ENTREVISTA

La ISR no es una cuestión de filántropos y donantes, sino de personas racionales


Joaquín Garralda,

Presidente de Spainsif

Joaquín Garralda 05/03/2020

Spainsif es la plataforma de encuentro y referencia en materia de inversión sostenible y responsable en España, cuya misión primordial es fomentar la integración de criterios ASG en las políticas de inversión mediante el diálogo con los diferentes grupos sociales. Constituida en 2009, la asociación se convierte en un espacio integrado por entidades financieras, entidades gestoras, proveedores de servicios ISR, organizaciones sin ánimo de lucro vinculadas a la ISR y sindicatos.

 

¿Cuál es el objetivo de Sapinsif?

Spainsif se creó en abril de 2009 con el objetivo de impulsar el desarrollo de la Inversión Socialmente Responsable (ISR). Además, Spainsif no hace como una entidad sectorial, del mundo financiero, es una entidad multistakeholder en la que hay representación de entidades financieras, gestores de inversión, suministradores de información y conocimiento, sector académico, ONG y sindicatos. De este modo, Spainsif quiere difundir e influir en el regulador y el supervisor para que tengan en cuenta la ISR. Hace una década la ISR se veía con cierta aprehensión, porque se asociaba a donación o a pérdida de rentabilidad, por ello nuestra labor siempre ha sido informar, realizar encuestas y mediciones para dar confianza no solo a los ahorradores para que invirtieran sino también a los reguladores.

 

Desde hace unos años se ha producido un importante cambio de mentalidad en torno a la ISR. ¿Qué lo ha motivado?

El principal cambio tiene su origen en el 2015. Con la firma del Acuerdo de París, los países empiezan a fijar objetivos medioambientales que no se pueden alcanzar solo con fondos públicos sino que es necesario el capital privado. En la medida en la que Europa establece el ambicioso objetivo de que en el 2050 tiene que ser neutral en carbón se da cuenta de que necesitará capital privado para lograrlo y, entonces, empieza a emitir una serie de normas dirigidas a proporcionar una mayor transparencia al inversor. Es decir, para que el inversor y el ahorrador sean conscientes de qué hay detrás de los fondos en los que invierten y tengan acceso a información social y medioambiental. Paralelamente, en 2018, la Comisión Europea lanzó el Plan de Acción sobre Finanzas Sostenibles, una hoja de ruta para potenciar el papel de las finanzas en la construcción de una economía que permita alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y de la Agenda de la Unión Europea para el desarrollo sostenible. En este sentido, está trabajando en algunas piezas clave como la taxonomía que permita diferenciar lo que es realmente “verde” del greenwashing.

 

Por primera vez, la ISR ha superado los 210.000 millones de euros gestionados. ¿Qué valoración hace?

Es una buena noticia, pero como todo tiene dos caras. La parte positiva es que la ISR crece pero la otra parte, menos vistosa, es que su crecimiento se debe a la aplicación de estrategias de exclusión, que son las de menor calidad.

 

¿En qué consisten estas estrategias?

La estrategia de exclusión, que es la más fácil y de menor calidad, consiste en que el gestor decide dejar de invertir en determinados sectores como alcohol, tabaco o armamento. Luego está la estrategia que consiste no solo en excluir determinados sectores sino invertir solo en los mejores, la llamada best-in-class Se trata de escoger, desde mi punto de vista, aquellas empresas que son las mejores en aspectos medioambientales, sociales, de cadena de suministro, etc. En tercer lugar están los fondos temáticos, que se dan cuando la decisión de inversión únicamente se dirige a invertir en empresas relacionadas con el sector del agua o de las energías alternativas, por ejemplo. Y, finalmente, están las inversiones de impacto que es una estrategia mediante la cual se invierte en empresas que tienen un objetivo social y de rentabilidad. Lo que hay que reconocer es que la ISR no es una cuestión de filántropos y donantes, sino de personas racionales que tienen que asumir una serie de decisiones de inversión, pero que a la vez se preocupan de la rentabilidad y la liquidez.

 

A pesar de la calidad de las diferentes estrategias, las cifras son mejores. ¿A qué se debe?

Lo que sucede es que cada vez hay más datos y mejor información porque las empresas están obligadas a ser más transparentes y, dentro de poco, todos los gestores a la hora de tomar sus decisiones tendrán más en cuenta los aspectos sociales y medioambientales. En mayor o en menor medida, será más o menos determinante, pero leerán la información y la encontraran interesante porque al fin y al cabo los aspectos ASG son los que determinan el medio y el largo plazo. Si tú eres un inversor cortoplacista estos temas no te van a importar, pero si eres un gestor de un fondo de capital paciente querrás invertir en la línea de los objetivos marcados para 2030.

 

Pero últimamente parece que la ISR se centre en finanzas verdes, olvidando el ámbito social…

Los aspectos sociales son muy complejos porque pueden incluir desde dependencia, Inteligencia Artificial, creación de empleo… En cambio, además de la preocupación que provoca el cambio climático, tenemos el indicador de evitar que el incremento de la temperatura del planeta supere los 1,5ºC en el 2100. Por ello, el último empujón normativo de la Unión Europea está tan centrado en el cambio climático y parece que los problemas sociales no mueven a las empresas, pero hay compañías que no se olvidan. De hecho, están trabajando en igualdad de género, bienestar, incremento de la productividad, smart cities… Al final, las organizaciones utilizan los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas como un marco de referencia o framework para su comunicación.

 

Diferentes estudios apuntan que las mujeres y los millennials son los inversores más socialmente responsables. ¿Está de acuerdo?

Está muy comprobado. En Estados Unidos se ha realizado un estudio y las empresas que tienen más mujeres en el consejo de administración y en el equipo directivo impulsan más las acciones de Responsabilidad Social Empresarial. Las mujeres son una pieza clave porque son más sensibles, tienen un mayor instinto de protección, de mirar al futuro, de cuidar a la especie…

 

¿Y qué opinión le merecen las jóvenes generaciones?

Van a ser los que van a empujar los proyectos de inversión desde el sector privado. En la medida en la que empiece a haber demanda, los bancos aumentarán su oferta de ISR y las empresas empezarán a fijarse en ella para lograr la inversión que necesitan. Las mujeres y los millennials son los que darán consistencia y peso a esas inversiones, y los bancos y gestores de inversión las van a ofertar. Pero, en la medida en la que la ISR sea una cuestión de negocio cada vez más claro, el dinero se moverá en esa dirección. Siempre habrá oportunistas y cortoplacistas, pero cuando uno se mueva, todos sus competidores irán en esa dirección para no quedarse atrás.

 

Estamos hablando de las empresas que cotizan en bolsa, pero ¿qué pasa con el resto?

La aprobación de la Ley de Información no Financiera y Diversidad, a finales del año 2018, fue muy importante porque obliga a las empresas que tienen más de 500 empleados a reportar la información extrafinanciera. Pero, además, desde el punto de vista normativo, somos los más exigentes porque la información tiene que estar verificada por un tercero. Ello obliga a las empresas a identificar los temas materiales y los riesgos que conllevan, es decir, lo que es importante para la empresa, los riesgos a los que se expone y las medidas que lleva a cabo para intentar evitarlos. En definitiva, la ley no obliga a ser más o menos responsable, pero sí a ser transparente.

 

 

La ISR supera los 200.000 millones de euros gestionados

La Inversión Sostenible y Responsable (ISR) ha alcanzado la cifra de 210.644 millones de euros gestionados en 2018, lo que supone un incremento del 13,5% respecto al año anterior. Así se recoge en el estudio “La Inversión Sostenible y Responsable en España 2019”, elaborado por Spainsif. El estudio anual, realizado en base a los criterios de Eurosif y de la Global Sustainable Investment Allianz (GSIA), actualiza los datos de inversión y estrategias empleadas por los inversores sostenibles durante 2018. Según el documento, del total de los 210.644 millones de euros en activos bajo gestión ASG en España, 191.278 millones de euros pertenecen a activos gestionados por entidades nacionales y 19.366 millones de euros a activos de entidades internacionales.

 

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