ENTREVISTA

Áreas y la Fundación FiT acortan la distancia entre la formación y la empresa


Pedro Fontana, Manuel Ribas,

presidente ejecutivo, presidente de Áreas, FiT (Fundació Formació i Treball)

Pedro Fontana, Manuel Ribas 24/07/2013

¿En qué consiste el acuerdo firmado por Áreas y la Fundació Formació i Treball? ¿Qué objetivos persigue?
: La FiT es una fundación promovida por Càritas Diocesana de Barcelona en 1992 con la intención de formar a personas en riesgo de exclusión para que encuentren trabajo. A lo largo de los años hemos conseguido colocar a mucha gente, sobre todo en el sector de la construcción. Pero desde hace unos años, la construcción ya no es una vía de inserción laboral válida y hemos tenido que buscar alternativas. En estos momentos, las posibilidades de inserción están en los servicios, sobre todo en la restauración. Y buscamos un convenio con una empresa que diera apoyo al proyecto y con garantía de calidad humana, profesional y con posibilidades de inserción, como es el caso de Áreas.
Hace un tiempo, había tanta demanda de personal, que todo el que buscaba trabajo en restauración lo conseguía. Ahora, dada la situación del mercado, se exige una formación básica y cierta experiencia y, sobre todo y muy importante, actitud. Por eso, hemos creado la escuela restaurante.
Confluían los intereses y encajaban nuestros perfiles: nosotros tenemos amplia experiencia en la formación de personas en riesgo de exclusión y Áreas aportó experiencia y conocimiento del sector y sus contactos. Consiguió que algunos de sus proveedores, como Lavazza, Unilever o Europastry, entre otros, apor taran maquinaria y formación. Nuestros formadores profesionales han sido entrenados por profesionales especializados de estas compañías, lo que nos da una garantía de calidad y de eficacia.

Pedro Fontana (P. F.): Ha sido un encuentro casual, por un lado la Fundación nos vino a ver con la idea de la escuela-restaurante y, por otro, en Áreas contamos con personas, como Xavier Torrents, director Técnico de I+D, que ya hacen tareas de voluntariado y promueven una gran conciencia social. Áreas, como compañía socialmente responsable, ya colaboraba en proyectos de este tipo, trabajamos por ejemplo con la Fundació Cassià Just. Pero cuando FiT nos expuso esta idea, nos encajó a la perfección. ¿Qué mejor para nosotros que contribuir a la formación de las personas que después podemos emplear? Por dos razones, la primera es desde el punto de contribución social, muchas personas están excluidas del mercado de trabajo. Y la segunda es que, incluso en momentos de bonanza económica, se incorporaban al mundo de la restauración personas sin la formación adecuada. Era una asociación perfecta, que nos permitía ahondar en la Responsabilidad Social en un tema ligado a nuestra actividad y, por otro lado, le hacíamos un favor a la industria en general y a los que se incorporan a ella. Y nosotros podíamos actuar como aglutinadores alrededor de esta escuelarestaurante.

¿Qué tipo de formación ofrecen en la escuela?
M. R.: En la escuela formamos a niveles inferiores, ayudantes de cocinero y camarero, porque nuestros estudiantes no cuentan con formación de base y, además, porque casa con nuestro objetivo, que es dar trabajo al mayor número de personas. Cuando una persona en riesgo de exclusión consigue trabajo sale de la marginación. Hacemos cursos cortos, de dos y de cuatro meses. La idea es dar formación básica de ayudantes de cocina y de camareros polivalentes. También hemos previsto una serie de cursos complementarios, porque lo impor tante es dotar a la persona de más de un conocimiento práctico, para aumentar su empleabilidad. De momento, tenemos doce cursos matinales de unas 15 per sonas cada uno y en el futuro ampliaremos a cursos por la tarde. Formaremos a 200-250 personas al año. Pero querríamos doblar esta cifra.
El pasado 13 de mayo inauguramos oficialmente el restaurante anexo a la escuela porque pretendemos que el proyecto sea sostenible, que se autofinancie. Es un restaurante de mediodía destinado a todas las oficinas de alrededor, en el área 22@ de Barcelona. Los estudiantes pueden hacer las prácticas allí.
Con Áreas, además, tenemos una gran ventaja y es que son una fuente de inserción de este personal formado, al igual que sus proveedores. Por eso, somos optimistas.
Estamos intentando, además, que los cursos sean homologables. Pero no es fácil, la Administración homologa primero los cursos destinados a personas con mayor formación, porque son las que tienen mayores posibilidades de inserción.

¿Qué perfil tienen los alumnos?
M.R.: Personas necesitadas y en riesgo de exclusión sin formación. Hay inmigrantes, pero también bastantes nacionales. Antes había un gran porcentaje de inmigrantes, que ahora se ha reducido.
A cada estudiante se le hace un itinerario formativo. No sólo tiene que adquirir conocimientos, también una actitud y desarrollarse como persona. Nuestra mayor satisfacción es ver cómo las personas que formamos consiguen trabajo y van ascendiendo en su profesión.

¿Qué aporta Áreas a este proyecto?
P. F.: En primer lugar, nos hemos puesto al frente del proyecto y con ello hemos conseguido arrastrar a colaboradores, nuestros proveedores. Una escuela de hostelería necesita una cocina, unas cafeteras, un horno para hacer el pan... Áreas, como la primera empresa de restauración de España, tiene una serie de proveedores naturales que cuentan con contactos de todo tipo. Por ejemplo, Lavazza ha aportado las cafeteras, Europastry ha donado el horno, etc. Todo esto asegura que la formación será eminentemente práctica.
Por otro lado, la Fundación es experta en formación, en general, pero nosotros tenemos los conocimientos especializados en restauración y hostelería. Uno de los problemas de este país es que la formación formal está distanciada de la empresa y de sus necesidades. En este caso, hemos salvado esta distancia. Hemos formado a los formadores de FiT para que cubran las necesidades reales del mercado de trabajo en nuestro sector. Al final, las que sabemos las necesidades laborales reales somos las empresas, que estamos en primera línea.
Es un problema generalizado en nuestro país, la universidad está de espaldas a las necesidades de las organizaciones, que son quienes tendrán que contratar a las personas que éstas forman. En cambio, la figura tradicional del aprendiz, el que se formaba a la vez que trabajaba, se ha perdido.
Por eso, estos cur sos están diseñados siguiendo el programa de conocimientos y habilidades que nosotros, por nuestra experiencia real, creemos que tienen que tener los profesionales de nuestro sector. Por ejemplo, Manel se refería a la necesidad de adquirir conocimientos técnicos, pero también una actitud de servicio ante los clientes.
Otra cosa que hemos aportado es que en estos niveles no había ningún tipo de formación, cualquiera hacía de camarero. Pero no con garantías de éxito, cualquier oficio necesita de cierto aprendizaje. Y, en este caso, de un aprendizaje muy práctico, como el que hemos montado en la escuela-restaurante. El restaurante está abierto al público, los estudiantes se están entrenando y trabajando a la vez. Por supuesto, nosotros impartimos formación interna a nuestros empleados, pero hemos querido también apor tar nuestro knowhow a terceros, en este caso a Càritas, para contribuir a luchar contra la marginación.
Por último, nosotros podemos ser una vía de entrada de las personas formadas en la escuela al mercado de trabajo. En estos momentos, en todo el mundo contamos con una plantilla de más de 12.000 personas y, en España, cerca de 5.000. En este sector hay puntas de trabajo y rotación y, además, creo que es bueno que un camarero no haga de camarero toda la vida. Tiene que poder ascender a jefe de sala, etc. Y, de hecho, ya hemos contratado a personas que han pasado por la escuela.

M. R.: Yo quiero destacar que no hay muchas organizaciones con la experiencia y las posibilidades de Áreas. Además, ha aportado su técnica y su entusiasmo; el equipo que ha colaborado con nosotros se ha sentido coautor del proyecto. Eso significa que en la empresa en su conjunto hay un espíritu sensible hacia la Responsabilidad Social.

¿Por qué se da esta tradicional falta de cualificación de los profesionales que trabajan en el sector de la restauración y la hostelería, que es uno de los más fuertes en nuestro país?
P. F.: Como decía Manel, se considera que no se necesita formación para hacer este tipo de trabajos, que se aprende sobre la marcha. Es evidente que sobre la marcha se crece, pero la formación inicial es necesaria,da un trampolín de salida necesario. Si llegas a un trabajo de camarero con una cier ta formación, no hablo de cursos de varios años, las posibilidades de crecer son mucho más altas que si llegas partiendo de cero. No hablamos de estudiantes que hacen de camarero temporalmente para ganar algo de dinero y reciben un curso in situ de un par de horas, sino de personas que hacen de ese trabajo su oficio. Desde el punto de vista de eficiencia y de eficacia es mucho mejor.
Más allá de que para nosotros éste sea un proyecto de Responsabilidad Social, insisto en que una de las carencias de este país es el trabajo conjunto y la colaboración entre las empresas y los formadores, sea la universidad, la formación profesional, etc.
Podemos hablar de marginalidad social, pero también tenemos que hablar de personas que han abandonado sus estudios porque pensaban que encontrarían trabajo fácilmente. Por ejemplo, en Baleares había una altísima tasa de abandono porque se incorporaban al mundo del turismo y ganaban mucho dinero. Pero ahora el contexto ha cambiado y nos encontramos con muchos jóvenes en el paro y con formación cero.

¿Qué otros proyectos destacados tiene la Fundació Formació i Treball?
M. R.: Los proyectos centrales son la recogida de ropa y de muebles. Actualmente, recogemos más de tres millones de kilos de ropa; una parte se reparte entre las personas que la necesitan y, el resto, se vende.
Esto nos ofrece un margen de contribución que nos permite dar trabajo a personas que se hagan cargo de la recogida y tratamiento, y también contar con educadores, psicólogos, etc. para poder dar servicio social.

Áreas: comprometida con la inserción laboral de los desfavorecidos


•Cuando FiT nos expuso la idea, nos encajó a la perfección. ¿Qué mejor para nosotros que contribuir a la formación de las personas que después podemos emplear? Por dos razones, la primera es desde el punto de contribución social, muchas personas están excluidas del mercado de trabajo. Y la segunda es que, incluso en momentos de bonanza económica, se incorporaban al mundo de la restauración personas sin la formación adecuada.

• Nos hemos puesto al frente del proyecto y con ello hemos conseguido arrastrar a colaboradores, nuestros proveedores. Una escuela de hostelería necesita una cocina, unas cafeteras, un horno para hacer el pan... Áreas, como la primera empresa de restauración de España, tiene una serie de proveedores naturales que cuenta con contactos de todo tipo.

Fundació Formació i Treball: más de 20 años promoviendo la inserción laboral


• La FiT es una fundación promovida por Càritas Diocesana de Barcelona en 1992 con la intención de formar a personas en riesgo de exclusión para que encuentren trabajo.

• Hace un tiempo, había tanta demanda de personal, que todo el que buscaba trabajo en restauración lo conseguía. Ahora, dada la situación del mercado, se exige una formación básica y cierta experiencia y, sobre todo y muy importante, actitud. Por eso, hemos creado la escuela-restaurante.

•En la escuela formamos a niveles inferiores, ayudantes de cocinero y camarero, porque nuestros estudiantes no cuentan con formación de base.

  Enviar entrevista






CAPTCHA Image