formas de colaboración son muy comunes y enriquecedoras. Toda actividad o campaña de marketing con causa supone un beneficio claro para ambas partes, puesto que el valor reputacional que la marca genera hace que el consumidor desee contribuir a la causa asociando a dicha empresa como una empresa que se alinea con valores sociales. Teniendo en cuenta que el 82% de los consumidores prefieren invertir en marcas que apoyan causas sociales, la empresa sale claramente beneficiada. Además, a nosotros nos ayuda a establecer una relación de confianza con la marca, una historia juntos, cada campaña es un proyecto que se apoya y que se da a conocer. Por otra parte, las colaboraciones pueden también venir de la mano de retos con empleados. Algo que es muy común. La RSC está cobrando cada vez más sentido y esta será la tendencia como no puede ser de otra forma. Esto hace que cada vez se trata menos de un área diferenciada del resto del negocio, ahora se está integrando de forma increíblemente inteligente en el espíritu y el ADN de las compañías. Esto es lo que precisamente lleva a las empresas a hacer colaboraciones basadas en el grado de involucración de sus empleados, haciéndoles totalmente conocedores y partícipes del programa que se desea apoyar. Tanto es así que muchas veces son los propios trabajadores los que deciden entre varios proyectos cuál apoyar.

 

Nuestra meta es precisamente obtener alianzas sostenibles en el tiempo, que permitan desarrollar grandes proyectos que puedan aportar un gran valor a la sociedad

 

Antes de la crisis provocada por la COVID-19, 1 de cada 3 niños estaba en riesgo de pobreza o exclusión social

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