Los biocombustibles para aviación representan una prioridad en la agenda ambiental de la Unión Europea (UE), que aspira a obtener una producción anual de 2 millones de toneladas de bioqueroseno sostenible para 2020. ITAKA es la primera iniciativa que integra toda la cadena de valor de la producción de bioqueroseno, desde el cultivo de la materia prima hasta la carga del combustible en la aeronave. En este sentido, el combustible que utilizarán los vuelos de KLM consiste en una mezcla al 20% de bioqueroseno producido a base de aceite usado, suministrado por SkyNRG, y queroseno de origen fósil. Según informan, la mezcla cumple con todas las especificaciones técnicas aplicables al combustible de aviación, por lo que su uso en los motores del avión es perfectamente seguro.
Se trata del programa de pruebas más extenso llevado a cabo con combustible alternativo y permitirá obtener datos muy valiosos relativos al rendimiento de motores y bombas de combustible en vuelo. Datos que podrán ser analizados y contrastados con el uso de combustible tradicional y poder validar la idoneidad del biocombustible.