ENTREVISTA

En la empresa, todos tenemos que ser responsables de la RSE


Elena Valderrábano,

presidenta de Asociación de Directivos de DIRSE

Elena Valderrábano 05/03/2020

Creada en abril de 2013 y formada, en la actualidad, por más de 400 socios entre directores, consultores y académicos, DIRSE es la primera asociación española de profesionales de Responsabilidad Social. En su misión destaca su vocación de “ayudar al desarrollo de los directivos y profesionales de la RSE, así como mejorar su capacidad de influencia para la creación de valor en las organizaciones”. Para lograrlo se basa en actividades de formación, advocacy, investigación y networking.

 

 

¿Cuáles son, en su opinión, los retos que tiene el dirse en la actualidad?

El principal reto de la función es posicionarse como una figura relevante dentro de los esquemas organizacionales de las empresas. Si no lo hace ahora, no lo va a hacer nunca, porque nunca ha habido un entorno tan favorable para ello. Aunque es cierto que el mundo está mejor, con menos pobreza y menos hambre, es una demanda social porque la desigualdad está aumentando, hay un malestar con la sociedad capitalista, tal y como se entendía, y los sistemas comunistas han desaparecido, y a todo ello se suma el agotamiento de los recursos naturales. En el actual panorama político y gubernamental, las empresas que realmente son sostenibles representan una gran palanca para realizar los cambios necesarios.

 

Últimamente se pone el acento en la sostenibilidad ligada a aspectos medioambientales. ¿Cree que perjudica la función?

El debate en torno al nombre siempre ha estado presente porque cuando surge el concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) no se entendió bien, ya que el nombre no fue el adecuado. A mí nunca me ha gustado hablar de RSC porque se limita mucho a la acción social. La acción social puede ser una parte, pero una empresa puede ser muy responsable a nivel corporativo y no hacer acción social. Ese es el reto. Realmente una empresa es responsable con la sociedad si trabaja bien, si trata bien a sus empleados, a sus clientes… a todos sus stakeholders. Solo con eso, la capacidad de cambio y de transformación es muy importante. Aunque es cierto que, en el sector, la sostenibilidad se asocia a lo “verde”, en el mundo empresarial la sostenibilidad se relaciona con la perdurabilidad del negocio, que la empresa sea sostenible, no solo porque genera ingresos sino porque lo hace fenomenal y adopta un rol de transformación cultural. El mundo de la RSE es muy estanco y los profesionales tenemos que librarnos de los muros y de las etiquetas que nos hemos puesto, de lo contrario nunca seremos comprendidos.

 

Habla de que ahora es el momento de potenciar la función. ¿Por qué?

Ahora tenemos el input de que la sociedad se está moviendo y muestra de ello es que en la última declaración de la Business Roundtable, los máximos responsables de las 200 mayores empresas americanas anunciaron que es importante redefinir el propósito de las compañías y que en la ecuación también se deben tener en cuenta a los clientes, a los proveedores y a las comunidades en las que operan las compañías. Esto está ahí y el miedo del profesional de la RSE es que todos hablan de esto en las empresas y ello nos lleve a perder responsabilidades. Al contrario. ¡En la empresa, todos tenemos que ser profesionales de la RSE! Del mismo modo que no trabajas en el área de Finanzas, pero sabes que existen unos resultados financieros y trabajas para alcanzarlos en tu día a día, todos los profesionales tienen que tener en cuenta todos los factores extrafinancieros para que el negocio realmente sea sostenible.

 

Entonces, hemos pasado de decir que el dirse sería biodegrabable a apostar por su transversalidad…

A finales de los 90, cuando empezamos con la RSE, dije que el directivo de RSE acabaría desapareciendo. En cambio, ahora, pienso todo lo contrario porque del mismo modo que no desaparece el director Financiero, la empresa siempre va a necesitar una figura que mantenga ese punto de contacto con la sociedad, con los stakeholders, que le va a aportar una visión estratégica que no va a tener el director de Estrategia; además de llevar el control no financiero de la empresa, de la misma forma que se lleva el control financiero.Entonces, ahora me resulta muy difícil pensar que el dirse vaya a desaparecer.

 

¿Cómo evolucionará?

Es verdad que, en sus inicios, la función nació como el “pepito grillo” de la organización, pero ahora tanto por la nueva legislación como por el entorno cada vez más técnico y más complicado es difícil que desaparezca. En general, el profesional de la RSE es un evangelizador y un creyente, y quienes creemos en estas cosas somos luchadores y combativos porque lo que logras, al final, te llena.

 

Cuando se ha cumplido un año de la entrada en vigor de la Ley de Información no Financiera y Diversidad. ¿Qué valoración hace?

En general, la Ley es bienvenida por cualquier dirse porque es obligatoria y refuerza su figura, pero el principal hándicap de la legislación es su gran confusión. El problema con el que nos encontramos es que regula en exceso aspectos que no se deberían regular, no establece los parámetros y criterio con claridad, no hay comparabilidad… Por ejemplo, la esencia del reporte es la materialidad y me sorprende que prácticamente el 100% de las empresas hayan reportado sobre todos los parámetros cuando no son materiales para ellas. Por otra parte, me parece tan poco transparente no ofrecer información como publicar un exceso de datos. El hecho de reportar la totalidad de indicadores no es sinónimo de una mayor transparencia, al revés. Al final tienes que ser transparente en los aspectos nucleares, aquellos en los que realmente impactas.

 

Por otra parte, ¿cree que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han ayudado a la función?

Cuando Naciones Unidas aprobó los ODS dije que eran un error. Partiendo de la base de que considero que un exceso de información se traduce en una escasa transparencia, pienso que 17 Objetivos no llevan a ningún lugar. Soy muy escéptica. Creo que los ODS son un marco, pero son demasiado genéricos. Además, cuando todas las empresas son capaces de decir que contribuyen a los ODS es que están mal planteados porque no han cambiado su forma de actuar, sino que han identificado aquellos que mejor encajan en su actividad.

 

Recientemente, DIRSE ha presentado el informe “Estado de la Profesión 2019: II Estudio de la función dirse en la empresa española” que destaca que la función está muy feminizada. ¿Qué le parece?

El tema de género es muy complicado porque cada uno tiene su visión par ticular. A mí me cuesta ver que sea un colectivo porque no todas las mujeres somos iguales del mismo modo que todos los hombres tampoco son iguales. Creo que en determinadas profesiones haya más mujeres que hombres es un tema cultural y cuando esté sobrepasado habrá de todo. Hoy seguimos teniendo muchos sesgos culturales que llevamos arrastrando mucho tiempo. Va a costar que la diversidad esté normalizada en la empresa, pero ¿cuántos departamentos hemos tenido que durante años y años estaban formados por hombres? Creo que acabará normalizándose.

 

Pero una de las consecuencias es la retribución…

Ciertamente, el estudio constata que los salarios no son elevados y es algo que tiene que cambiar porque en el ámbito retributivo también hay una cuestión cultural. Tradicionalmente, las mujeres han empujado menos que los hombres para que sus salarios sean más competitivos. Mientras que el reto de un profesional masculino ha sido ganar más dinero, cuando la mujer ha entrado en el mercado laboral, el salario ha quedado en un plano más secundario. Ahí es necesaria una transformación cultural que todavía no ha sucedido, ni en la función de dirse ni en cualquier otro ámbito de la empresa.

 

La Asociación acaba de lanzar una nueva edición del plan de Mentor Dirse. ¿Cómo ve el futuro de la profesión?

El futuro de la función pasa por una mayor profesionalización para que el dirse esté más integrado en la estrategia de la compañía y deje de verse como la “cara B” de los resultados. El dirse tiene que formarse y adquirir nuevos conocimientos porque la RSE tiene que estar bien integrada en la compañía y para ello tiene que hablar el mismo lenguaje del negocio y dejar de ser la parte soft.

 

¿Por dónde pasa la profesionalización de la función?

La profesión va a tener diferentes ámbitos. Por un lado, un profesional puede querer ser dirse y llegar a lo más alto de la empresa. Para ello debe adquirir unos conocimientos nuevos y más generalistas que le permitan situarse en una posición estratégica para controlar los aspectos no financieros de la compañía y tener una mayor solidez. Pero, por otro lado, no todos los profesionales quieren llegar a puestos directivos y ahí se abre un enorme abanico de oportunidades y de posibilidades porque, lejos de ser un generalista, puede adquirir conocimientos que le permitan convertirse en un especialista en acción social, medio ambiente, comunicación, consultor…

 

El Código de buen gobierno de las sociedades cotizadas de la CNMV apunta que la RSE es materia indelegable del consejo de administración. Los dirses reportan a los consejos, pero pocas veces forman parte del comité de dirección. ¿Qué le parece?

Efectivamente, el dirse es un perfil que habla mucho con el consejo de administración, pero tiene una escasa relación con el comité directivo. Creo que es algo que hay que construir, pero es cuestión de tiempo y sigue siendo una incógnita porque depende mucho de la evolución de las propias empresas. Creo que acabará siendo así porque las nuevas empresas que surgen, sobre todo start-ups y pequeñas empresas, tienen los aspectos de la RSE muy incorporados y llega un momento en el que es necesario poner a un profesional responsable de este ámbito. Es cuestión de tiempo, pero hoy todavía no ha sucedido, por ello es tan impor tante la formación del dir se.

 

Se encuentra en el ecuador de su mandato al frente de DIRSE. ¿Qué valoración hace?

La sostenibilidad de las asociaciones viene por dos vías: que mantengas la esencia del para qué está ahí, pero que seas capaz de adaptarte a la evolución de la propia sociedad y de lo que te piden tus socios. He formado par te de tres juntas distintas y, a lo largo de todos estos años, DIRSE ha evolucionado mucho y la junta actual está funcionando fenomenal. Nuestro mayor reto es dar el mayor apor te de valor al socio con los recursos que tenemos y ello pasa por aliarnos con otras asociaciones que nos permitan ofrecer servicios y atender a sus demandas.

  Enviar entrevista






CAPTCHA Image