ENTREVISTA

Teaming trasciende a cualquier compañía y la ayuda a ser más humana


Patricia Sánchez, Ignasi Fainé,

Product manager de Teaming, Director de Responsabilidad Corporativa de Agbar de Teaming y Agbar

Patricia Sánchez, Ignasi Fainé 01/07/2015

¿Desde cuándo colaboran Agbar y Teaming?
Ignasi Fainé: Nuestra relación con Teaming comenzó hace unos años cuando conocí al impulsor del proyecto, Jil Van Eyle, quien me comentó en qué consistía esta iniciativa. Desde entonces empezamos a trabajar juntos para conseguir que todos los empleados de Agbar donasen un euro al mes de sus nóminas.


Desde el primer momento, lo que me pareció interesante de Teaming es que abre la posibilidad de financiar los  proyectos que uno quiera, de forma transparente y sin depender de los responsables de la compañía; y eso cambia mucho el paradigma de colaboración actual entre las ONG y las empresas.

¿La fuerza de la iniciativa reside en esos proyectos?
Ignasi Fainé: Así es. Lo que une a la gente es el proyecto. Estamos hablando de que se involucra a toda la compañía en algo que deciden los propios empleados, porque al final ese dinero sale de su sueldo, de su tarjeta de crédito o de su cuenta corriente. Hay iniciativas que consiguen desper tar en mucha gente un sentimiento en relación a un problema concreto con el que se encuentran identificados.


Patricia Sánchez: Por ejemplo, hace unos años los padres de una niña con cáncer, Alba, iniciaron un microdonativo para conseguir fondos para ayudar a su hija. Lamentablemente, falleció hace dos años, pero el proyecto ha seguido abierto y ese dinero que recaudan se destina a la investigación del cáncer infantil. Los padres consiguieron sobreponerse al dolor y dijeron: “Vamos a hacer algo grande”. Actualmente esa iniciativa cuenta con 5.800 teamers, que son las personas que cada mes donan un euro a esa causa, y ha recaudado ya desde el principio unos dos millones de euros, algo increíble.


¿Y no se puede aumentar la donación?
Patricia Sánchez: Es tentador. De hecho, mucha gente te pregunta: “¿Y no puedo dar cinco euros?”. Lo que les decimos es que en esos casos colaboren con varios proyectos, porque lo bueno que tiene Teaming es que nos iguala a todos. No impor ta que seas el director de Recursos Humanos, el de Contabilidad o el becario. Eso también hace que el éxito sea de todos por igual. 

Ignasi Fainé: Precisamente, ese sentimiento de que gracias a tu microdonación se consigue que salgan adelante los proyectos es muy satisfactorio. Se acaba con esa sensación extendida de que uno por sí mismo no puede hacer nada para cambiar las cosas. En este caso, no es así. Los que participan pueden decir claramente: “Eso lo he hecho yo”.

¿En algún momento se puede clausurar un proyecto?

Patricia Sánchez: Ahora mismo hay 3.767 proyectos abiertos. Normalmente Teaming se diferencia de otras empresas similares en que aquí la donación es mensual, sin límite de tiempo. El proyecto puede permanecer abierto hasta que acabe la necesidad. Por ejemplo, la Fundación Josep Carreras dispone de pisos de acogida de los que tiene que pagar todos los meses las facturas de la luz o el agua, y este sistema les viene muy bien. Pero ellos son los que deciden cuándo cerrar un proyecto. Por lo general, la continuidad temporal permite garantizar la viabilidad de los proyectos.


¿Cómo se organiza Teaming internamente para ofrecer este servicio?
Patricia Sánchez: Somos un equipo pequeño de cinco profesionales, apar te de los patronos como Ignasi, que realizan otras funciones. La idea es que la estructura sea siempre reducida, porque lo que queremos es recaudar más de lo que gastamos. Para nosotros, por tanto, es una máxima que el gasto en estructura sea el mínimo.
Además, colaboran con Teaming muchos voluntarios que nos ayudan en la parte de captación, dinamización, asesoramiento personalizado...


¿Cuál es el volumen de ayudas mensuales que se reciben?
Patricia Sánchez: Cada mes van subiendo y estamos creciendo un 4 o 5% mensual desde el primer día. De hecho, nunca ha habido un mes que se recaude menos que el anterior. Por ejemplo, el pasado se donaron 129.000 euros.


Es de suponer que en este proceso resulta fundamental la figura de la persona que pone en marcha el proyecto, al que se le denomina team manager. ¿Cuáles son sus funciones?
Ignasi Fainé: Aparte de crear el grupo Teaming, se encarga de su difusión, de la gestión con las empresas y de la recaudación. En todo este trabajo, resulta fundamental utilizar las redes sociales para conseguir que la
gente se sienta atraída por el proyecto, se motive y ayude a difundir lo. Un buen team manager publica una vez al mes qué se está consiguiendo, alguna anécdota, algún avance, historias del día a día, qué está pasando… Además, nosotros les damos herramientas como plantillas y asesoramiento para que puedan contarlo a través de su Facebook. Realmente, su principal trabajo es la difusión. Si se hace esto bien, es muy raro que el grupo no pare de crecer.


Patricia Sánchez: La idea que tenemos es muy clara: un euro recogido es un euro entregado. Y para ello colaboran con nosotros el Grupo Intercom, que es la empresa en la que trabajaba Jil van Eyle antes de poner en marcha Teaming; la consultora Everis, que ha desarrollado la plataforma tecnológica; y el Banco Sabadell, que se encarga de la gestión de las donaciones.


¿Hay alguna persona conocida que se haya implicado en estos proyectos?
Patricia Sánchez: Sí, por ejemplo Paula Echevarría. Ella tiene un blog de moda al que siguen miles de personas y es muy activa en las redes sociales. En alguna ocasión ha publicado comentarios en los que habla de  estos proyectos, y eso llega a muchas per sonas. Son famosos con mucha influencia que ayudan a difundir el mensaje. Incluso hay grupos que salen en prensa o televisión, y eso siempre va a tener una mayor repercusión que si solo se mueven online.


¿Cuál es el siguiente paso en este recorrido?
Ignasi Fainé: En el último año hemos decidido crear una nueva figura que llamamos We are teaming, para que sean las empresas las que también ayuden a financiar proyectos con una donación de mil euros al año, una cifra muy asequible para cualquier mediana o gran organización. De esta forma, contribuyen a impulsar proyectos sociales de personas concretas, porque no hay que olvidar que las compañías tenemos una función social. Y el hecho de conseguir juntar las fuerzas empresariales con la voluntad de las personas individuales es algo muy potente. Con Teaming conseguimos que los organismos, las asociaciones, el tejido empresarial y todos los actores de una sociedad actuemos para mejorar los problemas y ser más felices.


¿Qué beneficios conlleva para la empresa colaborar con Teaming?
Ignasi Fainé: Teaming trasciende a cualquier compañía y la ayuda a ser más humana. Dejarque sean los empleados los que propongan proyectos, que los cuelguen en páginas específicas de las organizaciones y que busquen sus teamers dentro de la plantilla es muy importante. Y es que cuando haces más humanas las compañías, la gente tiene interés en quedarse allí. Ya no actuamos por sueldo, no nos quedamos por lo que nos pagan; buscamos otras motivaciones, un plan de carrera, participar o conocer las decisiones de la empresa, salud, igualdad, conciliación…


¿Y esto lo están encontrando en su día a día?
Ignasi Fainé: Así es, esto es lo que nos estamos encontrando en las entrevistas de trabajo. En un futuro lo que nos va a diferenciar a las organizaciones van a ser tres aspectos: las personas, la innovación o el conocimiento y la licencia o compromiso social que impulsen. Esto es lo que va a hacer que las compañías perduren en el tiempo. Y la gente sabe cuándo les tratas bien y si eres sincero. Si no es así, se van. Esta es una realidad que todavía cuesta aceptar en las empresas, porque todavía tenemos demasiados parámetros económicos en la cabeza, y muchos salarios se pagan exclusivamente por resultado económico y no por otro tipo de variables. Eso es lo que tenemos que conseguir, integrar otros criterios más sociales dentro de estos procesos de decisión.


Y en el caso de Agbar, ¿dónde se circunscribe esa responsabilidad social?
Ignasi Fainé: Nos hemos propuesto dar a conocer la realidad del agua, partiendo de la base de que hay 800 millones de personas en el mundo que no tienen acceso a ella. Lo que queremos es cambiar la cultura de la compañía para enfocarnos a ese contexto. Estamos trabajando en el ámbito corporativo para que las mentalidades de los empleados sean más responsables, y que lo sean pensando en el impacto que tiene su actividad diaria. Por eso, hemos puesto en marcha una visión y unos valores a través de los que definimos cuáles son los grupos de interés estratégicos para la compañía, y comprometernos con ellos. Una vez hecho esto, hemos de sentarnos con los distintos departamentos de la empresa y ver conjuntamente qué acciones se pueden realizar para que esos compromisos se conviertan en realidades. Para ello hemos elaborado un plan a cuatro años vista, porque entendemos que no se pueden hacer todas las mejoras a corto plazo. Además, esas actuaciones hay que comunicarlas para que la plantilla las conozca y participe. La idea es repensar la compañía para hacer que este sea un lugar al que la gente quiera venir a trabajar con ganas.


Aparte de eso, también utilizamos nuestro conocimiento y tecnología para apoyar iniciativas internacionales. Por ejemplo, hemos financiado un proyecto con la Fundación Vicente Ferrer en India con el que se han adquirido unas placas solares que ayudan a bombear agua de un pozo para poder regar ; o en Líbano estamos ayudando a la gobernanza de ríos y fuentes para que facilite la convivencia social. Soy de los que opinan que las compañías tenemos una potencia que muchas veces supera a los gobiernos y tenemos la responsabilidad de utilizarla para estos fines. 

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