Ana Millán
06/11/2025

Cuando el ingenio humano se pone al servicio del bien común

Ana Millán, directora de Negocio Responsable de FUNDACIÓN ACCENTURE

Desde su doble rol en Accenture, liderando Negocio Responsable y la Fundación en España, Ana Millán impulsa una sostenibilidad transformadora basada en tecnología, talento y propósito. Defensora del “valor 360º”, ha canalizado casi 2 millones de horas de voluntariado profesional y lidera programas como Fundaula, con 100.000 personas formadas. Ingeniera e intraemprendedora, Millán encarna una sostenibilidad que no solo se comunica: se vive y se comparte.

¿Cuál es la visión de la sostenibilidad en Accenture?

La sostenibilidad en Accenture no es un área aislada, es una convicción que atraviesa toda nuestra actividad. Pensamos que todos los negocios tienen que ser sostenibles, empezando por el nuestro: servicios profesionales basados en la tecnología y el talento, con el objetivo de generar valor 360º para todos nuestros grupos de interés: valor financiero, de experiencia y sostenible.

Ese enfoque se traduce en lo que podríamos llamar “embeber la sostenibilidad” en todo lo que hacemos. Por ejemplo, con el amplio abanico de servicios de sostenibilidad que ofrecemos a nuestros clientes para que alcancen sus objetivos de sostenibilidad o embebiendo en el resto de nuestros servicios elementos de sostenibilidad.

Cuando desarrollamos software, ser conscientes del consumo energético que puede generar y tratar de reducirlo. O si implementamos Inteligencia Artificial, hacerla responsable: con sensibilidad medioambiental, impacto positivo en las personas y un modelo de gobernanza responsable.

Pero no se trata solo de clientes. También embebemos sostenibilidad en nuestras operaciones, en el cuidado físico y mental de nuestros profesionales, en la formación de nuestros profesionales. El 75 % de los profesionales de Accenture en España ya están formados en IA generativa, y en la diversidad de nuestra fuerza de trabajo, en la relación con proveedores y, por supuesto, en nuestra acción social a través de Fundación Accenture.

Nuestra estrategia de sostenibilidad se basa en generar valor ambiental social y de buen gobierno para clientes, profesionales, accionistas, partners y sociedad

¿Con quién lleva toda esta estrategia de sostenibilidad?

Para que esta visión tenga entidad propia, Accenture ha creado un comité ESG liderado por su presidenta, Mercedes Oblanca, que integra a todo el Comité de Dirección. Trabajamos de forma matricial para cumplir con nuestro objetivo de valor ESG a todos nuestros públicos. Identificamos qué actuaciones debemos impulsar en cada cruce entre nuestras prioridades estratégicas y nuestros públicos de interés por ejemplo en la E con proveedores, en la S con profesionales, en la G con tecnología, etc. Es un trabajo colaborativo, guiado desde la alta dirección.

 

¿Qué significa para usted generar valor ESG en un entorno tan complejo como el actual?

En un contexto marcado por la disrupción tecnológica, el cambio climático y el aumento de las desigualdades, el reto es enorme. Nuestro 360 aplicado al valor sostenible cubre la E, la S y la G en aquellas prioridades estratégicas que definimos globalmente. En la E, nos centramos en emisiones de carbono y consumo energético. En la S, en atraer, retener y desarrollar talento, impulsar la inclusión y cuidar el bienestar físico y mental. Y en la G, en que la tecnología sea responsable: que sea ética, sostenible desde un punto de vista medioambiental y bien gobernada.

La tecnología tiene dos vertientes: debe ser sostenible en sí misma, y debe servir para acelerar la sostenibilidad. Con blockchain o IA, por ejemplo, podemos mejorar la trazabilidad de la cadena de valor, procesar grandes volúmenes de información y tomar decisiones más responsables.

 

¿Cómo contribuye Accenture a los ODS desde su modelo de negocio?

Accenture alinea su estrategia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, priorizando aquellos que conectan directamente con su actividad. En lo medioambiental, el ODS 13 (acción por el clima) es clave. En lo social, el 5 (igualdad de género), el 8 (trabajo digno), el 9 (innovación e infraestructura tecnológica) y el 10 (reducción de desigualdades). Y en gobernanza, el 16 (ética, ciberseguridad, protección de datos) y el 17 (alianzas).

La sostenibilidad no es una tendencia, es una convicción

La Fundación ha canalizado casi dos millones de horas de servicios gratuitos. ¿Cuál es su impacto en el Tercer Sector?

La Fundación Accenture lleva más de 20 años operando, y su principal activo es el conocimiento de los profesionales de la compañía. Lo que tenemos para ofrecer a la sociedad es consultoría del Grupo Accenture. Hemos canalizado ya 1,7 millones de horas de servicios profesionales gratuitos dirigidos al Tercer Sector.

Además de estas horas, la Fundación realiza donaciones económicas de unos 200.000 euros anuales a proyectos sociales, y moviliza a más de 4.000 empleados en iniciativas de voluntariado, además de aportaciones colectivas que alcanzan cifras similares.

El foco está en reducir la brecha digital. Ayudamos a las entidades sociales con sistemas de información para evaluar la empleabilidad de las personas, les damos formación en competencias digitales y soft skills, y formación gratuita para trabajar en el sector tecnológico. En sus más de 20 años de historia, hemos formado a más de dos millones de personas en colaboración con más de 2.000 entidades.

Todo esto se canaliza ahora a través de Fundaula, una plataforma que nació en España y que ahora se convertirá en la plataforma global del área de Corporate Citizenship de Accenture bajo el nombre Learning to earning. Lanzamos Fundaula a toda la sociedad con la llegada del COVID, y desde entonces cualquier ciudadano puede acceder a estas formaciones en conocimiento digitales, habilidades transversales y formación para el empleo en el sector de las nuevas tecnologías. En estos últimos cinco años hemos formado a casi 100.000 personas

El programa de formación para el empleo de Fundaula cuenta, además, con ediciones formativas con prácticas en empresas, incluida la propia Accenture.

Ya hemos formado a unas 120 personas sin conocimiento tecnológico previo como programadores Java. De esas personas, 70 han hecho prácticas y 35 han conseguido empleo. Estas ediciones son menos cuantitativas y más cualitativas: se trata de transformar vidas. Es una herramienta que democratiza el acceso al conocimiento tecnológico y conecta a las personas con el mundo laboral.

 

¿Qué aprendizajes extrae del portal Fundaula?

Uno de los aprendizajes más importantes ha sido la necesidad de regular las prácticas. Había que instrumentalizarlas, y junto con FUE y CEU hemos logrado reglar nuestras ediciones formativas lo que las dota de un marco legal para que nuestros programas formativos incluyan prácticas no laborales en empresas. Esto es clave para mejorar la empleabilidad real. 

Más de la mitad de los profesionales de Accenture en España han participado en actividades sociales, ¿cómo se consigue este nivel tan alto de implicación?

Hay una tradición que lleva mucha historia, pero también hay mucha movilización interna, comunicación y liderazgo. Nuestros líderes son sponsors activos del voluntariado, y eso ayuda a canalizar iniciativas compatibles con el trabajo diario.

Accenture organiza a nivel global la iniciativa Season of Impact, una campaña de voluntariado que se extiende durante cuatro meses y culmina el Día de la Tierra. En la última edición, la región de Iberia —España y Portugal— se posicionó entre las dos más activas del mundo, reflejando el fuerte compromiso social y medioambiental de nuestros profesionales. Es un momento en el que toda la organización se moviliza en torno al impacto positivo, y en España y Portugal tenemos un posicionamiento muy potente.

Además, la compañía impulsa el programa Ayudándonos, que permite a los empleados presentar proyectos sociales en los que están personalmente implicados. Es una forma de conectar el propósito corporativo con las causas que mueven a nuestras personas.

 

¿Cómo se aprovecha el poder de la tecnología para acelerar la sostenibilidad empresarial?

La irrupción de la IA ha sido brutal. Está transformando nuestras vidas, formas de trabajar y posibilidades de generar impacto positivo. Desde Accenture, la tecnología se entiende como una doble palanca: debe ser sostenible en sí misma y debe servir para impulsar la sostenibilidad en otros ámbitos.

La tecnología no es buena ni mala por naturaleza. Todo depende de cómo la diseñes, cómo la límites y cómo la gobiernes. Por eso, en Accenture trabajamos para que cada solución tecnológica esté embebida de criterios ESG: respetuosa con el medioambiente, genereadora de impacto positivo en las personas y que bien gobernada éticamente.

Una vez garantizada esa base, la tecnología está lista para ser un acelerador sostenible. Con IA, por ejemplo, podemos predecir riesgos financieros y no financieros, automatizar la recolección y análisis de datos ESG para reporting, o facilitar el cumplimiento normativo y la logística sostenible.

Fundaula es una herramienta que democratiza el acceso al conocimiento y conecta a las personas

¿Cómo se aprovecha la tecnología para acelerar la sostenibilidad empresarial?

La IA tiene una enorme capacidad de cómputo, de generación y predicción de acciones, y eso puede ayudarnos muchísimo en la construcción de cadenas de valor más sostenibles. También destaco el potencial de la IA generativa para acelerar la elaboración de reportes de sostenibilidad, siempre dentro del marco normativo correspondiente. Puede facilitar la generación de memorias e informes anuales, optimizando tiempos y recursos.

Además, la IA está jugando un papel clave en la transición energética. Nos permite gestionar mejor las múltiples acciones necesarias para avanzar en descarbonización y eficiencia energética. Desde la detección de eficiencias hasta la planificación de medidas concretas, la IA puede ser un gran aliado.

Existe también el potencial de la tecnología para descubrir nuevos nichos de negocio sostenible. La tecnología bien aplicada no solo acelera procesos, también abre oportunidades que antes no veíamos. Es una forma de innovar con propósito.

 

¿Qué tendencias marcarán la sostenibilidad corporativa en los próximos años?

EUna de las transformaciones más relevantes será la adopción responsable de la inteligencia artificial como palanca transversal. Nos permitirá optimizar procesos, predecir riesgos y automatizar reportes, pero lo importante será hacerlo de forma ética, transparente y con los estándares ESG.

Otro eje clave será la cadena de suministro, especialmente por el impulso normativo que exige mayor trazabilidad y sostenibilidad. Aunque la legislación avanza con cierto retraso y alcance limitado, la debida diligencia en derechos humanos y medio ambiente ya es una exigencia real para las empresas. Incorporarla es una oportunidad para acelerar la sostenibilidad de toda la cadena de suministro.

El cumplimiento normativo seguirá siendo un motor de cambio. Las empresas deberán adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente, que no solo pide datos, sino impacto medible y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

 

¿Qué legado le gustaría dejar como líder en sostenibilidad y acción social?

Cada día me levanto con la sensación de que quiero ir a trabajar. Hablar de legado me resulta complejo, pero tengo claro lo que me gustaría ver en el futuro: Tengo un background tecnológico y confío plenamente en el poder de la tecnología, pero también creo que debe ser responsable y estar bien diseñada. Me llenaría de orgullo saber que todos los servicios tecnológicos que presta Accenture —incluida la IA— están cada vez más alineados con el ESG.

Me fascina ver cómo la tecnología y el talento se combinan para aportar valor. Internamente, debemos ayudar a que nuestros profesionales se beneficien de los avances tecnológicos a través de una adopción guiada y responsable. Pero también tenemos que poner esa tecnología al servicio de quienes aún no tienen empleo, para que puedan acceder al mundo digital y mejorar sus oportunidades.

Esto último se materializa en la Fundación Accenture, que trabaja para capacitar a personas en situación de vulnerabilidad y convertirlas en protagonistas del cambio tecnológico. Que más personas formen parte activa del mundo digital embebiendo E, S y G en los que generan, ese será el legado que me gustaría dejar.

Ana Millán representa una forma de liderazgo que une estrategia, sensibilidad y visión de futuro. Su defensa de una sostenibilidad embebida en el negocio, su impulso a programas sociales transformadores y su capacidad para movilizar talento corporativo hacia el bien común hacen de Accenture un ejemplo de cómo la tecnología puede ser también humanidad aplicada. Porque como ella misma afirma, “cumplir la promesa de la tecnología y el ingenio humano para construir un mundo mejor, no es solo una meta profesional: es una forma de estar en el mundo.

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