En primer lugar, Emma Marcegaglia (1965), expresidenta de Confindustria, la principal organización de las empresas manufactureras de Italia, será la nueva presidenta de la compañía de hidrocarburos Eni. Por otro lado, el nuevo administrador delegado será Claudio Descalzi (1955).
En segundo lugar, Patrizia Grieco (1952) pasará de la presidencia de Olivetti, que opera en el sector de las máquinas de escribir y de la electrónica, a presidir la compañía energética Enel, que cotiza tanto en la Bolsa de Milán como en la de Madrid. Su administrador delegado será Francesco Storace (1955), descartando a Andrea Brentan, consejero delegado de Endesa, que fue mencionado en las quinielas.
Por último, Luisa Todino (1966), antigua eurodiputada del conservador Forza Italia y miembro del consejo de administración de la Rai, pasará a presidir Poste Italiane, el servicio postal del país. Su administrador delegado será el economista Francesco Caio (1957).
Tras un encuentro con el ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, y la titular de Reformas Constititucionales, Maria Elena Boschi, Renzi emitió un comunicado en el que se mostró satisfecho de “la fuerte presencia femenina” en las compañías públicas italianas.
“Estoy particularmente satisfecho por la fuerte presencia femenina (en las empresas), un protagonismo que se pedía desde hace demasiado tiempo, también en el sector público”, asegura el joven primer ministro.
Límite salarial: no más que Renzi
Además, el ex alcalde de Florencia especificó que los sueldos de los directivos públicos pasarán de contar “con muchos ceros” a no poder superar los 238.000 euros brutos al año, lo que se embolsa el jefe del Estado italiano.
“Esto constituye una novedad que esperemos que se imponga como una práctica frecuente en toda la Administración Pública. Es señal de que el sector público ha encontrado la sobriedad y de que ya no está distante de los ciudadanos”, afirma Renzi.