ENTREVISTA

El reporte de la sostenibilidad se mantiene constante en el tiempo


Cristina Sánchez,

directora ejecutiva en funciones de Red Española del Pacto Mundial

Cristina Sánchez 17/06/2019

En el último año, las empresas del Ibex 35 han mejorado su compromiso con las políticas de derechos humanos, concretamente ha crecido en un 22% el número de empresas que disponen de política específica en esta materia. Así se desprende del análisis de sus memorias de sostenibilidad realizado por la Red Española del Pacto Mundial, incluido en la guía anual “Comunicando el progreso 2018. Una visión integrada en sostenibilidad y reporting”. Pero, a pesar de la mejora, de los cuatro bloques temáticos -derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción- en los que se agrupan los Diez Principios del Pacto Mundial, los derechos humanos continúa el menos trabajado por las empresas cotizadas.

 

Recientemente han presentado las conclusiones del análisis de las memorias de sostenibilidad de las empresas adheridas a la Red Española del Pacto Mundial. ¿Cuáles son las principales conclusiones?

En esta edición del informe no hay grandes titulares, ni nos hemos llevado ninguna sorpresa en ninguno de los datos. Es decir, la evolución de cómo se reporta e implementa la sostenibilidad en las empresas españolas sigue siendo constante en el tiempo. Tampoco ha habido un cambio radical en el ámbito de derechos humanos, pero detectamos un mayor interés de las empresas en ver cuál es su papel en el respeto de los mismos.

 

¿Qué factores han contribuido a este cambio de tendencia?

Cada vez hay un mayor conocimiento de los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos. La celebración, el año pasado, del 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el hecho de que en España se retomara el Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas se ha traducido en un pequeño impulso. De modo que hemos constatado que el compromiso empresarial va creciendo, ya sea a través de los códigos éticos o en políticas específicas de derechos humanos. No obstante, vemos un cierto estancamiento a la hora de materializar este compromiso público e implementar una debida diligencia, que es el paso fundamental de los Principios Rectores. Aquí es donde vemos que se diluye este compromiso y que pocas empresas han llevado a cabo una consulta estandarizada a sus grupos de interés, identificado cuáles son los riesgos, los impactos negativos y positivos o diseñar las acciones que van a implementar, con indicadores de seguimiento y monitoreo para ver su evolución. Por otra parte, constatamos que muchas empresas cuentan con canales de denuncia, pero no hay una gestión de estos canales desde una perspectiva real de derechos humanos.

 

¿Por qué las empresas ven los derechos humanos como algo lejano?

Cuando hablamos de derechos humanos no solo nos referimos a la mano de obra infantil en el sudeste asiático, sino que, de acuerdo con los diferentes acuerdos internacionales, estamos hablando de temas de todos los días. Los derechos humanos también hacen referencia a aspectos de igualdad, integración, gestión del talento, vida saludable del empleado… En definitiva, hay una gran variedad de políticas que están bajo el paraguas de los derechos humanos y que tienen una repercusión directa en la organización. Por ello, nuestro objetivo es hacer entender a las empresas que llevan muchos años trabajando en estos temas. La clave está en realizar esta vinculación porque desde el Pacto Mundial entendemos que un empleado que se sienta cómodo, estará más vinculado a la empresa y, en consecuencia, tendrá una mayor productividad.

 

Todavía en el ámbito laboral, ¿en qué situación se encuentra la brecha salarial?

Detectamos que uno de los objetivos prioritarios de las empresas es el ODS 5 –Igualdad de género y empoderamiento de la mujer-, pero en el ámbito de la brecha salarial todavía tenemos un gap importante y no se está llegando a los  indicadores que nos gustaría ver. No obstante, aquí hay un aspecto cultural muy importante que dificulta que el cambio sea rápido.

 

¿En qué sentido?

El problema de la brecha salarial no deriva solo de la retribución, sino que está ligado a otras políticas como la conciliación o la promoción. En el momento en el que las políticas de conciliación están pensadas y diseñadas para las mujeres se produce una desigualdad de género. Cuando son las mujeres las que se acogen mayoritariamente a la reducción de jornada para el cuidado de los hijos, no solo tienen una brecha salarial porque empiezan a cobrar menos, sino que también están menos presentes en la toma de decisiones, en los planes de formación y de retención del talento y, por consiguiente, en el ascenso a los puestos de dirección más importantes.

 

Otro ámbito importante del análisis es la lucha contra la corrupción y la transparencia. ¿En qué situación se encuentran las empresas?

Hemos trabajado mucho en esta área, pero las empresas siguen sin identificar la transparencia como un área prioritaria. No ven la necesidad de implementar políticas serias de transparencia y de integridad. Así nos lo indica el reporte,  pero también la escasa demanda del sector empresarial español en temas relativos a la transparencia y a la lucha contra la corrupción.

En mi opinión, las empresas no ven el vínculo directo o no analizan cuáles son las áreas englobadas dentro de la corrupción. No detectan dónde pueden trabajar, qué puestos de trabajo pueden suponer un mayor riesgo, no crean políticas o protocolos de actuación cuando hay un conflicto de intereses, etc. Por ejemplo, vemos que las empresas del Ibex 35 tienen canales de denuncia anónimos, pero sin embargo no reportan los datos en sus memorias de sostenibilidad. No explican qué se denuncia o para qué se está utilizando ese canal de denuncia.

 

En cambio, el reporte en el ámbito del medio ambiente es el más destacado. ¿Por qué?

Todas las empresas se sienten cómodas reportando temas medioambientales. Además, internamente, es más fácil abordar este ámbito porque existen indicadores cuantificables que permiten constatar el impacto directo en el resultado económico de la empresa. En cambio, los derechos humanos, la  transparencia o la lucha contra la corrupción son áreas intangibles donde es más difícil realizar ese seguimiento e ir mejorando. Además, a raíz del Acuerdo de París, la comunidad internacional está haciendo una campaña muy importante en este ámbito y en España se está trabajando en la Ley sobre Cambio Climático y Transición Ecológica. Todo ello hace que los temas medioambientales estén en la agenda de gobiernos locales, autonómicos y nacionales, en las empresas y en la sociedad civil.

 

¿Cómo han influido los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la mejora del reporte?

Los ODS han aportado claridad en las temáticas. Es cierto que son muchos objetivos, metas e indicadores, pero el hecho de que sean tan claros y específicos le permite a la empresa vincularlos a su estrategia y entender de qué manera puede tener un impacto en la sociedad y en el planeta. De hecho, desde el Pacto Mundial hemos cruzado los ODS con nuestros cuatro ámbitos de actuación -los derechos humanos, las normas laborales, el medio ambiente y la lucha contra la corrupción- y hemos constatado una gran transversalidad, sobre todo en lo referente a la gran área de personas.

Por otra parte, el hecho de que gobiernos, sociedad civil, universidades y sector privado sean actores importantes llamados a trabajar en la Agenda 2030, permite que todos hablemos en los mismos términos y cada uno tenga claro qué puede aportar y cuál es su papel. Todo ello hace que sea más fácil de reportar y de comunicar.

 

Últimamente se está empezando a advertir de un posible “ODSwhashing”. ¿Qué opinión le merece?

No es la primera vez que escucho el término. Ahora el debate se centra en los ODS, pero ya lo tuvimos con la RSE. Diez años después del debate sobre la voluntariedad de la RSE, la Unión Europea está aprobando directivas sobre información no financiera, Naciones Unidas realiza unas campañas muy importantes a nivel internacional, el consumidor tiene más información en su toma de decisiones… Ahora las empresas están integrando los ODS en sus  estrategias de negocio y el debate tiene un nivel bastante interesante.

 

  Enviar entrevista






CAPTCHA Image