ENTREVISTA

La función más disruptiva del dirse es aquella que se juega en segunda línea


Antoni Ballabriga,

presidente de DIRSE

Antoni Ballabriga 20/02/2017

Hace un año y medio que asumió la presidencia de DIRSE. ¿Cómo considera que ha evolucionado la función de la RSE en España?

La situación y la evolución de la RSE en España es positiva y, en la actualidad, tenemos cuatro grandes temas que han contribuido a este balance. Por un lado, a nivel global, la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por parte de las Naciones Unidas, y el Acuerdo de París ya ratificado, aunque a la espera de los posibles efectos derivados de las elecciones norteamericanas, son dos iniciativas que han llevado a la RSE a formar parte de un relato más estratégico de las compañías. Y, por otra parte, la futura transposición de la Directiva europea sobre divulgación de información no financiera y la reforma del Código de Buen Gobierno de la CNMV, aprobada en 2015, son dos elementos que favorecen que la RSE esté en la agenda estratégica de las compañías.

En la  actualidad, el reto que tiene la RSE es que debe estar más impregnada en el día  a día de las compañías y, en este sentido, tenemos camino por recorrer para  que los CEO la integren en sus planteamientos estratégicos.

 

¿Considera que  estas reformas legislativas van a ayudar a afrontar este reto?

Las recomendaciones que establece el Código de Buen Gobierno son un punto  de partida fundamental y necesario para las sociedades cotizadas y grandes  compañías que quieren seguir modelos similares, pero a veces no se traslada al  día a día. Por un lado, los Consejos de Administración requieren de una  preparación y, por ello, es necesario hacer un esfuerzo de pedagogía, para que  la RSE no se limite a la parte más social, sino que se centre en ver cómo el  entorno afecta a la compañía y ésta responde. Por este motivo, el primer reto es  cómo conseguir que los Consejos se preparen más y sean más exigentes en  cuanto a la política de RSE. Y el segundo tema, al que va a ayudar la directiva de información no financiera, es que se van a poner métricas y objetivos, de forma que ayudará a que la función sea más robusta, tenga más solvencia y se sitúe al mismo nivel de otras funciones de la compañía.

 

Todas estas novedades afectan, en mayor parte, a las empresas cotizadas.¿Considera  que va a tener un efecto mimético para que las pymes incorporen la RSE en sus estrategias?

Siempre he pensado que las pymes avanzarán en Responsabilidad Social en la medida que ello revierta en sus modelos de negocio y les ayude a crecer de forma responsable. De este modo, lo positivo para una pyme no es elaborar una memoria de Responsabilidad Corporativa, sino integrar estos criterios a su gestión. Y, ahí, juegan un papel fundamental tanto las grandes compañías como el sector público en la medida en que trasladen los criterios de la RSE a su cadena de suministro.

 

Desde DIRSE siempre se ha apostado por la  transversalidad de la función. ¿Cómo se logra?

En este punto hay un desafío enorme para los responsables de RSE, en la medida en que la transversalidad de la función hace muy difícil estar en posiciones de alta influencia en las organizaciones. La RSE juega un rol fundamental en la primera línea de las organizaciones en temas como el impulsode programas sociales o medioambientales, el reporting, la gestión del riesgo reputacional, etc. Pero, a su vez, la función realmente más disruptiva del dirse es aquella que se juega en segunda línea, ayudando y retando a otras funciones para que sitúen a las personas en todos los procesos de decisión y diseñando estándares para que la actividad de la compañía sea realmente responsable. Esto implica trabajar codo con codo con prácticamente todas las funciones, desde las más directamente vinculadas a la cadena de valor, sea outsourcing, compras, operaciones, ventas, marketing y reclamaciones de clientes, así como con todas las funciones de apoyo como RRHH, riesgos o  compliance, etc.

En definitiva, el desafío está en que gran parte de la labor del dirse se sitúa en la segunda línea de defensa para asegurar que la compañía es coherente con su propósito.

 

¿Considera necesario que el dirse se siente en el Consejo de Administración?

Más que sentarse en el Consejo, creo que lo importante es que esté cerca del CEO para que los equipos y la organización vean que tiene una verdadera capacidad de influencia. Pero esto no es fácil porque el dirse es propietario de pocas cosas y tiene que influir en casi todo. En este sentido, el Código de Buen Gobierno de la CNMV es un paso muy importante porque establece la necesidad de que exista un reporte directo al Consejo para transmitir lo que hace esa segunda línea y se convierta en un reto para la primera línea.

 

¿Qué características debe reunir el dirse para tener esta capacidad de influencia?


Destacaría varias características. En primer lugar, el dirse tiene que tener una visión estratégica y holística del negocio a largo plazo y de cómo la empresa interactúa a nivel interno para entender bien cuál es su función dentro de la compañía. En segundo lugar, tiene que ser una persona con una gran capacidad de empatía y comunicación para conseguir que las diferentes funciones hagan las cosas. Como comentaba antes, gran parte de la labor del dirse es generar influencia y, por tanto, no se trata de que gestione proyectos, sino que ayude a otros en su día a día. La tercera característica es tener una capacidad de trabajar transversalmente y por proyectos, debe estar acostumbrado a romper silos y a tratar de conectar puntos entre las distintas capacidades de una compañía para crear proyectos disruptivos. Y, finalmente, tiene que ser capaz de ejecutar proyectos.

 

¿Considera que los dirse en España están al nivel de estas competencias que describe?


Tenemos un cierto gap porque en muchos casos los responsables de RSE de las compañías provienen de otras disciplinas y han accedido a la función por promoción interna. Es un hecho muy enriquecedor porque aporta otra visión, pero a veces puede ser un factor limitante por la falta de preparación y de ambición en un proyecto de RSE.

En España contamos con profesionales de RSE magníficos, pero las compañías van a necesitar a gente muy preparada para dar respuesta a los retos que mencionaba.

Desde la Asociación debemos ayudar a otros a crecer porque si queremos ser relevantes para tener influencia e impacto, precisamos profesionales muy preparados y que sean capaces de trabajar con otros consiguiendo complicidades. El dirse es el emprendedor disruptor que tiene que conectar capacidades dentro de la organización para hacer cosas sorprendentes y que tengan un impacto social y ambiental para la compañía.

 

En este sentido, el plan de mentoring es uno de los programas estrella de DIRSE. ¿En qué consiste?

Es un programa que lanzamos en 2016 de forma piloto, en el que cinco directivos de RSE están acompañados por otros cinco profesionales de RSE con más experiencia, para ayudarles a construir e incluso a contrastar su función en su organización. Acompañarles en ese viaje nos proporciona también información. Es un programa en el que llevamos trabajando tres meses compartiendo viajes y experiencias, y acompañando en ese proceso de las compañías para que las cosas pasen.

 

Y el balance está siendo muy positivo…

Efectivamente, el impacto en los participantes está siendo muy positivo. Lo que se hace es acompañar y “formar” en la parte más técnica, pero también es un viaje para compartir sistemas de gestión en la compañía y habilidades que no son tan fáciles de explicar en un curso formativo tradicional como temas de story telling, desing thinking, la gestión del cambio… La verdad es que está siendo una experiencia muy interesante.

 

Uno de los hitos de este año ha sido la creación de la Red Europea de Profesionales de Responsabilidad Social y Sostenibilidad. ¿Qué objetivos persigue?

La Red se ha creado hace pocas semanas fruto del encuentro de cinco asociaciones de directivos de RSE que compartimos la aproximación y objetivos para que los profesionales de RSE tengan cada vez más influencia en las organizaciones. Todas tenemos un número similar de socios -nosotros tenemos 212- y, además de España, también participan Francia, Italia, Reino Unido y Alemania.

En cuanto a los objetivos de la Red Europea, en primer lugar, se trata de compartir las experiencias e iniciativas que tenemos en cada asociación con el objetivo de poder replicar iniciativas y generar escalas. En segundo lugar, queremos promocionar la función dirse a nivel europeo y ser interlocutor con las instituciones europeas para recoger esa voz profesional de la RSE. Hay varias asociaciones que agrupan a las empresas, pero hasta el momento no había ninguna asociación que recogiera la voz del directivo, del experto, y consideramos que es bueno que exista, de forma coordinada, una voz única ante los agentes de referencia. Y, finalmente, pensamos que es una buena red para poner en marcha proyectos concretos de investigación y desarrollo de conocimiento. Consideramos que es bueno usar esa red conjunta para contar con el conocimiento colectivo a nivel europeo.

 

Terminemos haciendo un poco de futurología. ¿Cuáles cree que serán las principales tendencias de RSE en 2017?

En primer lugar, muchas compañías estamos trabajando en cómo encajar las iniciativas que estamos desarrollando desde el punto de vista social en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, en este sentido creo que una de las tendencias va a ser cómo las compañías explican mejor sus programas e iniciativas de acción social enmarcados en los ODS.

Una segunda tendencia, a nivel general, está relacionada con la información no financiera. Aunque, en la actualidad, muchas empresas ya estamos reportando la información no financiera, creo que la directiva europea va a reforzar que cada vez sea más integrada y a buscar métricas que sean comparables.

La tercera, tiene que ver con los inversores, que empiezan a tener en cuenta la RSE en sus criterios para invertir. Es algo que ha venido para quedarse y que demuestra que la compañía crea valor en estos temas.

Y la última hace referencia a un aumento de la regulación que, aunque no esté relacionada directamente con la Responsabilidad Social, son recomendaciones que impulsan estos temas e impactan en el negocio. Recientemente ha habido sectores que han sufrido graves crisis reputacionales, como el sector financiero con los temas de vivienda y desahucios o el de la energía con la pobreza energética. Estos temas acaban aflorando en los medios y en las redes sociales y una vez que forman parte de la agenda política terminan siendo regulados. En este sentido auguro que cada vez va a haber una mayor regulación y una mayor exigencia de forma que estos temas van a pasar a formar parte del día a día de la compañía.

 

MENTOR DIRSE 2016 mucho más que un plan de mentoring

En colaboración con la Fundación Seres y la Fundación EY España, DIRSE ha puesto en marcha el programa MENTOR DIRSE 2016. Este singular programa tiene como objetivo acompañar a nuevos directivos de RSE en su proyecto de referencia e impulsar el reconocimiento de la función del dirse en las organizaciones.

Así pues, MENTOR DIRSE 2016 aunará el impacto en la organización y en la función dirse con una formación personalizada en competencias y habilidades clave para el profesional. De este modo, cinco nuevos dirses estarán acompañados de forma continuada por cinco dirses con experiencia durante nueve meses.

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