Miwi Clavera
26/05/2023

El dirse debe tener un rol disruptor que le permita adelantarse a las tendencias

Miwi Clavera, directora general de Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad [ASG] (DIRSE)

Este año DIRSE está de celebración con su décimo aniversario. Una década en la que ha visto un incremento exponencial de socios, de actividad y visibilidad, unido a un cambio de marca para abrazar el concepto de Sostenibilidad y ASG, frente a la RSE de antaño. En esta entrevista, su directora general, Miwi Clavera, hace un repaso en CompromisoRSE a estos diez años de actividad de la Asociación como a la evolución que está viviendo el rol del directivo de Sostenibilidad impulsado, en gran parte, por las recientes novedades regulatorias.

Este año, la Asociación Española de directivos de Sostenibilidad [ASG] cumple su décimo aniversario. ¿Qué valoración realiza de esta década de andadura?

En 2013, un grupo de profesionales implicados con la Responsabilidad Social Corporativa y la Sostenibilidad decidió poner en marcha la Asociación. En aquella época existía un interés creciente en la materia, pero la función todavía estaba muy difuminada en el seno de las empresas. No obstante, en los inicios de DIRSE, se consiguieron más de un centenar de socios que, poco a poco, se han incrementado hasta los más de 700 actuales.

Si bien DIRSE ha ido creciendo de forma sostenida en el tiempo, sin duda, la pandemia y la aprobación de la regulación europea y española han supuesto un punto de inflexión. A partir de ahí, el crecimiento de socios ha sido notable y exponencial, tanto a nivel de socios individuales como corporativos.

A pesar del crecimiento, el socio individual continúa siendo el eje de de DIRSE...

Efectivamente, los socios individuales son los únicos que tienen derechos políticos en la Asociación y nuestra actividad está totalmente enfocada a ser útiles a los diferentes tipos de socios, que no solamente es el director de Sostenibilidad, sino también al consultor de Sostenibilidad.

En ese sentido, nuestra propuesta de valor se centra, en primer lugar,  en todo lo relacionado con la formación y la difusión de buenas prácticas. Además de toda la formación que ya veníamos haciendo desde nuestros inicios como el programa Mentor DIRSE, que es un programa de mentoring de alto nivel y representa la apuesta estrella de la Asociación por la formación de las futuras generaciones de dirses, en 2021, nacía el programa LÍDER dirse como respuesta a las necesidades de desarrollo personal y profesional de los dirses, detectadas en el informe elaborado conjuntamente con EY. También hemos alcanzado muchos acuerdos con entidades e instituciones educativas para ofrecer descuentos a los socios y colaboramos con entidades e instituciones en el diseño y promoción de cursos.

¿Qué otras acciones destacan en la actividad de DIRSE?

Otro eje de actividad importante es el networking y la visibilidad de los socios, y trabajamos en incidencia y sensibilización. Ahí contamos con diferentes acuerdos con asociaciones y acudimos a foros para dar a conocer nuestra visión sobre el rol del director de Sostenibilidad. Además, un aspecto que ha cobrado mucha importancia es el seguimiento del marco regulatorio y los posicionamientos que estamos realizando ante determinadas directivas, así como la participación en las consultas públicas sobre diferentes anteproyectos de ley, a través de grupos de trabajo.  Y, por último, destaca todo el trabajo de investigación y publicaciones.

Además, habéis lanzado una serie de toolkits. ¿Qué acogida están teniendo?

Estamos poniendo muchos esfuerzos y está teniendo una muy buena acogida. Realmente es una muestra de que hemos conectado con las necesidades de los socios de tener herramientas prácticas, en tres pasos y con ejemplos, sobre aspectos concretos de la función y explicando lo que está funcionando mejor en las empresas. Es una idea que parte del espíritu propio de DIRSE, de ser generoso y compartir conocimiento, que forma parte de la oferta de valor que ofrecemos a los socios corporativos y es una herramienta muy útil para el socio individual porque pone en valor el conocimiento y expertise de los alumnos aventajados en materias concretas.

¿Cómo cree que evolucionará la función del dirse en la empresa?

Cuando hablamos de función, no nos referimos al cargo de una persona, sino a cómo se entiende la función de la Sostenibilidad en la empresa. En este sentido, la función se mantiene todavía en dos roles fundamentales: uno vertical, que es el propio de la función, y otro horizontal que es el de inocular o ir apoyando a las demás áreas para que, en su gestión diaria, sean sostenibles. Esas dos vertientes siguen y son mayoritarias.

Entonces, quizás, lo que más está cambiando es, por un lado, cuáles van a ser los verticales de esa función. Por ejemplo, ahora, un tema que está encima de la mesa es la posibilidad de que el reporting recaiga en las áreas financieras. No creo que se produzca de forma generalizada, pues se van a dar diferencias en función del tamaño de la empresa, el sector y su grado de madurez. Por otra parte, una vez se consiga que la Sostenibilidad esté integrada en todas las áreas de la organización, la función del dirse puede quedarse como coordinador e impulsor de las diferentes políticas y acciones, o bien adquirir un rol disruptor. Este es el que creemos que siempre va a necesitar la empresa. Aquella persona que se adelanta a lo que sucede en la sociedad, que reta por los nuevos problemas que puedan surgir, esa voz de la conciencia o  guardián del propósito. A pesar de que la Sostenibilidad esté muy evolucionada, integrada y transversalizada en la empresa, esta figura siempre será necesaria.

¿Cómo evolucionarán los profesionales que dedican su día a día a la Sostenibilidad?

En cuanto a la posición, los profesionales, que tradicionalmente han sido especialistas, tienen que evolucionar y formarse, porque el hecho de haberse centrado en el reporting y en el voluntariado corporativo les han dejado en un lateral. Son perfiles que llevan mucho tiempo trabajando en el ámbito de la Sostenibilidad, pero sin tener visibilidad, y son los que tienen que fortalecerse con otro tipo de competencias de gestión. Ya no vale ser salmón, para luchar contracorriente y manejar poco presupuesto, sino que tienen que ser delfines, inteligentes y creativos, y, para ello, tienen que desarrollar capacidades directivas.

En el ámbito legislativo, recientemente se ha aprobado la Directiva de Información Corporativa sobre Sostenibilidad (CSRD). ¿Qué opinión le merece?

En estos momentos, nos encontramos en el plazo de 18 meses que los Estados Miembros tienen para transponer la Directiva europea a su ordenamiento jurídico nacional. Si bien es cierto que la CSRD viene a modificar y sustituir la Directiva sobre Divulgación de Información no Financiera, que aún está en vigor, España fue de los países europeos más avanzados en su transposición, pues amplió el número de empresas a las que afectaba e incluía la figura de la verificación. Dicho esto, ahora la transposición de la CSDR está en discusión y desconocemos si van a querer hacerla más ambiciosa, como se hizo en la anterior, o bien optarán por una transposición más conservadora.

¿Qué beneficios obtendremos con la nueva directiva cuando esté en vigor en España?

En primer lugar, caminamos hacia la comparabilidad, pero los estándares del EFRAG, a pesar de que establecen el indicador que se debe reportar, no explican cómo se debe calcular. Es decir, avanzamos hacia una estandarización sobre cómo se debe presentar la información, pero los datos van a continuar sin poder ser comparables. Por otra parte, se incluye la obligatoriedad del análisis de doble materialidad, con diferentes niveles en función de la capacidad y operación de la empresa en cuestión.

En segundo lugar, estamos pasando del concepto de cadena de suministro a cadena de valor, y estamos hablando de que no solamente vamos aguas arriba con los proveedores, sino que también vamos aguas abajo con los clientes. Esto es un gran desafío que va a tener muchas implicaciones. Las empresas van a tener que invertir mucho en trabajar con los proveedores, en formarles, en alinearles, en conseguir sistemas que puedan permitir conseguir datos, pero lo mismo tendrá que suceder con el cliente. ¿En qué se traduce todo ello? Pues que va a llegar en cascada a la pequeña empresa. Aunque de facto la pyme no esté afectada ahora mismo por la Directiva, y se prevea un tiempo de transición, en la práctica va a estar súper afectada y ello va a suponer un cambio fundamental.

Finalmente, cabe destacar la calidad de los datos. Todos los caminos se dirigen hacia esa comparabilidad porque, al estandarizar la información que se reporta, vamos a poder tener la misma información de todas las empresas, pero, como comentaba, no se hace mención sobre cómo se deben calcular los datos y esto está relacionado con la calidad del dato y cómo se audita. Caminamos hacia un aseguramiento de la información de delimitada a razonable. Sin duda, esos son los tres grandes desafíos a los que nos vamos a enfrentar.

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