Joaquín Garralda
06/04/2021

El grado de crecimiento de la ISR dependerá de cómo acabe definiéndose ESG

Joaquín Garralda presidente de Spainsif

La Inversión Sostenible y Responsable ha alcanzado los 285.454 millones de euros gestionados en España durante 2019, lo que supuso un incremento del 36%, respecto al año anterior, marcando una cifra histórica. Así se recoge en el estudio ‘La Inversión Sostenible y Responsable en España 2020’, elaborado por Spainsif. Sobre este hito y las normativas y cambios que lo han auspiciado hablamos en esta entrevista con su presidente, Joaquín Garralda.

El año pasado Spainsif cumplió su décimo aniversario. ¿Cómo ha evolucionado la asociación?

Los inicios de Spainsif se caracterizaron por agrupar a personas idealistas que creíamos que el mundo financiero tenía que mirar más allá de la rentabilidad, con una visión a medio y largo plazo más sólida para convertirse en Inversión Socialmente Responsable. A diferencia de nuestros homólogos europeos, en Spainsif integramos cinco stakeholders: las entidades financieras y las compañías aseguradoras, entidades gestoras, proveedores de servicios ISR, ONG vinculadas a ISR y los sindicatos. Creemos que la presencia de todos ellos en Spainsif tiene su lógica porque, por ejemplo, los sindicatos se centran más en la parte social, mientras que las ONG son más expertas a nivel medioambiental. Esta diversa composición nos ha enriquecido, aunque tambiñen ha sido complejo encontrar consensos.

 

En paralelo también hemos visto como ha evolucionado la Inversión Socialmente Responsable…

Al principio se hacía poco caso a la Inversión Socialmente Responsable, pero muchos descubrieron que era relativamente fácil decir que hacían ISR, sobre todo teniendo en cuenta el criterio de exclusión y no invirtiendo en armas de destrucción masiva, cuando solo debe haber dos compañías en el mundo que las fabrican. Esto desprestigió un poco. el concepto. También el PRI que fue muy importante y lo hacía relativamente fácil a pesar de que los financieros tenían reticencias a la hora de apuntarse a una lista que podía emitir juicios sobre las inversiones. Con el tiempo, además de la estrategia de exclusión fueron apareciendo otras como las inversiones temáticas, las best in class, la integración ESG, etc., pero también fueron quedándose cortas y así empezó a surgir la inversión de impacto.

 

Y a partir de aquí empieza su eclosión. ¿Qué lo ha impulsado?

En primer lugar, ha sido necesaria una mayor clarificación y clarificar ha sido muy bueno. Y otro aspecto positivo es que como los aspectos ESG hacen referencia al ámbito social y medioambiental, el medio ambiente ha arrastrado mucha inversión. Además, el año 2015 es clave en el impulso de la Inversión Socialmente Responsable con la firma del Acuerdo de París y la aprobación de los ODS de Naciones Unidas.

 

¿Qué pasó después?

Estos hechos demostraron a las empresas la importancia que el mundo financiero otorgaba a este tipo de inversión y, en 2016 y 2017, las grandes empresas suministradoras de información americanas se volcaron en las métricas ESG.. Según apunta un informe de PWC, los aspectos ESG son más relevantes en Europa que en Estados Unidos, y ello provoca que, aunque el volumen de inversión americana es mucho mayor que la europea, la ISR es porcentualmente mayor en Europa.

 

Europa está trabajando en la taxonomía para discernir que es Inversión Socialmente Responsable y qué no lo es. ¿Qué le parece?

La aprobación del Plan de Acción de Finanzas Sostenibles y la definición de la taxonomía son dos elementos esenciales. La taxonomía, que está muy bien pensada y es muy compleja, hace referencia a actividades en lugar de empresas. Este posicionamiento complica mucho porque, por ejemplo, la energía nuclear se puede considerar verde por no emitir CO2 y ello enfrenta a franceses, que tienen más de un 70% de energía nuclear y quieren que sea considerada verde, con alemanes que acaban de cerrar varias centrales nucleares y afirman que no es verde.

El reporte extrafinanciero a las pymes inyecta tensión en su administración e incrementa sus costes

En cuanto al reporte, recientemente hemos conocido la fusión de IIRC y SASB. ¿Por qué se unen estos dos estándares?

Esto es muy importante. En primer lugar, se han unido porque son bastante complementarios, es decir IIRC es marco de referencia, mientras que SASB son indicadores de materialidad según sectores. Y, en segundo lugar, para ser más fuertes ante la batalla geopolítica para ver quién establece el estándar. Además, creo que conceptualmente IIRC es muy bueno, pero contarlo no es nada fácil porque se establece la discusión entre el output, el out come y el impact. A modo de ejemplo, el output hace referencia al CO2 que emito para producir un producto, por ejemplo, una bebida carbonatada, el out come incide en el exceso de azúcares que puede provocar diabetes, y el impact aborda el efecto que tiene esa problemática en la salud pública. El estándar es más amplio, pero hace que el trabajo de un asset manager o de un técnico que realiza las memorias de sostenibilidad de la empresa sea también más complicado.

 

 

¿Cómo cree que va a afectar a la ISR el hecho que las empresas de 250 empleados tengan que publicar su informe extrafinanciero a partir de este año?

Efectivamente, y además, en España la verificación es obligatoria, cosa que no sucede en otros países. Todo ello va a benefi ciar a las big four, pero a las empresas les inyecta tensión en su administración y les incrementa los costes.

 

Todas estas novedades auguran cambios estructurales muy relevantes en la Inversión Socialmente Responsable que se suma a una inversión de capital inaudita. ¿Cuáles cree que serán las oportunidades de negocio en los próximos años?

Curiosamente se prevé que todas estas inversiones medioambientales generen trabajo en sectores como la construcción y renovación de infraestructuras, la mejora de los aislamientos de las casas… Una circunstancia que benefi cia a Europa porque a la vez que mejora el aspecto medioambiental se generan puestos de trabajo y este binomio va a atraer inversión.

 

Si las inversiones medioambientales generan empleo, nos encontramos ante un círculo virtuoso…

Es el mejor, claro. Por ejemplo, actualmente Estados Unidos tiene unas infraestructuras muy defi cientes, pero si Joe Byden empieza a invertir en mejora de carreteras, se va a traducir en una inyección de capital que va a necesitar personas trabajando porque es un sector intensivo en mano de obra. Y esto no es baladí. Pero el otro gran desafío que tiene Europa es la digitalización, un reto muy sofi sticado porque implica grandes inversiones de capital, pero que por el contrario necesita de pocas personas y, en ese sentido, más bien es destructor de empleo.

 

¿Cómo valora la situación de nuestro país ante este tipo de inversiones que generan mejoras medioambientales y empleo?

Durante muchos años, España se ha benefi ciado de la inversión europea en infraestructuras y ello se ha traducido en que tengamos unas carreteras maravillosas. Pero nuestra asignatura pendiente se centra en el ámbito de las Smart Cities. Es decir, tenemos mucho por avanzar para hacer que nuestras ciudades sean más inteligentes y más efi cientes energéticamente. Se trata de un tema que hoy en día no está bien resuelto y en las ciudades se van a tener que hacer inversiones en el ámbito de la efi ciencia energética.

 

¿Qué prevé con las inversiones a la generación de energías alternativas?

En el ámbito de las energías alternativas estamos bastante bien posicionados, pero sin duda la inversión va a mantenerse. No obstante, nos encontramos ante una gran polémica con la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética, sobre todo en lo que se refi ere al autoconsumo y el volcado a la red por el tema del establecimiento de precios. En España hemos tenido demandas a nivel internacional por incumplimiento de la ley porque se estableció un precio que aseguraba el negocio de los inversores y luego se eliminó. No obstante, creo que para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 tenemos que hacer estas inversiones en infraestructuras y ahí llegará la fi nanciación europea.

 

Spainsif anunció un crecimiento del 36% de la ISR, alcanzando los 285.000 millones de euros. ¿Cree que estos porcentajes de crecimiento se mantendrán en los próximos años?

Creo que va a crecer mucho, pero el grado exacto dependerá de la defi nición concreta de qué es ESG y ahí hay que tener mucho cuidado porque la inversión va a crecer en función de cómo la defi nas. La Inversión Socialmente Responsable tiene un componente social y medioambiental muy técnico y todos los gestores están aprendiendo y considerando incluirlo, y muestra de ello es el increíble crecimiento que están experimentando los servicios que prestan agencias como Bloomberg y Reuters. Mientras que los analistas antes solo se preocupaban de aspectos como la rentabilidad, el riesgo y la liquidez, ahora introducen nuevos elementos de valoración como, por ejemplo, no invertir en minas de carbón. Es decir, se están dando cuenta de que tienen que mirar más allá y ello repercutirá en un crecimiento de la ISR porque la famosa estrategia de integración de los aspectos ESG va a ser normal.