Estos son dos aspectos fundamentales para la compañía y pilares de nuestra estrategia de sostenibilidad. Nuestro compromiso es claro porque entendemos nuestro gran impacto. Desde 2021 tenemos una estrategia de reducción de emisiones con vistas a 2030 con unos objetivos aprobados a nivel dirección de compañía, pero también refrendados por la iniciativa Science Based Targets (SBTi): nos marcamos una reducción de nuestros alcances 1 y 2 del 80 % y de un 35 % para el alcance 3 con base 2019 y hasta el 2030.
Son ambiciosos y estamos trabajando muy duro en ello. La parte más importante es el trabajo casi “mano a mano” con nuestros proveedores para establecer planes y objetivos claros, siempre ofreciéndoles nuestro apoyo, conocimientos y haciéndoles de guía. Y la otra palanca es la estrategia de fibras de menor impacto: en 2030 queremos que toda nuestra colección sea hecha 100 % con fibras de orígenes preferentes con menor impacto ambiental.
En cuanto a la huella hídrica: nuestro impacto viene del consumo propio (muy reducido); todo lo que va asociado a la extracción y cultivo de materias primas; y el consumo de agua en los proceso productivos e industriales. Tenemos el objetivo global de reducir nuestra huella hídrica un 25 % para 2030 con respecto a 2024.
Necesitan mucho acompañamiento y mucha guía para afrontar estos temas. Hay que dotarles de buenas herramientas para obtener el mejor diagnóstico con el que poder desarrollar planes realistas e implementables. Son proyectos a medio plazo. Quieren estar en línea con todo esto, pero necesitan mucho acompañamiento.
Este es un gran reto porque nos encontramos con opciones preferentes que están disponibles y de las que tenemos un buen grado de adopción, pero hay muchos materiales que todavía no pueden ser adoptados de manera masiva por toda la industria. Esto hace difícil que podamos trabajar con esos materiales hoy. Por otro lado, cada vez introducimos más fibras recicladas y, aunque avanzamos mucho en este sentido, es cierto que hay mucho trabajo de testeo con proveedores para que sea competitivo y le guste al consumidor.
Sin duda, la circularidad pasa por el producto 100% y por ser capaces de desarrollarlo más duradero, más reciclable e ir reduciendo la presión sobre las materias primas. Hemos tenido que reinventarnos, estudiar mucho, aprender cosas nuevas para avanzar. Se trata ahora de conceptualizar el producto de manera diferente. Seguimos formando a nuestra gente para que sepan desenvolverse en este entorno. En este sentido, hemos cerrado un acuerdo con el Centro Superior de Diseño y de Moda de la Universidad de Madrid: más de 250 empleados de Mango se han formado ya en ecodiseño y fibras sostenibles. Con las herramientas y los conocimientos, estamos definiendo la vía para desarrollar productos que se puedan clasificar como más duraderos, certificando en laboratorio todas las prendas y tejidos, alineados con el reglamento de ecodiseño de Bruselas. También tenemos un gran compromiso con la gestión de los residuos ya que estamos creando productos nuevos y debemos ser capaces de garantizar que lo hacemos con las mínimas mermas.
Estamos muy enfocados en ser capaces de diseñar y producir prendas que cada vez duren más y de forma sostenible y que, ademas, sean rentables. El producto ha de ser el core de nuestro negocio y tiene que seguir siendo inspirador, bonito, de calidad y apreciado por nuestros clientes.
Para nosotros la relación con ellos es fundamental. La clave es que seamos capaces de tener relaciones fuertes con nuestros proveedores, que tengan sentido para ambos, consolidando esa relación y haciendo juntos el camino. Queremos estar y estamos muy cerca de ellos, incluso a nivel físico: ellos vienen a nuestras oficinas centrales y nosotros les visitamos en sus países. Dedicamos mucho esfuerzo y recursos para conseguir esta relación que, además, repercute en la calidad del producto a todos los niveles.
Creo que en 40 años de vida, hemos demostrado que somos un socio fiable y con el que es bueno trabajar, con la ética y los derechos humanos muy presentes en el día a día. Seguimos trabajando con más de 2.600 fábricas trazadas alrededor de todo el mundo. Nuestros proveedores son clave.
La industria de la moda había estado tradicionalmente muy fragmentada. Nos enfrentamos a retos muy grandes y una sola empresa no puede tener las soluciones a todo, así que con RE-VISTE creo que podemos sentirnos muy orgullosos. No solo por cómo vamos a gestionar los residuos, cómo reciclar y recuperar, sino tambien porque creo que estamos haciendo bien las cosas cuando varios de los mayores retailers del mundo nos sentamos en la misma mesa y buscamos soluciones conjuntas. Lanzamos ahora una prueba piloto para validar e implementar esa teoría que todos tenemos claro cómo debe ser. Nos hemos unido con la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias) para presentar la prueba en 6 municipios diferentes llegando a unos 300.000 habitantes.
Siempre hemos defendido que un buen marco regulatorio ha de ser bueno para la industria. El Paquete Ómnibus busca un terreno de juego equilibrado para que todos podamos avanzar de la mejor manera posible. Está por ver qué tipo de equilibrio va a conseguir y si las obligaciones de reporting tan exigentes eran verdaderamente tan necesarias. Pero defendemos el objetivo último que persigue.
Lo que sucede en el mundo, especialmente a nivel político, no nos es ajeno, pero nos centramos en nuestra industria: las marcas que estamos en Europa tenemos una hoja de ruta clara que no se va a ver alterada por corrientes o tendencias. Quizás Bruselas pondrá las cosas un poco más fáciles para hacer más flexible todo lo que tiene que ver con compliance, pero no creo que vaya a ser un desacelerador para nosotros. Quizás varíe la manera de reportar, pero no afectará a nuestra estrategia ni a nuestros compromisos y nuestros esfuerzos serán los mismos.
Sin duda. No hay que olvidar que para hacer llegar nuestros productos a las tiendas hay muchas manos que intervienen, literalmente, porque en el mundo textil y de confección todavía son muchas y muchas manos que cosen, ensamblan, hilan, planchan… todo muy manual. Estamos hablando de una cadena de suministro de más de 1 millón de personas solo en fábricas. Es importantísimo el tema de los derechos humanos, mecanismos de denuncia, compensación justa. Todo el ejercicio de debida diligencia es muy importante para nosotros.