Una multa de 2,5 millones de dólares –la cifra más alta que permiten los estatutos de la NBA– y la suspensión de por vida. Éste es el castigo que ha sufrido Donald Sterling, propietario de Los Angeles Clippers, por las declaraciones racistas que se filtraron hace unos días. En una conversación con su mujer, Sterling li habría pedido que no llevara afroamericanos a sus partidos.
Finalmente quien no podrá asistir a ‘sus’ partidos será el propio Sterling, que tiene vetado el acceso al Staples Center de Los Angeles y al resto de pabellones de la liga. Además de no poder entrar en contacto con el personal de los Clippers, la NBA le forzará a la venta de un equipo del que hace 33 años que es propietario.
Adam Silver, principal responsable de la NBA, declaró que “los puntos de vista expresados por el señor Sterling son profundamente ofensivos y perjudiciales”. Silver añadió que los comentarios que se han filtrado sólo aumentan el daño y su “indignación personal”.