ENTREVISTA

Innovación y cooperación, los dos retos de la AEF


Javier Nadal,

Presidente de Asociación Española de Fundaciones

Javier Nadal 03/12/2019

La última asamblea general de la Asociación Española de Fundaciones, celebrada el pasado verano, reeligió a Javier Nadal como presidente de la institución. En el próximo periodo de gobierno (2019-2023), Nadal se ha propuesto impulsar la innovación con una nueva junta directiva que afrontará retos como el desarrollo de la filantropía y el reconocimiento de los mecenas, el fomento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la mejora de la regulación del sector, el avance en buen gobierno y transparencia, o la inversión en transformación digital.

 

La última asamblea general de la AEF le reeligió como presidente. ¿Qué retos se ha marcado para este nuevo mandato?

El sector se mueve por un impulso de genero-sidad, pero aunque la generosidad es un buen punto de arranque necesita un gran esfuerzo, sobre todo, a nivel de profesionalización. Los re-cursos siempre son escasos y las necesidades son muchas, entonces tenemos que realizar nuestro trabajo con rigor, con capacidad de gestión, con profesionales… y ahí también tenemos la nece-sidad de aumentar la cooperación y la colabora-ción entre todas las fundaciones. Por todo ello, uno de los objetivos más importantes que nos hemos fijado es hacer pedagogía, ayudar a gene-rar networking y generar conocimiento. Y el otro objetivo en el que debemos cen-trar nuestros esfuerzos es la innovación. El mundo está cambiando a una velocidad impresionante. El cambio tecnológico está afectando a todos los sectores de la economía y también al Tercer Sec-tor. Por lo tanto, es fundamental adaptar la trans-formación digital como herramienta y elemento de cambio porque la sociedad está cambiando y están surgiendo nuevos problemas sociales.

 

En esta voluntad de innovar y cooperar, ¿se en-marca el cambio de sede de la AEF?

El cambio de sede significa que estamos en un lugar donde el networking con otras entidades sociales es muy natural porque compartimos re-cursos, experiencias y estamos en contacto per-manente. Además, nos ayuda a estar más cerca de la realidad, algo muy importante para gene-rar puntos de contactos y ver nuevas ideas para abordar nuevas soluciones.

 

Para afrontar estos retos, ha creado un nuevo modelo de junta directiva, que será paritaria y reduce su tamaño en un tercio. ¿Por qué?

Queremos seguir avanzando en la mejora y efica-cia del gobierno de la AEF. Por eso proponemos este nuevo modelo de junta, que será compati-ble con el objetivo de aumentar el número de fundaciones implicadas de manera activa en la dinámica de la Asociación. Para ello articulamos la AEF a través de una red de Grupos de Trabajo y Comisiones que, alrededor de la junta directi-va, pero con una gran autonomía y flexibilidad, respondan a los desafíos actuales y futuros de la sociedad civil. Una vez más, damos un paso firme en la modernización de la Asociación y del sector fun-dacional que queremos impulsar desde la innova-ción. Con este sistema de trabajo afrontaremos retos acuciantes, que necesitan soluciones inme-diatas: impulsar la innovación, fomentar la filantro-pía en nuestro país, reconocer más a los mecenas, generar sinergias en torno a la transformación digital, cooperación o inversión de impacto; me-jorar la regulación, visibilizar el impacto social del sector, potenciar la acción de la AEF en todos los territorios de España, o aumentar nuestra presen-cia internacional, serán puntos claves de una eta-pa que busca, en última instancia, contribuir a los fines de interés general y crear un mundo mejor.

 

Antes comentaba que la innovación y las nue-vas tecnologías crean nuevas problemáticas a las que hacer frente. ¿Cuáles son las demandas so-ciales que se encuentran en la actualidad?

En el ámbito del empleo, nos encontramos que la robotización permite conseguir los mismos o más productos con menos trabajo, mientras que la sociedad tiene la necesidad de tener trabajo y estar ocupada en actividades útiles, tanto a nivel personal como social. Ahí tenemos un gran reto a nivel de formación que permita afrontar este cambio de paradigma. Pero, con la irrupción de las nuevas tecno-logías, también surgen nuevas preocupaciones como todo lo relativo a la protección de los datos personales, un hecho que puede generar impactos profundos en la vida personal y en los valores. Todo ello necesita una profunda reflexión para entender hacia donde se dirigen los cambios, identificar los problemas que se generan y dar respuesta a estas situaciones.

 

Desde la Asociación han realizado un importante trabajo para alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. ¿Qué opinión le merecen los ODS?

Creo que es el mejor trabajo que ha realizado Naciones Unidas porque cuando uno analiza los ODS se da cuenta de que es el plan estratégico que al Tercer Sector le hubiera gustado elaborar. Es el plan estratégico de la Humanidad, del desarrollo personal, de la educación, del trabajo, del desarrollo ecológico, en definitiva de la sostenibilidad en el sentido más amplio.
Ahí han hecho un trabajo muy importante que nos ayuda a enfocar cada una de las áreas en las que trabajar. Cuando estudiamos el documento nos dimos cuenta de que todas las fundaciones estaban trabajando, sin saberlo, en alguno de los objetivos porque en el fondo se cubre todo el ámbito del interés general, del bien común. Por lo tanto, es una herramienta fundamental que nos ayuda en este proceso de entender el mundo, de modernizarnos, de innovar y de resolver otras cuestiones que estén a nuestro alcance.

 

Hace unos meses realizaron un llamamiento a todos los políticos europeos con el “Manifiesto de la filantropía: por una Europa mejor”. ¿Qué busca este manifiesto?

La filantropía en Europa es un caso muy singular porque el hilo conductor de la creación de la Unión Europea fue crear un mercado único de bienes, de servicios y de personas, excepto de filantropía. Esto significa que si una fundación de España quiere actuar en otro país tiene que reinventarse para adaptarse a la ley local, mientras que una empresa española tiene a toda Europa como su mercado nacional. Es decir, a nivel de legislación y de fiscalidad, cualquiera de los elementos que afectan a una fundación en un país no son trasladables a otro y esto nos parece una gran discriminación que impide que la filantropía crezca. La AEF es la segunda asociación más grande de Europa, por detrás de Alemania, y si conseguimos que desaparezcan las fronteras obtendremos una repercusión positiva a la hora de coordinar y cooperar con fundaciones de otros países y poder, así, abordar problemas transnacionales.

 

¿Qué efectos ha tenido el cambio en el tratamiento fiscal de las donaciones?

Gracias a la reforma fiscal conseguimos que se creara el concepto de micromecenazgo, es decir, que los primeros 150 euros de donación tuvieran una desgravación del 75%, porque necesitamos sistematizar el hábito de donar y que más personas sean donantes. Lo que sabemos, de momento, es que las organizaciones que dependen de pequeñas donaciones han crecido. El resultado ha sido positivo, pero aún no lo tenemos cuantificado. Aun así, somos partidarios de continuar mejorando los incentivos fiscales porque con la última reforma hemos llegado a tener unos incentivos fiscales del orden del 35%, lo que supone la mitad de lo que tienen los países de nuestro entorno. Precisamente, en el “Manifiesto por la Filantropía” también proponemos medidas que aumenten el nivel de apoyo fiscal a las donaciones y equipararnos a otros países como Francia. Esas son nuestras reivindicaciones: mejorar los incentivos y mejorar la interlocución.

 

Al hilo de la interlocución, han conseguido la creación del Protectorado Único, una de las reivindicaciones históricas de la AEF. ¿Cuáles son las demandas actuales en las que están haciendo más incidencia?

Efectivamente, uno de los objetivos que teníamos, y que hemos conseguido, era la creación del Protectorado Único, pero ahora estamos trabajando para que tenga un mayor grado de autonomía. Es decir, en la actualidad el Protectorado depende del Ministerio de Justicia, que no es transversal, y nuestra reivindicación es que el Protectorado sea un órgano externo, independiente, que tenga todo el conocimiento y que ayude al sector en su crecimiento. Es decir, nos gustaría que fuera un órgano como la CMNV es para el mundo empresarial. Y, por otro lado, tenemos el objetivo de que la futura Ley de Mecenazgo no se circunscriba únicamente al sector cultural porque, del mismo modo que pasa cuando hablamos de filantropía, el mecenazgo se refiere a todos los ámbitos de interés general.

  Enviar entrevista






CAPTCHA Image