ENTREVISTA

Ser changemaker es una suma de empatía y habilidades para hacer realidad un cambio


Ana Sáenz de Miera Cárdenas,

directora de Ashoka España

Ana Sáenz de Miera Cárdenas 10/02/2015

El objetivo de Ashoka es cambiar el mundo a gran escala y para ello quieren lograr un cambio de mentalidad en la sociedad. ¿Cómo se consigue?

Aunque parece un objetivo demasiado abstracto, tenemos estrategias muy concretas para conseguirlo. La primera es apoyar, unir y visibilizar a los mejores emprendedores sociales dando respuesta a los problemas de la sociedad de forma sistémica, atacando la raíz de los problemas. Ellos son el corazón de todo lo que hacemos y nuestra fuente de aprendizaje y les seleccionamos a través de un riguroso proceso de selección. Ellos son nuestro mejor “role model” que es un líder changemaker.

La segunda estrategia es incidir en los niños y jóvenes y asegurar que, desde pequeños, tengan la oportunidad de aprender y practicar habilidades tan esenciales como la empatía, el trabajo en equipo y la creatividad, y que sepan hacer realidad sus ideas para cambiar lo que no les gusta. Para ello, estamos seleccionando en todo el mundo, y en España lo haremos en unos meses, a los colegios que están siendo un ejemplo de cómo enseñar con éxito estas habilidades y cómo adaptarse a las necesidades que este nuevo mundo en el que estamos requiere. Y trabajamos también con colegios y jóvenes para traspasarles nuestra metodología “Dream it do it”, que logra inspirar y empujar a los jóvenes a ser actores de cambio.

La tercera estrategia es trabajar con el sector de la empresa para lograr, también en ellas, un cambio de mentalidad. Promover en ellas el intraemprendimiento, la co-creación de soluciones híbridas que generen impacto social y, a su vez, sean rentables para la empresa. El trabajo de la mano de emprendedores sociales, que tienen mucho que enseñarles. Proponemos un nuevo modelo de Responsabilidad Social Corporativa, no con un presupuesto aislado para donación a proyectos, sino transversal, presente en el ADN de la empresa y en los propios negocios. Una apuesta por lo que llamamos sistemas híbridos de valor.

Ashoka apoya el trabajo de más de 3.000 emprendedores sociales en 84 países. En España da apoyo a 24. ¿Qué características reúnen?

Son personas emprendedoras, con mucha empatía, que identifican un problema social porque lo han vivido en primera persona, en la mayoría de los casos, y lo abordan no con un parche temporal, sino con soluciones que pretenden atajar el sistema que lo provoca. Son, en general, un referente clave en su sector, animan a otros a utilizar sus modelos y fomentan entornos más innovadores y participativos.

Al igual que con los emprendedor es de negocios, los emprendedores sociales están absolutamente comprometidos con su visión y no descansan hasta verla convertida en realidad. Lo explica muy bien nuestro fundador, Bill Drayton: “Los emprendedores sociales no se contentan sólo con dar un pez o enseñar a pescar. No descansarán hasta que hayan revolucionado la industria pesquera”.

Una forma fácil de entender lo es haciendo el paralelismo con Steve Jobs. Aplicado al mundo social, Ashoka busca a emprendedores sociales que puedan ser el Apple de su sector, que aborden la violencia de género, la protección medioambiental, el acoso escolar o la reincidencia carcelaria de una forma revolucionaria, de forma que muchos otros del sector le copien y, por tanto, logremos lo que llamamos “cambios de paradigma”, cambios en la manera de resolver la cosas.

¿Quién tiene capacidad para ser un changemaker?

Todos podemos y debemos ser changemakers, actores de cambio. Un changemaker es una persona con los ojos muy abiertos, con mucha empatía para observar su entorno para percibir necesidades y con las habilidades para encontrar respuestas a estas  necesidades y hacerlas realidad.

Un changemaker no es sólo alguien que monta una ONG. Un changemaker es también un padre de un colegio que impulsa la creación de un grupo de teatro que no existía. Un abogado que pone en marcha una idea nueva para mejorar el clima laboral de su equipo y fomentar la participación, un niño que decide tocar el piano los jueves para recaudar dinero para el hospital de cáncer de su barrio. Ser changemaker es una suma de empatía y habilidades para hacer realidad un cambio.

¿Cómo ve la situación del emprendimiento en España?

Va avanzando mucho. En el ámbito del apoyo al emprendimiento social sin duda hemos madurado mucho y nos estamos for taleciendo y complementando como sector. Cada vez surgen más entidades para apoyar a los emprendedores sociales en diferentes etapas, están surgiendo los primeros y potentes fondos de inversión social en España, y creo que estamos dando los pasos adecuados para for talecer este ecosistema y darlo a conocer como una alternativa muy potente y un complemento de generación de empleo, que puede ayudar mucho a las empresas y a los gobiernos a generar un impacto social.

A menudo se confunde el emprendimiento con el autoempleo. ¿Considera que se ha pervertido el término?

Sí, creo que se ha perver tido el término. Especialmente el de emprendedor social. He llegado a oír que dado que el problema más impor tante que tiene España es el empleo, cualquier persona que genere un puesto de trabajo es un emprendedor social.

Para mí un emprendedor social es un emprendedor que pone sus habilidades emprendedoras, su pasión y su creatividad para solucionar un problema social que conoce bien y que, en muchos casos, sufre o ha sufrido. Paro, desnutrición, educación, cáncer, un hijo con discapacidad, contaminación de su ciudad...

¿El emprendimiento social en España se encuentra en niveles equiparables que en otros países vecinos?

No. Todavía nos queda mucho por aprender. Países de referencia para nosotros son Alemania, Francia o Inglaterra, donde el ecosistema del emprendimiento social es proporcionalmente mucho más grande, fuerte, respetado e influyente.

¿Qué papel debería jugar el Gobierno para fomentar el emprendimiento social?

Los emprendedores sociales deberían ser la I+D de los gobiernos. Se debería escuchar mucho más. Invertir en ellos, en cadenas híbridas de valor, y aprender de las soluciones que los emprendedores están proponiendo. Hay emprendedores sociales, como Sascha Haselmayer y Citymart, en Barcelona, que directamente dan soluciones muy prácticas a los ayuntamientos, donde además de ahorrar, encuentran las mejores soluciones para resolver sus retos sociales. 

La co-creación: colaboración para el cambio

 En un momento en el que todos pueden cambiar el mundo, las empresas tienen un papel muy importante que jugar. Por un lado, las empresas operan a gran escala en producción, distribución y acceso al capital, pero se ven limitadas en cuanto a la comprensión  de las necesidades de las poblaciones que se encuentran al margen del mercado. Por otro lado, los emprendedores sociales han demostrado su capacidad para darle un giro radical a la lógica de las empresas tradicionales, innovar reduciendo los costes, operar con presupuestos ajustados, y tener un profundo conocimiento de colectivos más desfavorecidos.

La colaboración entre estos dos sectores es una mezcla poderosa que permite aportar a las empresas una visión más empática y a largo plazo, mientras los emprendedores sociales pueden aprovechar los recursos y know-how de las empresas más influyentes. Por ello Ashoka promueve un nuevo concepto: la Co-creación Social & Business, es decir alianzas entre una organización social y una empresa privada que, mediante la unión de sus respectivas fortalezas, consiguen generar un impacto social al mismo tiempo que se genera un retorno económico para ambas partes.

 

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