El scope 3 es sólo uno de los ámbitos, pero se ha convertido en un elemento muy importante por el impacto que tiene y su dificultad en la medición. En nuestro último informe ponemos de manifiesto que, de media, por cada tonelada de CO2 que emite una compañía, se emiten 11 toneladas adicionales en la cadena de valor. Si queremos atajar el ámbito del clima y mantenernos el límite científico del 1,5ºC, el scope 3 es el gran reto que tenemos que acometer, pero a la vez es muy complejo, porque existen elementos entre sectores para evitar una doble contabilidad, para identificar qué elementos son prioritarios, qué tecnologías hay que desarrollar…
Aunque el avance no sea definitivo, en la COP 28 ha habido un avance positivo. Forética participó activamente en la cumbre, tanto presencial como virtualmente, en colaboración con el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) y otras organizaciones de referencia en el ámbito climático. Se ha pedido a los países un esfuerzo adicional para presentar nuevos objetivos tras el análisis de la aplicación del Acuerdo de París, conocido como el “Global Stocktake”.
Hay otros elementos como acuerdos respecto al metano o el fondo de Pérdidas y Daños, que es esencial para ayudar a los países más vulnerables a afrontar las repercusiones del cambio climático, pero el talón de Aquiles siempre es la financiación. La participación de las empresas fue más activa que nunca mostrando soluciones y compromisos, pero también los retos para acelerar la transformación sostenible.
Efectivamente se enfatizó la necesidad de alinear los planes para la transición energética mundial con el objetivo de limitar a 1,5°C el calentamiento global para fin de siglo. Se destacó la importancia de triplicar la capacidad de la energía renovable instalada, doblar la eficiencia energética y acelerar la financiación asequible.
El mercado debe acelerar y eso hace que muchas empresas se hayan activado, pero es fundamental la agilidad y el apoyo de las administraciones. Estamos en un momento de transformación muy interesante y complejo, donde se ponen encima de la mesa muchas soluciones. En los últimos 25 años no hemos asistido a un momento similar de ebullición de esta comprensión interna de introducción en la parte de regulación, de los organigramas de los equipos, de esta preocupación… y la percepción es que va a continuar creciendo. La sostenibilidad es una gran oportunidad para transformar los negocios.
La CSRD es una norma de gestión disfrazada de reporting porque abarca muchos temas relacionados con la gobernanza, con procesos internos, con métricas... Obviamente, existe una complejidad porque con la nueva normativa y las normas europeas de información de sostenibilidad asociadas, se pasa a reportar aspectos más cualitativos y más de un millar indicadores. Además, requiere hacer un análisis doble materialidad, tener a los equipos preparados y cada vez entran en la conversación funciones más diferentes. Cuando se involucra a las áreas de estrategia, finanzas, riesgos, recursos humanos, plantas de producción… Todo se hace más relevante y más complejo, y cuando hay exigencia de auditoría y obligaciones legales, la empresa se pone en estado de alerta pero a la vez abre conversaciones de futuro fundamentales.
Una aproximación es tomarlo como un elemento de cumplimiento regulatorio, pero desde Forética pensamos que todos estos elementos nos ayudan a incorporar a más aliados en la transformación de la organización. Ello conlleva una complejidad, porque implica cambios y tenemos el reto de formar a los profesionales en un mercado de escasez de talento.
En los últimos años se ha producido una adaptación y Europa ha entendido la necesidad de ampliar el margen para que las empresas se adapten a las nuevas normativas, porque ha ido retrasando en el tiempo algunos de los elementos regulatorios. Es necesario que las organizaciones incorporen la CSRD y se adapten a ella, que no se convierta sólo en una checklist de aspectos, sino que apuesten por estos aspectos de una forma consciente y ordenada para transformar el negocio. Ahí la regulación juega un rol muy importante, pero también debemos tener en cuenta que no podemos agotar la capacidad innovación y la posibilidad de desarrollar nuevos proyectos porque los recursos de las organizaciones son limitados. Entonces, nos encontramos en ese equilibrio donde también hay buenas noticias porque entra la tecnología, la inteligencia artificial o la captura de datos. Una transformación tecnológica que va a permitir capturar información y ayudar en ese proceso, pero también nos va a obligar a aprender a gestionarlo.
No sólo ampliará el número de empresas afectadas, sino que les exige una mayor responsabilidad. La Directiva sobre debida diligencia tiene una complejidad importante para las empresas con una cadena de valor amplia, con miles de proveedores, pues tienen que asegurar que se cumplen una serie de criterios y ello no siempre es sencillo de acreditar porque cada sector tiene sus particularidades.
Obviamente, es un elemento positivo porque va en la dirección de la sostenibilidad, la protección de los derechos humanos, etc. El elemento fundamental es que el proceso para llevarlo a cabo tenga los elementos de escucha para entender el sector, el tipo de empresa… No hay soluciones únicas en un país ni en ninguna empresa, pero la comprensión de que hay que avanzar esa dirección está clara, quizás no el ritmo en el que debe producirse.
Es la muestra del periodo de madurez que vive la sostenibilidad y cómo ha pasado de ser algo adicional a ser un elemento estratégico e integrado en la comprensión de las empresas. Todos estos ámbitos deben estar integrados para transformar la actividad de la empresa y hacerla sostenible y competitiva.
La primera es la función del Chief Information Officer, el CIO, que será el responsable de la integración de tecnologías y de Inteligencia Artificial en el diseño de cualquier proceso de captura de información d esostenibilidad, de anticipar retos en la cadena de valor o el tipo de materiales que la empresa necesita para producir, entre otros. Ahí hay elementos de avance fantásticos, pero también ese mismo perfil tendrá que entender que el uso de la tecnología, y específicamente el uso de la IA, tiene un impacto en el medio ambiente en términos de emisiones o de agua y por tanto tiene que hacerse de forma responsable.
Y el otro gran perfil es el Chief Financial Officer (CFO) porque deberá abrazar las finanzas sostenibles asegurando que cada euro que invierta debería ir vinculado a tener un impacto positivo en el ámbito de la sostenibilidad. Desde cómo y dónde invierten el plan de pensiones corporativo, la inversión en una nueva planta o negocio, la renegociación de una deuda… Era algo ajeno hace años a la dirección financiera y hoy se convierte en una realidad.
Efectivamente, hace tres años creamos el Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible y, hoy, ya forman parte de él un total de 50 CEO y presidentes de empresas, lo que indica el incremento del interés en este ámbito. Pero también es muy interesante ver cómo han evolucionado las conversaciones dentro del Consejo respecto a la oportunidad del net zero, el cierre de brechas de desigualdad o la adopción de la IA o una gobernanza responsable. Y sobre todo como colaborar más para incrementar el impacto positivo entre ellas y con los más de 200 socios de Forética. Para todos está claro que la sostenibilidad es el camino para que progresen las empresas y la sociedad.