ENTREVISTA

El despliegue de la RSC de la compañía se hace de una forma muy natural


Juan Jesús Domingo,

consejero delegado de Mémora

Juan Jesús Domingo 12/03/2020

Mémora es el primer grupo en España y Portugal de servicios funerarios, tanatorios, crematorios y gestión de cementerios. Realiza más de 50.000 servicios funerarios y 23.000 incineraciones, y más de 45.000 familias ocuparon sus salas velatorio en España y Portugal. La compañía articula sus acciones de Responsabilidad Social Corporativa a través de la Fundación Mémora, que tiene la finalidad de proporcionar ayuda a la sociedad, apoyando y mejorando la atención a las personas y las familias en situación de proceso final de la vida.

¿Cómo definiría la responsabilidad social de Mémora?
Por la tipología de nuestros servicios, el compromiso de la compañía con el entorno es absolutamente natural. Ofrecemos servicios con un componente social muy importante, impactamos de una forma muy directa en las familias porque somos una organización de personas al servicio de personas. Es decir, contamos con 1.300 colaboradores que trabajan con las familias en los diferentes momentos de un proceso de final de vida: en el antes, en el durante y en el después. Nuestro ADN está impregnado por la voluntad de servicio y de ir mas allá de la prestación del servicio, e impactar de forma positiva en la sociedad. Eso es algo que venimos haciendo de una forma absolutamente natural desde hace muchos años.

¿Cómo llegan a los ciudadanos?
Hace unos años empezamos a desplegar el concepto de Espacio de Apoyo. Son establecimientos ubicados en las diferentes zonas de España donde tenemos presencia y que no tienen ningún componente comercial ni empresarial. Se trata de entorno cercano para que los ciudadanos tengan a su disposición una serie de recursos y medios que les faciliten todos los procesos relacionados con el proceso final de vida.


En estos Espacios de Apoyo básicamente trabajan psicólogos y trabajadores sociales y se realizan los grupos de duelo o las asistencias por parte de profesionales especializados en procesos de duelo. Son espacios de asesoramiento donde se informa de aspectos como cuidados paliativos, seguros o últimas voluntades. Además, realizamos talleres centrados en la alimentación saludable, el envejecimiento saludable o ejercicios especiales para personas con problemas neurológicos, entre otros.


Todo ello se despliega de una forma muy natural y no tiene otro objetivo que acercar la realidad de un proceso de final de vida a las personas que están en un barrio determinado.

También trabajan en otros ámbitos. ¿Cuáles destacaría?
Lógicamente trabajamos en los hospitales porque el proceso final de vida se produce allí. Hace unos ocho años empezamos a impulsar proyectos de arteterapia y musicoretapia dirigidos a enfermos paliativos y desarrollados por especialistas que están coordinados con los comités de bioética de los propios hospitales. Es decir, el despliegue de la RSC de la compañía se hace de una forma muy natural.

¿Es una forma de ir más allá del negocio funerario?
Entendemos nuestra colaboración con la sociedad de una forma más amplia que la estricta prestación de un servicio en el momento de la defunción y extendemos ese proceso en el momento previo, asesorando en temas de últimas voluntades, de organización, etc.; en el durante, con la propia prestación del servicio funerario y la celebración de la ceremonia; y, finalmente, con el posterior asesoramiento legal, psicológico y la gestión del duelo.

¿Qué papel juega la Fundación Mémora en el desarrollo e implantación de este tipo de proyectos?
Hace tres años creamos la Fundación Mémora y, en la actualidad, es la entidad a través de la cual canalizamos toda la responsabilidad Social Corporativa. Inicialmente era Mémora, como compañía, la responsable de desarrollar todo este tipo de iniciativas sociales, pero entendimos que, para una mejor ejecución, necesitábamos tener un instrumento que nos permitiera priorizar todas las acciones que llevamos a cabo, pero también para asegurar que la disponibilidad de los fondos necesarios.


Además, el hecho de canalizar toda la acción a través de la Fundación Mémora nos ha permitido tener un patronato excepcional, en cuanto a la calidad de sus miembros, nos ayuda a asegurar que todo lo que hacemos tiene impacto y a generar nuevas ideas.

Además, desde la Fundación establecen alianzas con otras entidades…
Así es. Mémora es una empresa mediana y nuestra capacidad de emprender iniciativas estaría limitada si solo lo hiciéramos desde nuestra propia Fundación. Por lo tanto, la colaboración con otras entidades como la Fundación “la Caixa”, Telefónica, Grifols o Botín nos ayuda a multiplicar las acciones y los resultados. Pero, además, trabajamos en proyectos de una cierta complejidad que necesitan del talento, la capacidad y la red de otros. Nuestra vocación siempre ha sido que la Fundación tenga un papel de catalizador, más que ser el ejecutor único de un proyecto. Queremos ser capaces de sentar a diferentes actores alrededor de una mesa para trabajar conjuntamente y lanzar proyectos con éxito.

Mémora también trabaja en la parte de la sostenibilidad medioambiental del negocio. ¿En qué líneas lo hace?
Ahí nuestra sensibilidad es muy clara. Entendemos que, desde el punto de vista de la gestión del residuo, el proceso final de vida y la muerte se puede hacer sin huella. Esto significa que hemos diseñado y hemos certificado, con la Fundación Terra, un modelo de servicio funerario que es 100% ecológico, desde el principio hasta el final. Es decir, desde el uso de los materiales como un ataúd o una urna, en el proceso de cremación, en el transporte del difunto, etc. Todo ello con el objetivo de intentar que aquella persona que decide que su muerte y su servicio funerario represente menos emisiones lo pueda conseguir.

¿Es un tema que preocupa a la ciudadanía?
Es una preocupación importante aunque, lógicamente, es generacional. Por suerte, hoy, un porcentaje muy alto de las defunciones son de personas mayores y, quizás, no sea una sensibilidad predominante, pero va en aumento.

¿De qué forma redundan todos estos proyectos en los 1.300 empleados de Mémora?
Evidentemente tienen una dimensión interna muy clara. Todos los colaboradores de Mémora tienen una vocación muy cercana a este tipo de temas sociales y, de alguna manera, no quieren trabajar en una funeraria, quieren trabajar en una empresa que trasciende de su objeto social. Es un elemento interno de orgullo, de colaboración y de enriquecimiento muy importante. Pero es fácil porque nuestra gente tiene esta sensibilidad, son personas con vocación de servicio, de entendimiento y de responsabilidad. No entenderían trabajar en una empresa que no hiciera esto.

 

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