ENTREVISTA

El año 2017 ha mostrado que el cambio climático ha venido para quedarse


Cecilia Carballo,

directora de Programas de Greenpeace

Cecilia Carballo 07/03/2018

Incendios, huracanes, sequías… son catástrofes naturales que han copado titulares de prensa a lo largo de 2017 y que demuestran que el cambio climático es una realidad, que ha venido para quedarse y que necesita de soluciones globales. No obstante, la organización ecologista Greenpeace lamenta la inacción del Gobierno español en esta materia.

 

Cuando se cumplen dos años del Acuerdo de París, ¿hemos avanzado en la lucha contra el cambio climático?

El Acuerdo de París tuvo de interesante conseguir avanzar en materia de lucha contra el cambio climático. Aunque no satisfizo las necesidades de todos, París fue el mejor de los acuerdos que se podía conseguir y de alguna forma supone el reconocimiento de un espacio multilateral en el que se tomaron decisiones agregadas a expensas de ver cuál es el desarrollo posterior.

Dos años después de París se ha evidenciado que la Cumbre de Marrakech fue una cumbre de paso y la Cumbre de Bonn tampoco ha estado a la altura de lo que se esperaba.

 

Paralelamente, 2017 ha sido un año en el que los impactos del cambio climático han sido muy visibles…

Ha sido un muy feroz en términos de visibilidad de los impactos del cambio climático. Hemos tenido sequías prolongadas, estamos viendo incendios cada vez más recurrentes y feroces en España y Portugal, pero también en Rusia y en la costa de Estados Unidos, la temporada de huracanes ha sido una de las peores que se recuerda... y en términos de pérdidas y daños todas estas catástrofes naturales no solamente evidencian el hecho en sí, sino lo que viene detrás en términos de reconstrucción.

El año 2017 nos ha permitido ver a todos que el cambio climático es un hecho, ha venido para quedarse y es un problema de índole global. Es algo aceptado por todos, tanto por parte de las empresas, de la sociedad civil como de los gobiernos. Al final todos los actores que formamos la sociedad somos conscientes de eso y la visibilidad del problema, tanto desde el punto de sus causas como de sus efectos, ha sido muy tangible este año.

 

A pesar de esto, Donald Trump ha anunciado que Estados Unidos abandonará el Acuerdo de París. ¿Qué repercusión tendrá?

Con Trump o sin él, el Acuerdo de París continua y esto ha sido una buena noticia. Donald Trump no solamente ha ido cumpliendo aquellas cosas que dijo durante su campaña electoral, sino que también ha tomado decisiones de índole ambiental que impactan muy negativamente sobre los propios estadounidenses, pero que también tienen un impacto global como, por ejemplo, reabrir las concesiones en el Ártico, aminorar la superficie de áreas protegidas para abrir nuevas prospecciones, apoyar a los sectores afines a la industria del petróleo en detrimento de sectores industriales y generadores de empleo afines a un modelo energético que se sustenta sobre las renovables, etc. Pero la buena noticia es que el mundo, los líderes, la opinión pública, muchas empresas e incluso algunos gobiernos locales de Estados Unidos han dado un paso adelante en contra de este tipo de decisiones. Esto sí que ha sido significativo de 2017.

 

Considera que la Cumbre de Bonn no ha estado a la altura de lo que se esperaba. ¿Por qué?

Bonn da una clara señal de un mundo libre de carbón y que avanza hacia el fin de los combustibles fósiles. Esto es muy importante desde el punto de vista de la consecución de las metas que se aprobaron en París, pero nuestras dudas se centran en cómo se va a implementar y a desarrollar esa hoja de ruta. Una parte del sector energético, incluido el español, es favorable al inicio de este face out, pero desde Greenpeace entendemos, y esto ha sido uno de los aspectos insuficientes en Bonn, que la descarbonización no puede venir de la mano de la energía nuclear.

En el caso español, no solo no logramos avanzar hacia el cierre de las nucleares, sino que además el Gobierno no acompaña al cierre del carbón e incluso el ministro de Energía, Álvaro Nadal, tiene en contra a parte del sector de las eléctricas. No se trata de una cuestión económica ni de generación de empleo, es una cuestión de voluntad política.

 

¿La empresa española está concienciada en la lucha contra el cambio climático?

El sector privado empresarial está para ganar dinero y no podemos obviar que es el motor del crecimiento económico y del empleo, otra cosa es a qué precio, de qué manera y cómo entendemos el crecimiento. Los cuellos de botella probablemente vengan por ahí. En términos generales, existe una mayor concienciación sobre cuáles son los problemas derivados del calentamiento global y un mayor nivel de concienciación sobre qué tipo de cambios tiene que introducir la empresa en su modelo de negocio para no perder competitividad. No podemos meter a todas las empresas españolas en el mismo saco. Las pymes han hecho una serie de ejercicios muy distintos a los que realizan las grandes empresas o las empresas cotizadas que, a su vez, están internacionalizadas.

Las grandes empresas, en algunos casos, son conscientes del problema y en la medida en que son conscientes también han sido más rápidas para modificar o integrar este tipo de cuestiones en sus modelos de negocio y flexibilizar, no sé si internalizando los costes que es la gran asignatura pendiente, pero sí realizando ciertos cambios sobre las matrices, muy orientados a la reorientación de su negocio en términos de maximización de ganancias, pero siendo conscientes de que la barra libre ya no vale. Y la barra libre ya no vale en algunos casos por convencimiento y en otros porque, con independencia de lo que haga este Gobierno que está muy por debajo de cualquier expectativa y muy por debajo de la media de los países europeos, la regulación va a venir por parte de la Unión Europea.

 

Al fin y al cabo, la comunidad internacional trabaja en la lucha contra el cambio climático y los ODS son una muestra de ello. ¿Qué valoración hacen?

En materia de la Agenda 2030 o de los ODS, el Gobierno español también está en pañales frente a otros países. No hemos implementado nada, hay unos avances muy tímidos, no hay un sistema de indicadores, dónde está el comisionado de la Agenda 2030 en el debate de la Ley de Cambio Climático si estamos hablando de cambiar el modelo de producción y, por ende, tiene afecciones sobre el modelo de consumo y hay cuatro Objetivos que están íntimamente ligados con los problemas del cambio climático. De momento no le hemos visto. Las mimbres están, pero al final, como todo, es un problema de voluntad. Desmontar discursos y chiringuitos, quitar poder para dar poder, es un ejercicio bastante desagradable para mucha gente porque España es un país donde hay una connivencia de la Administración con muchos sectores productivos.

Es perfectamente compatible el cumplimiento de los ODS en el ámbito nacional, autonómico y municipal con el cumplimiento del Acuerdo de París. Es más, tendrían que facilitarlo, pero no están por la labor. Pero también hay que tener en cuenta que los ODS nacen de la Agenda del Desarrollo y que, cuando el cambio climático traspasa los límites de lo ambiental y se va a otros espacios económicos, la gente se da cuenta de que realmente estamos discutiendo de miles de millones de dólares. Entonces esta agenda cobra mucha más fuerza y es difícil que una parte de los que están detrás de la Agenda de París asuman parte del discurso de los ODS, pero esto también es responsabilidad de quien tiene que implementar la Agenda en el ámbito nacional.

 

Los retos para 2018, según Greenpeace

Lograr una Ley de Cambio Climático y Transición Rnergética que incluya el fin de la energía nuclear y el carbón, así como un horizonte 100% renovable para evitar un aumento de más de 1,5 ºC a final de siglo es el principal reto para 2018 que se ha marcado la organización ecologista. Además, la ONG apuesta por reducir de manera efectiva, en origen, el plástico de un solo uso y establecer planes de movilidad urbana centrados en las personas, a través de sistemas de transporte inteligente con menos vehículos privados que usan combustible fósil. También reclama asumir el riesgo de incendios forestales para prevenirlos y gestionarlos, y establecer políticas forestales que tengan en cuenta el cambio climático y la realidad de los incendios, cada vez más frecuentes e intensos.

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