ENTREVISTA

La RSC, como la calidad o la seguridad laboral, no es una opción


José Longás,

presidente de Club de Excelencia en Sostenibilidad

José Longás 29/01/2012

José Longás ha cumplido su primer aniversario como presidente del Club de Excelencia en Sostenibilidad con el objetivo de consolidar las actividades y retos del Club. Nacido en Zaragoza, es ingeniero industrial superior licenciado en la Universidad Politécnica de Madrid y desde el año 2001 es consejero delegado y director general de BSH Electrodomésticos España.

Cuando se cumple un año de su presidencia del Club de Excelencia en Sostenibilidad, ¿cuál es su valoración de esta experiencia?

Creo que nos encontramos en una fase de consolidación. El Club está muy bien dirigido y nuestro objetivo es consolidar nuestra misión, la de ser un foro de intercambio de la Responsabilidad Corporativa, compartir best practices y, habida cuenta de que lo integran grandes empresas y éstas tienen una enorme influencia en la sociedad, debemos trasladar al tejido social lo que vamos aprendiendo. Y más si cabe en estos tiempos de crisis en los que se pone de manifiesto que la Responsabilidad Corporativa no es una opción, no es una alternativa. Se trata de una manera de gestión que no podemos dejar de lado en momentos de crisis, como tampoco dejamos la calidad o la salud laboral para más adelante cuando nos enfrentamos a problemas económicos.

¿Cree que es necesario reivindicar la función social de la empresa en momentos en los que por parte de algunos se las culpabiliza de la crisis?

Me gustaría comentar dos cosas al respecto: por un lado, se da lo que considero un defecto social, que consiste en culpabilizar a otros de la responsabilidad de todos (al Gobierno, a las empresas en términos generales, etc.). Creo que salir al paso de ese tema no merece la pena.
Sin embargo, por otro lado, también es cierto que ha habido algunas actuaciones de unas determinadas empresas que han registrado un gran impacto social y que han afectado a una cierta pérdida de reputación general del tejido empresarial. En este aspecto creo que hay un antes y un después de la crisis de Enron. Aquello marcó un punto de inflexión en la reputación de las compañías. Una gran empresa cotizada había cometido prácticas fraudulentas y faltas de ética. Sus directivos se enriquecieron de manera brutal y se llevaron por delante el ahorro de millones de norteamericanos. Empezó a nacer un cierto reproche social respecto del papel de las compañías y de los altos directivos empresariales. Después llegó la crisis económica y financiera y algunas de sus consecuencias tienen mucho que ver con cierto déficit ético en las organizaciones.
Mientras la culpabilización del otro en los errores de todos es un defecto social, la falta de ética en determinadas organizaciones sí tiene que ver con el origen de la crisis actual.
Hay que tener en cuenta que de las 100 primeras economías del mundo, 30 son empresas, por lo que el impacto de las actuaciones empresariales es enorme. Es un impacto sistémico que afecta a un gran número de personas, muchas más de las que podrían parecer directamente implicadas, como sus empleados o sus clientes. Y es de ahí de donde nace el concepto de Responsabilidad Corporativa, en contraposición a la falta de ética de ciertas actuaciones empresariales, y se empieza a reivindicar la actuación responsable de empresas y directivos.

¿A qué se refiere con déficit ético?

Si hablamos de empresarios, por ejemplo, a comportamientos de descapitalización de sus empresas para engordar sus patrimonios personales a través de la especulación, y si hablamos de directivos, algunos han estado tomando decisiones cortoplacistas vinculadas sólo a sus intereses personales.
Dirijo BSH Electrodomésticos España, cuyas empresas madre –Siemens y Robert Bosh– son familiares. En el siglo XIX Werner von Siemens fundó la empresa que lleva su nombre en un pequeño taller y unos años después Robert Bosch hizo lo mismo. Son empresas de 150 años, que han sobrevivido a numerosas crisis e incluso guerras y que conocen bien que el beneficio a largo plazo, siempre fundamental, no es la suma de los beneficios a corto plazo.

En las empresas familiares parece tenerse más claro el concepto de perdurabilidad en el tiempo...

Es cierto, pero también hay empresas excelentes que no son familiares. Y, efectivamente, creo que es necesario reivindicar el papel de la empresa y del líder directivo.
Puede parecer que la RC, igual que la calidad o el respeto al medio ambiente se ha comenzado a desarrollar de manera formalizada en la gran empresa y, a partir de ella, fluye hacia las pymes. Pero yo creo que no va a funcionar necesariamente así, porque las pequeñas empresas de nuestro país ya están desarrollando políticas responsables desde hace muchos años. Máximo cuando en estos momentos de crisis muchos pequeños empresarios están acabando con su patrimonio por sostener la empresa teniendo en contra incluso, a veces, a la opinión pública. Yo reivindico el papel de la pequeña empresa esforzada que está haciendo lo imposible, y que eso tamben es Responsabilidad Corporativa.

Hay quien aboga por utilizar el término sostenibilidad para referirse a todas las políticas de RSE de una empresa, más allá de su significado medioambiental con el que parece asociárse habitualmente. ¿Qué opina?

Me gusta el término sostenibilidad, que significa perdurabilidad en el tiempo y va mucho más allá del aspecto medioambiental. La Responsabilidad Empresarial tiene tres patas: la económica, la social y la medioambiental. La económica es vital, la empresa tiene que ser rentable económicamente y asegurar su beneficio a largo plazo para retribuir a sus accionistas, pagar impuestos, salarios a sus empleados, etc. Pero no es suficiente. Es necesario e imprescindible, pero no es suficiente.

Según el último estudio multisectorial sobre el estado de la RC de la Gran Empresa en España del Club de Excelencia en Sostenibilidad la RSC continúa creciendo. ¿Cómo valora la voluntad y las acciones de sostenibilidad desarrolladas por las empresas españolas?

En el estudio multisectorial que hemos presentado este año ya hay muchas más empresas que se van incorporando a la filosofía de la RSC. No lo hacen a un ritmo espectacular, pero ir en la dirección adecuada ya es un éxito.
Avanzamos en la dirección correcta y, además, la voluntad de las empresas es sincera, no se trata de una operación de marketing.

¿Qué opina acerca de la posibilidad de que se implante la obligatoriedad de reportar sobre estos temas a determinadas empresas?

Si partimos de la base de que la Responsabilidad Corporativa es un sistema de gestión que se adopta voluntariamente ¿cómo se va a legislar la adopción de un sistema de gestión?
Yo creo que estamos en la buena dirección aunque al ritmo que permite el momento que vivimos.
Un sistema de gestión no se puede legislar y nada tiene tanta fuerza como lo que se realiza convencido de que es estratégico para tu empresa.
En España, además, ¡hay tantas leyes! Existen más de 2.000 normas ambientales que afectan al funcionamiento de las empresas, sin contar con las normas de los ayuntamientos. Pero ¡fíjese lo que supone para las empresas estar sometido a 2.000 leyes!
Al final, es mejor un ejercicio de voluntad estratégica de las compañías para ir por una u otra dirección.

¿Cuáles son las principales dificultades con que se enfrentan las empresas para aplicar criterios de RSE en su día a día?

Yo creo que hay muchísimas empresas que están siendo muy activas en políticas de medio ambiente y en sostenibilidad económica y social. La dificultad consiste en articularlas de forma conjunta, en construir un marco adecuado para desarrollarlas y en posicionarlas como objetivo estratégico. Creo que ordenar es la mayor dificultad. Es muy hispánica. No se trata de crear un departamento y a partir de ahí desarrollar las políticas. No funciona así, sino justo al revés. Para mí es importante, como consejero delegado y director general, impulsar aquello que considero estratégico. Si no es suficientemente importante casi mejor me olvido, con tantas cosas de importancia como hay sobre nuestras mesas. Pero si lo veo como de crucial importancia voy a identificar qué estoy haciendo en mi empresa en ese sentido y qué puedo mejorar en cada una de las tres patas. No hace falta necesariamente crear un departamento, pero sí tener el convencimiento de la cúpula directiva y estar seguro de que forma parte de tu estrategia, porque sino, en cuanto suceda algo… va a dejar de hacerse.
Si ya se ha existido una sensibilidad hacia estos temas lo que hay que hacer es identificar, crear un marco, formalizar e impulsar.

¿Dificulta a las empresas el hecho de que existan certificaciones distintas para certificar lo mismo?

Yo creo que se está yendo en la dirección de simplificarlas. Las normas medioambientales ya se están agrupando. Forzar todas estas cosas no merece la pena. Si se considera estratégico en la empresa y que puede proporcionar un factor diferencial y competitivo, el día que esté normativizado se dejará de pensar que es estratégico y que aporta un valor diferencial y simplemente se cumplirá la norma.

¿Cuál es su opinión acerca de cómo debería
ser el reporting de la RSE en todo tipo de
empresas?

El GRI es el camino, es un estándar internacional. Lo lógico es que tendamos a un estándar. Voluntariado corporativo, inserción laboral de colectivos desfavorecidos… ¿cuáles considera que son los principales avances en materia de RSE en los últimos años?
Los que cita son algunos de ellos, igual que el tema de género, en el que se están dando pasos fundamentales. Otro tema apasionante es todo lo relacionado con la conciliación de la vida laboral. Para conseguirla será necesario modificar el horario laboral español, no es necesario salir a altas horas de la noche. El horario en BSH es de 8,30 a 17 horas. Comemos en media hora en la propia compañía. Tenemos una hora u hora y media de flexibilidad para entrar y salir y a final de mes el cómputo de horas debe quedar a cero. El comedor y el horario de 8,30 a 17 horas son probablemente las conquistas sociales más importantes de esta casa; si lo quisiéramos cambiar sería imposible. Es un horario perfecto.

¿Qué impide que el resto de empresas lleguen a algo parecido a esto?

Si yo fuera uno de esos directivos que salen a altas horas de la noche de la oficina, estoy seguro de que, en general, se tendería a acabar hacia esa hora. La vida es así, por lo que creo que debo de hacer el esfuerzo de salir no mucho más tarde de las 17 horas.
En el ámbito personal tengo dos hijos, ambos ingenieros. Mi hija trabaja en una empresa en la que estas cosas son muy importantes. Trabaja mucho, pero tiene un horario flexible. En cambio, mi hijo desarrolla su carrera profesional en otra compañía en la que se trabaja hasta más tarde de las 21 horas. Ambos desempeñan perfectamente su labor, pero su nivel de satisfacción es muy diferente.
El papel de los equipos directivos es fundamental. Costará más o menos, pero lo que ocurre en la cúspide es lo que se va filtrando hacia abajo. Lo mismo sucede con la corrupción o con la falta de ética. No hay empresas éticas y otras que no lo son: son directivos éticos y otros que no lo son.

¿Cuáles son, a su juicio, los próximos retos
en materia de RSE?

La sociedad tiene que aislar a los directivos poco éticos. Tiene que ser consciente de su poder. Cuando el consumidor ejerza realmente su poder y su responsabilidad, será el gran disparadero hacia la responsabilidad de las empresas. Somos capaces de castigar a un político cuando nos defrauda, pero no somos capaces de castigar o premiar a una empresa en la mayoría de ocasiones. Creo en el poder del ciudadano.
Por otra parte, como una parte de la situación actual de crisis tiene su origen en la falta de ética, creo que la solución pasa también por recuperar esos valores viejos como la ética, el mérito o el esfuerzo, que son tambien muy actuales. Como sociedad, debemos rearmarnos de esos valores en estos momentos en este país.

La RC en la gran empresa en España

El pasado mes de mayo el Club de Excelencia en Sostenibilidad presentó el Estudio Multisectorial sobre el Estado de la Responsabilidad Corporativa de la Gran Empresa en España 2011. Para la elaboración del mismo se tuvieron en cuenta las respuestas de 144 empresas, cifra que implica un aumento de participación en el estudio de 23 empresas respecto al año 2009, destacando así el creciente interés que las empresas muestran en la materia.
Éstas son sus principales conclusiones:
• Casi la totalidad de las empresas líderes tienen un director de RC (90%), cumplen sus objetivos en la materia (todas las líderes cumplen más del 75% de sus programas anuales de RC) y miden su cumplimiento (el 100% de las líderes tienen un cuadro de mando integral con indicadores de RC).
• La responsabilidad corporativa está presente en el 100% de los criterios de compra y selección de proveedores de las empresas líderes, 67% con carácter obligatorio y el 33% restante, como criterio orientativo.
• El 86% de las líderes realiza innovación responsable con presupuesto y recursos específicos y el 95% ha incorporado las TIC para la mejora de la eficiencia y la gestión de procesos.
• Los códigos de conducta internos de las empresas son más exhaustivos que los exigidos a proveedores.
• El 78% de las empresas valora el compromiso personal de los candidatos con la ética y valores de la empresa.
• El 46% de los consejos de administración lidera la responsabilidad corporativa en su empresa, preferentemente a través de un consejero independiente o una comisión específica (36%).

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