Nuestra misión es transformar la vida de 10 millones de personas en Iberoamérica, África y Asia, apoyándoles para que pasen de la pobreza a la prosperidad. Lo hacemos a través de un modelo escalable propio, el Método CODE, que promueve el desarrollo de mercados rurales y apoya a emprendedores locales. Para lograrlo, proporcionamos conocimiento y formación, también acceso a servicios financieros y conexión con el mercado.
Más allá de implementar proyectos, nuestro propósito es ser catalizadores de un cambio profundo. Buscamos que las personas y comunidades tomen las riendas de su propio desarrollo y transformen su realidad de manera significativa. Nuestro compromiso es integral, acompañándoles en cada etapa de su proceso de transformación, asegurando que tengan las herramientas necesarias para construir un futuro mejor.
Estoy muy orgulloso de los resultados que hemos alcanzado en 2023. Desde CODESPA, hemos acompañado a más de 255.000 personas en su camino hacia la prosperidad, a través de 79 proyectos en 14 países de Iberoamérica, África, Asia y Europa.
Nuestra labor se ha centrado en disminuir la desigualdad social y económica, promoviendo un desarrollo sostenible en comunidades extremadamente vulnerables. Entre nuestros logros, más de 113.000 personas han accedido a productos y servicios financieros diseñados para satisfacer sus necesidades y actividades. Además, 26.000 mujeres se han convertido en generadoras de ingresos en sus hogares, lo que representa un avance significativo hacia la equidad de género.
También hemos capacitado a 114.000 personas en formación profesional y microempresarial, brindándoles las herramientas necesarias para mejorar sus condiciones de vida. Como resultado, 45.000 personas han incrementado, en promedio, un 21% sus ingresos anuales. Estos números reflejan nuestro compromiso y el impacto tangible que estamos generando en las comunidades donde trabajamos.
La evaluación de resultados es clave para valorar la eficacia de nuestras iniciativas y optimizar recursos, lo que multiplica los beneficios para las personas a las que apoyamos. Este enfoque no solo muestra nuestra efectividad, sino que también nos permite adaptar y mejorar nuestras intervenciones a lo largo del tiempo.
Medir el impacto se ha convertido en una herramienta esencial para el cambio social, proporcionando pruebas concretas de la transformación en la vida de las personas. Además, fortalece nuestra capacidad para atraer nuevos aliados y refuerza nuestra misión de construir un mundo más justo y equitativo.
La clave para combatir la pobreza extrema radica en nuestro Método CODE, un enfoque estructurado que seguimos en cada uno de nuestros proyectos. Este método comienza con un análisis del estado inicial y culmina en una estrategia de salida.
Un aspecto crucial, clave de nuestra forma de trabajar, es el diseño de los proyectos en conjunto con las comunidades y autoridades locales, para establecer objetivos claros y los medios para alcanzarlos, así como los indicadores que nos permitirán realizar un seguimiento constante del impacto. Esto no solo garantiza resultados duraderos, sino que también permite replicarlos en otros lugares y contextos.
Nuestros proyectos se basan en conocer muy bien las necesidades locales y estudiar cómo pueden ser atendidas. Es preciso conocer, por ejemplo, qué habilidades han de ser fortalecidas, pensando en las exigencias del mercado, para diseñar talleres de capacitación, así como brindar competencias adicionales para la venta y comercialización de sus productos y servicios, entre otros. Utilizamos metodologías cualitativas y cuantitativas, como entrevistas y encuestas, para analizar esta información y optimizar nuestras decisiones.
CODESPA tiene tres líneas de especialización: capacitación, acceso a servicios financieros y desarrollo de mercados rurales. Estas áreas no solo impulsan el crecimiento económico local, sino que también fomentan redes de apoyo, permitiendo que las comunidades prosperen de manera sostenible una vez finalizados los proyectos.
Las empresas desempeñan un papel fundamental en nuestra labor al formar alianzas estratégicas que potencian nuestro impacto. En 2023, hemos alcanzado hitos significativos, como conectar a 400 pequeños agricultores en Filipinas con empresas locales e internacionales para la exportación de algas, lo que ha mejorado sus ingresos y fortalecido el mercado local.
En República Dominicana, apoyamos a 700 productores de cacao en Monte Plata mediante la implementación de tecnología blockchain, lo que asegura la trazabilidad y certificación de “libre de deforestación” para acceder a mercados internacionales. Asimismo, en la República Democrática del Congo, hemos brindado refugio y oportunidades a mujeres a través de formación profesional y acceso a pequeños créditos para iniciar sus propios negocios. Todo esto es posible gracias a la colaboración con diversas instituciones que confían en nuestro trabajo y nos proporcionan recursos y herramientas que no tenemos, como el desarrollo tecnológico o las casas de acogida para mujeres vulnerables.
Tanto en Perú como en Colombia hemos implementado proyectos dentro del programa Work4Progress, impulsado por Fundación “la Caixa”. Este programa se centra en generar empleo sostenible y de calidad, especialmente para mujeres y jóvenes en comunidades vulnerables. Fomentamos el emprendimiento, la innovación y la inclusión, trabajando con población indígena y en zonas rurales donde las oportunidades son más limitadas.
En Perú, trabajamos con mujeres de la etnia awajún en la producción de artesanías a partir de biofibra del pseudotallo de plátano. Este residuo agrícola, que tradicionalmente se descartaba o quemaba, se transforma ahora en fibras naturales utilizadas por empresas de moda sostenible. Lo que para muchos era un subproducto sin valor ha sido convertido en una fuente de ingresos para ellas y un generador de empleo en su comunidad. Jaime Suntag, de la Asociación de Productores Agroecológicos del Bajo Marañón (APAEBAM), destaca cómo este cambio ha beneficiado tanto a la economía local como al medio ambiente.
En Colombia, hemos aplicado un enfoque similar en el sector azucarero, transformando las hojas de caña de azúcar en biomasa para generar energía. Esto no solo reduce las emisiones de carbono, sino que también crea empleo para familias campesinas. Gracias a la colaboración con empresas como Incauca, estas familias han pasado de ser recolectoras a gestoras de procesos productivos, desarrollando competencias que les permiten controlar sus propios negocios.
El Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo es una plataforma donde empresas y organizaciones ponemos nuestras capacidades al servicio de la reducción de la pobreza y a la consecución de otros retos sociales.
Este modelo promueve la participación activa del sector privado en el impulso de un crecimiento inclusivo, integrando recursos tecnológicos, conocimiento de mercado y redes de contactos. Nuestro objetivo es generar un impacto positivo en las comunidades más vulnerables, fomentando así un enfoque colaborativo que maximice los beneficios de las alianzas estratégicas. A través de esta iniciativa, buscamos transformar la relación entre empresas y comunidades, asegurando que el crecimiento económico sea accesible y sostenible para todos.
Uno de nuestros mayores retos es enfrentar la incertidumbre económica y la creciente competencia por la obtención de fondos. Este contexto exige una mayor agilidad y creatividad en nuestras estrategias de financiamiento, lo que implica diversificar nuestras fuentes de financiación para asegurar la continuidad y efectividad de nuestros proyectos.
Además, mantener la motivación y cohesión del equipo en tiempos de cambio es fundamental. La adaptación a nuevas realidades y la necesidad de estar al día con las últimas tendencias en desarrollo social y económico son desafíos constantes que debemos abordar. Fomentar un ambiente de trabajo inclusivo y motivador es clave para seguir atrayendo y reteniendo talento.
Otro reto importante es promover la sostenibilidad ambiental en nuestros proyectos. Debemos asegurarnos de que nuestras iniciativas no solo atiendan las necesidades sociales y económicas, sino que también respeten y protejan el medio ambiente para un desarrollo más equilibrado y a largo plazo.
En resumen, estos retos nos impulsan a innovar y a fortalecer nuestras alianzas, asegurando que seguimos generando un impacto positivo en las comunidades a las que servimos en nuestra misión de reducir la pobreza y fomentar el desarrollo sostenible.