ENTREVISTA

Si algo ha distinguido la reputación de Nestlé es la calidad y la seguridad


Neus Martínez,

directora de Comunicación Corporativa de Nestlé España

Neus Martínez 18/11/2011

Nestlé es una de esas compañías “de siempre”. Su variedad de productos llevan muchos años en los hogares y eso es resultado de una trayectoria empresarial en la que la sostenibilidad ha calado en todas las dimensiones. Comprometidos con la calidad y la seguridad alimentaria, apuestan por la “creación de valor compartido”, según la cual las compañías deben ser capaces de crear valor para el accionista a la vez que lo hacen para la sociedad.

¿Cómo definiría la responsabilidad social empresarial en Nestlé?

Nuestra filosofía de RSC se encuentra representada en lo que denominamos “creación de valor compartido”. Es una visión muy amplia de cómo interpreta Nestlé su responsabilidad en la sociedad. Sintéticamente, se puede definir como la capacidad de las empresas de crear valor para el accionista a la vez que lo hace en la sociedad, y eso pasa por tener una visión de largo plazo del negocio.
La creación de valor compartido no es algo exclusivo de Nestlé, puede ser adoptada por cualquier empresa y permite que esa responsabilidad social esté plenamente integrada en todos los procesos de la compañía. El primer paso para poder definir una estrategia de creación de valor compartido es identificar qué retos tienen en común a largo plazo la sociedad y la empresa.

¿Cuáles son los retos a largo plazo de Nestlé?

Nutrición, agua y desarrollo rural son los tres ámbitos en los que vamos a tener un mayor protagonismo en la creación de valor compartido, sin dejar de lado a otros stakeholders muy importantes para nosotros como los empleados.
La sociedad tiene unos retos muy relevantes en el marco de estos tres ámbitos por el aumento de la población, la diversificación de la dieta, el impacto de la obesidad, la escasez del recurso agrícola, el desarrollo rural, etc. En relación a este último punto, tenemos que ser capaces de conseguir que los agricultores de las grandes commodities como el café y el cacao se ganen bien la vida, porque está en entredicho la continuidad del negocio de Nestlé.
Nosotros somos los primeros interesados en que haya un cultivo sostenible, no solamente medioambiental sino también social, de las comunidades que están implicadas en la agricultura del café, el cacao y la leche, tres materias primas esenciales para nuestro negocio. La filosofía es encontrar los retos de futuro que la sociedad tiene.

Se trata de hacer negocio, pero no de cualquier manera

Es entender qué impacto tiene tu negocio y qué repercusiones tienen los retos de la sociedad en él. Es un camino de ida y vuelta, una visión de la RSC alejada de la filantropía, pero muy honesta. Se trata de tener siempre presente que la viabilidad del negocio a largo plazo pasa por tener en cuenta el impacto de nuestras operaciones en la sociedad. Solamente se puede crecer si la sociedad mejora.

Una relación de “win-win”

Requiere de una cultura especial. De hecho, aunque el concepto académico es relativamente reciente y lo han sabido acuñar bien desde Harvard, es la filosofía de trabajo de Nestlé desde siempre y solamente la pueden aplicar empresas que llevan muchos años en el mercado y que tienen la aspiración de seguir muchos más. Es la esencia misma de la sostenibilidad en el tiempo
Últimamente se han acuñado más los conceptos de responsabilidad social, sostenibilidad, etc. pero hay empresas que de una forma natural eso ya lo tenían claro desde el principio. Además, se necesita de una cultura previa, no todo se puede normalizar a partir de un libro de instrucciones.

En esa creación de valor compartido, ¿qué visión tiene Nestlé de la gestión de los Recursos Humanos?

El compromiso de Nestlé con las personas es a largo plazo. No podemos construir una cultura a base de fichar y despedir gente. Yo llevo 23 años en la compañía y desde el primer día incorporé una forma de hacer las cosas, unos principios corporativos que están por escrito, un modo de hacer negocio y de respetar a las personas en todos los niveles... Eso es algo que sólo se puede aprender y transmitir con la vivencia.
Un plan de Recursos Humanos a largo plazo se basa en la formación, el desarrollo de las personas y la inversión en el talento, que garantiza que esa manera de hacer las cosas sea una realidad.
Una empresa que tenga una visión del “fichaje” no tiene nada que ver con una que tiene una cantera por la que apuesta y a la que desarrolla. La gente en Nestlé está orgullosa de trabajar en una empresa en la que le hacen sentir parte de ella, que tiene una percepción externa muy positiva y que además se encuentra totalmente alineada con la realidad.

¿De qué manera fomentan que sus empleados también lleven un estilo de vida saludable?

Nosotros tenemos claro que el empleado debe entender la filosofía de la “creación de valor compartido”. Una de las primeras iniciativas que se hizo fue con los empleados. Se creó un programa que hoy es de obligado cumplimiento para todos los empleados nuevos, y que en su momento lo seguimos los antiguos: el programa “NQ”, que mide el coeficiente de conocimiento nutricional. Se pasa un test antes de empezar el curso, se realiza una formación y luego se vuelve a hacer el test. El objetivo es que seamos los primeros en divulgar estos conocimientos.
También tenemos un programa divulgativo interno, “Wellness”, que está estructurado en semanas dedicadas a diversos temas relacionados con la vida sana: nutrición, espalda sana, etc.
Existen otros proyectos saludables como los desarrollados por el servicio médico: han impulsado programas dietéticos de reducción de peso con medición del índice de masa corporal con dietas basadas en productos de nuestra gama “Health Care Nutrition”, han desarrollado programas anti tabaco y de prevención de algunas enfermedades como el glaucoma, etc.
Tenemos un compromiso con nuestros empleados desde el área de “Wellness” y desde el servicio médico para la promoción de una plantilla sana y con una calidad de vida óptima.

¿Vinculan a sus empleados en acciones de voluntariado corporativo?

Ahora vamos adentrarnos en ese tema uniéndolo al área de nutrición en el que, como empleados, hemos sido formados.
Se ha creado un equipo de voluntariado con la asociación Nutrición sin Fronteras, que ha hecho una formación de formadores. A través de ellos, vamos a llegar a asociaciones que cuidan de colectivos en riesgo de exclusión para impartir formación en nutrición.
Estos colectivos tienen índices de obesidad muy importantes y problemas de salud vinculados a una alimentación bastante pobre y monótona. Dentro de las limitaciones presupuestarias, vamos a inculcarles la importancia de comer verdura y fruta y de entender lo que es la pirámide nutricional con conceptos muy simples donde los voluntarios de Nestlé compartiremos nuestro conocimiento con ellos.

¿En qué línea está actuando Nestlé para, además de vender productos, ser prescriptores de ellos y de la vida saludable en general?

Abordamos la nutrición a partir de tres dimensiones. La primera, la revisión permanente de las recetas de nuestros productos para conseguir perfiles nutricionales cada vez más sanos.
La segunda, la educación nutricional de la sociedad, un aspecto con el que estamos comprometidos a través de un programa propio para escuelas que este año ha llegado a 124.000 alumnos: “Aprende a comer bien”. Además, somos socios fundadores del programa “Thao” que no aborda sólo la formación en nutrición, sino también la divulgación de hábitos saludables para los niños y sus familias a través de diversas actividades desarrolladas por los ayuntamientos. Es muy importante formar a los padres, además de a los niños. Si la familia tiene hábitos sedentarios e inadecuados, es muy difícil que los niños no sigan esa misma línea. El programa “Thao” persigue la medición de resultados: hay un protocolo por el que cada municipio realiza una medición de los pesos de los niños que intervienen en el programa. Esperamos poder ver los resultados dentro de unos años para contribuir a la mejora de su salud.
El tercer aspecto es el de la comunicación del área nutricional a través de nuestros envases y la política responsable de publicidad.

¿Qué importancia tiene la investigación en la revisión de las recetas?

Hay una estrategia que llamamos “60-40 plus”. Tenemos claro que nuestros productos tienen claramente que tener dos ventajas: la del sabor, porque por muy correcto que sea desde el punto de vista nutricional, si no es apetecible no se compra. Así que tenemos que ser capaces de ganar a ciegas en todos los productos 60 contra 40 a su directo competidor. Primero se hace el test a consumidores y si no conseguimos batirlo, el equipo de análisis sensorial identifica que es lo que tiene que modificar.
Y en segundo lugar, el aspecto nutricional. No podemos mejorar la organolepsia de nuestros productos a costa del perfil nutricional. No puede haber nada que empeore el “nutritional fundation”, el perfil nutricional óptimo de ese producto.

¿De qué manera contribuyen a erradicar la obesidad?

Lo importante es la educación nutricional. El problema de la obesidad en España viene derivado de una falta de conocimientos nutricionales y de un estilo de vida muy sedentario. La dieta no es mucho más calórica que hace unos años, pero sí que existe un estilo de vida mucho menos intensivo en quemar calorías que antes.
Creemos que desde Nestlé podemos tener un rol activo en fomentar el deporte en las escuelas en los próximos años. Tenemos que actuar en ambos ámbitos, la educación nutricional y el fomento del estilo de vida saludable esencialmente a través del deporte.

¿Qué labor realiza Nestlé de cara a las personas celíacas?

Creemos que hay una necesidad social de informar de una forma visible sobre si un producto es apto o no para celíacos. Creo que la legislación es un poco restrictiva porque, por ejemplo, en el caso del chocolate nosotros hacemos inversiones para garantizar que las líneas de producción no tienen ningún tipo de traza de gluten, y eso garantiza que ese producto es libre de gluten. Hemos definido esa política de etiquetado sin gluten en todos nuestros productos. Hay algunos para los que supone una ventaja competitiva, como en el caso de Nesquik, que no lleva gluten. A pesar de que la ley diga que un producto como este, como en teoría no tiene que llevar gluten no hace falta que se informe de ello, el consumidor aprecia que se incluya la etiqueta en la que se le informa de ello.
En todos los productos en los que consideramos que el consumidor puede tener alguna duda sobre si el producto puede llevar gluten o no, incluimos un sello que certifica que es apto para una dieta sin gluten.
También tenemos otra iniciativa: publicamos una lista de productos aptos en la web de Nestlé, aunque poniendo mucho cuidado en que las listas estén perfectamente actualizadas.

¿Qué pautas siguen para asegurar la seguridad alimentaria de sus productos?

Abordamos la seguridad alimentaria realizando controles de calidad del producto al final del proceso productivo, pero también de la materia prima. Sometemos a nuestros proveedores a auditorías de control de calidad y del área social.
Tenemos un código de proveedores que están obligados a cumplir. Cuando se libera un lote de producto, se libera la fábrica entera para tener mayores garantías. Se realiza un análisis de una serie de variables en todo el proceso, se examina el polvo de una sala, etc.
Finalmente, tenemos un sistema de ISOS integrada: todas las fábricas tienen la 22000 de seguridad alimentaria y la 9001, y el proceso de Nestlé permite integrarlas todas.
Si se aborda la certificación de forma separada puede mejorar un aspecto y empeorar otro. Por ello, la certificación integrada permite que siempre que se modifique algo en un proceso, se tengan claras las implicaciones en el resto.
Si algo ha distinguido la reputación de Nestlé es la calidad y la seguridad

¿Qué políticas siguen en el área de la comunicación con el público infantil?

En primer lugar en el etiquetado. Todos los productos de Nestlé tienen una estructura en cuanto a información nutricional: el “Nutritional Compass”. Aparece la información nutricional del producto, algunos consejos, nuestro contacto con el servicio de atención al consumidor -que es un teléfono de asesoramiento nutricional-, etc.
Además, estamos alineados con el código PAOS y estamos adheridos a un compromiso de autorregulación por parte de las empresas. De hecho, vamos más allá del código PAOS, porque estamos comprometidos con no hacer publicidad a niños menores de 6 años y solamente lo hacemos en el caso de los de 6 a 12 para aquellos productos que cumplen lo que llamamos “Nutritional Fundation”: unos parámetros óptimos de perfil nutricional.

¿Qué compromiso tiene la compañía con la sociedad?

Colaboramos con el Banco de Alimentos, a través del cual desde hace muchos años canalizamos toda la donación de producto. El año pasado donamos 365 toneladas de alimentos con un compromiso especial con el Banco de Barcelona, -donde se encuentra la sede de Nestlé- al que hacemos llegar producto desde Madrid. Nos consta que son extremadamente rigurosos tanto en los criterios de donación y reparto como en el cuidado de las fechas de caducidad, algo muy importante para nosotros. No podríamos permitirnos una mala gestión de los stocks de productos donados.
Recibimos cientos de peticiones, pero les pedimos que traten de contactar con el Banco de Alimentos, nuestro partner de referencia.
También tenemos colaboraciones habituales con Cruz Roja. Su sede en Cataluña es partner de Nestlé desde hace más de 25 años. Además, a nivel internacional se han llevado a cabo grandes proyectos, yendo más allá de los temas puramente solidarios. Estos temas de creación de valor compartido en los que hay algún aspecto de desarrollo en el territorio, por ejemplo la construcción de pozos de agua en países en vías de desarrollo, se hace con el partenariado de Cruz Roja Internacional.
A nivel local, en los últimos años hemos promovido la solidaridad compartida del empleado y Nestlé en Haití, Japón, África, etc. Hemos alcanzado los 160.000 euros de donación total en poco más de un año. Hemos comprobado que hay un interés muy importante por parte de los empleados en participar y como el compromiso de Nestlé es doblar lo que ellos aporten, la sensación de formar parte de un equipo que trabaja en un esfuerzo económico conjunto, es fabulosa.

¿Qué importancia tiene el packaging sostenible para la compañía?

En los últimos años se ha abordado una gestión de la innovación en packaging y nuevos productos en la que existe un proceso que analiza el impacto que tiene en el ciclo de vida del producto. El programa Piquet permite analizar ese impacto medioambiental de nuestros envases antes de lanzar un producto.
Hay tres grandes principios en la gestión del packaging. El primero, intentar reducirlo al máximo sin que se ponga en peligro la calidad. Tenemos un claro objetivo de seguridad alimentaria pero buscamos la mejora constante en cuanto a la reducción. Aquarel, por ejemplo, cuenta con la botella de litro más ligera del mercado porque se ha reducido el 50% de PET en el envase.
El segundo es intentar utilizar cada vez más productos reciclados o reciclables.
El tercer principio es la investigación: encontrar nuevos materiales cada vez más respetuosos con el medio ambiente. La mezcla de los tres hace que haya siempre un proceso de mejora continua en todo lo referente a los envases.

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