ENTREVISTA

África tiene muchos problemas, pero también echamos en falta hablar de los éxitos


Silvia Frías,

directora ejecutiva de Amref Salud África

Silvia Frías 17/06/2019

Amref Health Africa es la mayor organización internacional sanitaria de origen y gestión completamente africanos. Para ello, cuenta con un equipo formado por más de un millar de profesionales sobre el terreno, el 97% de ellos africanos, que trabajan en las oficinas de Etiopía, Kenia, Sudán del Sur, Tanzania, Uganda, Malaui, Senegal y Sudáfrica. Allí se gestan, se dirigen, se analizan y se ejecutan todos los proyectos. Esta red está apoyada por nueve oficinas en Europa -entre las que se encuentra la española Amref Salud África-, Estados Unidos y Canadá. El principal objetivo de estas oficinas es contribuir a la financiación de los proyectos y transmitir a la sociedad la realidad sanitaria del continente.

 

El año pasado Amref Salud África fue distinguida con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. ¿Qué ha supuesto este reconocimiento?

El premio ha supuesto un gran honor y estamos muy contentas porque hemos conseguido dar visibilidad a África, poniendo encima de la mesa soluciones africanas a problemas africanos. Esperamos que ello nos sirva para ganar notoriedad y que la sociedad española nos conozca un poco más.

 

¿Por qué el continente africano es tan desconocido?

Por nuestras raíces históricas, España está más focalizada en América Latina y, pese a estar tan cerca, vivimos de espaldas a África. La mayoría de las imágenes de África que llegan a Europa suelen ser mayoritariamente de guerras, conflictos, niños con hambre… Indudablemente, África tiene muchos problemas, pero también echamos en falta hablar de los éxitos y de su gran diversidad cultural.

 

¿Tenemos una visión distorsionada del continente?

Más que distorsionada, tenemos una visión muy limitada y hablamos de un continente como si fuera un país. En la actualidad, existen grandes personalidades liderando instituciones internacionales. Por ejemplo, el director de la Organización Mundial de la Salud, la OMS, es Tedros Adhanom Ghebreyesus, un biólogo de Etiopía, y la jefatura del Estado de este país está ocupada por una mujer, Sahlework Zewde. Por otra parte, la organización USAid también está liderada, desde hace muchos años, por un africano.

En África se están produciendo muchos cambios positivos de los que podemos aprender en Europa, pero muchas veces no se destacan. En Kenia, por ejemplo, está muy extendido el pago a través del móvil. Allí, la línea de telefonía fija no llegó tan deprisa, pero en tecnología móvil se ha hecho un avance espectacular.

 

Amref Health Africa tiene más de 60 años de historia. ¿Cómo se crea?

En 1956, los cirujanos plásticos Michael Wood, Archibald McIndoe y Tom Rees crearon una ONG africana cuya base estaba en Nairobi, Kenia, con el objetivo de asistir con sus avionetas-ambulancias a las poblaciones más remotas y desatendidas del este de África. Entonces se les conocía como los Flying Doctors. Es cierto que la organización se fundó por tres médicos blancos del norte, pero con una visión muy revolucionaria porque querían que fuera una ONG africana liderada por africanos.

 

Y ha ido evolucionando a lo largo de los años hasta convertirse en Amref Health Africa…

Efectivamente, poco a poco la institución fue evolucionando de las misiones de rescate, en las que puntualmente un equipo médico se desplazaba en sus avionetas, hasta convertirse en una ONG con una visión global y con proyectos de mayor impacto. Hoy en día, los Flying Doctors se han convertido en una empresa social y Amref Health Africa mantiene su sede en Nairobi y cuenta con una plantilla de 1.200 trabajadores, el 97% de los cuales son africanos altamente cualificados. Tenemos 19 oficinas en tres continentes y desde África se gestionan programas dirigidos a 35 países de este continente.

 

Si pudiéramos generalizar, ¿cuál es el principal reto que tiene África en materia de salud?

Actualmente la misión de Amref, alineada con la OMS, es la cobertura sanitaria universal. Es decir, que todo el mundo pueda acceder al sistema público de salud, independientemente de sus recursos financieros, y que sea un sistema de calidad. Este es nuestro objetivo fijado para 2030 y todos nuestros proyectos contribuyen a ello.

Para lograrlo es fundamental la formación al personal sanitario, así como la inversión en los sistemas de salud como, por ejemplo, los hospitales, los centros de atención médica… En este sentido, nuestros proyectos no buscan enviar a personal médico, español o europeo, a las áreas rurales de África, sino que intentamos captar médicos de las capitales de los países en los que trabajamos para que ellos mismos se desplacen a los hospitales regionales.

 

¿Qué beneficio obtienen?

Por un lado, nos permite trasladar las nuevas prácticas a sus compañeros de las zonas rurales y, por otra, la población de esa región se puede beneficiar de las operaciones durante esas misiones que se hacen recurrentemente y se traslada completamente esa capacidad. Además, a través de plataformas online, conseguimos que el médico de la región, que recibe a los médicos de la capital haciendo on the job training, pueda realizar consultas al médico de la capital y recibir una respuesta.

También hemos conseguido, a través de convenios con los diferentes ministerios de Salud, que los médicos del sistema público de la capital no se desplacen a las regiones durante sus vacaciones. Considerábamos que, dentro del plan de trabajo, el ministerio de Salud a nivel central tenía que asegurarse de que se pudieran trasladar capacidades a nivel regional y que eso estuviese  dentro del plan de trabajo de su personal sanitario.

 

Otro ejemplo es el proyecto de formación de matronas. ¿En qué consiste?

Sabemos que muchísimas muertes infantiles se deben a no tener acceso a una matrona cualificada, puesto que en África hay un gran rechazo a asistir al centro de atención médica y las mujeres embarazadas acuden mucho a la partera  tradicional por motivos de etnia y de proximidad. Después de varios años trabajando en África, hemos conseguido firmar un convenio con el ministerio de Salud mediante el cual Amref identifica a mujeres de zonas rurales y las beca para que se conviertan en matronas. Nosotros costeamos la formación y, una vez que superan el examen estatal para ser matronas, el Gobierno se  compromete a darles un puesto de trabajo en su región durante cinco años. Gracias a este proyecto hemos constatado que las mujeres acuden más al centro de salud y se ha reducido la tanto la muerte infantil como de las madres.

Desde España, por ejemplo, se han financiado dos promociones en Etiopía, de 60 personas cada una, y un total de 115 mujeres han superado los exámenes estatales. Me parece una ratio de éxito espectacular.

 

Otro de sus proyectos más importantes es la lucha contra la mutilación genital femenina…

A base de formación y sensibilización hemos conseguido que más de 17.000 niñas se hayan salvado de la práctica de la ablación y se opte por realizar ritos de paso alternativo. Es decir, la festividad del paso de la niña a mujer se sigue celebrando, pero ahora tenemos a hombres que bendicen a las niñas y las  invitan a que sigan estudiando, y hemos convencido a los guerreros de muchas poblaciones para que quieran casarse con mujeres que no estén mutiladas.

 

¿De qué forma facilita la labor de la organización el hecho que la mayor parte del personal sea africano?

Facilita mucho porque una de las características de Amref es que trabajamos desde las comunidades. Normalmente, el primer esfuerzo es identificar a un o una líder de la comunidad que consiga trasladar mensajes de cambio en temas, por ejemplo, de la mutilación genital femenina, que las mujeres embarazadas asistan al centro de salud o que las madres se acuerden de vacunar a sus hijos. Identificamos líderes y les llamamos Community Health Workers, que son voluntarios que actúan como agentes de salud. Ahora, el esfuerzo de Amref se centra en que estos líderes pasen a ser plantilla del ministerio de Salud porque son personas que van de casa en casa para ver cómo está la gente, toman sus datos de salud con su móvil y los envían al centro de atención de salud. De este modo, cuando el médico se desplaza a la región, el agente social ya tiene todos los datos monitorizados.

Además, estos agentes de salud son personas de su propia comunidad, que hablan en su mismo idioma y tienen un mayor poder de persuasión. Desde Amref, también nos sirve para trasladar a las instituciones públicas las  principales necesidades y prioridades de las comunidades y cómo creen que pueden ser las soluciones. Todo ello ayuda mucho a nivel central y a nivel local para planificar sus planes y administrar los recursos de cara a priorizar los  problemas.

 

Flying Doctors

Este programa tiene como objetivos atender a pacientes que de otro modo no tendrían acceso a los servicios sanitarios que precisan y formar a personal local para que ellos mismos sean capaces de atender a los pacientes en el futuro. Dentro del ámbito del programa, también se encuentra la gestión del servicio de ambulancias aéreas más importante de África. Los Flying Doctors de Amref transportan a médicos especializados a zonas de difícil acceso, donde las vías de comunicación son muy limitadas, los servicios médicos son escasos o, simplemente, no existen. Se trata de zonas que sólo son accesibles por vía aérea, donde los hospitales y centros de salud tienen que atender a cientos de personas que viven en pequeñas aldeas remotas, a veces situadas a cientos de  kilómetros del centro de salud más próximo.

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