Rose tiene 18 años, y es la primera paciente que logra abandonar el centro de tratamiento completamente curada. Antes de salir de la sala de aislamiento del hospital de Guéckédou, se dio una ducha con cloro para desinfectarse totalmente. “Estoy muy frustrada por haber estado enferma. Sinceramente, no entiendo por qué enfermé”, explica a los enfermeros de MSF que la atendieron.
Rose ha necesitado ropa y zapatos nuevos para salir de la sala médica. Los equipos de médicos han tenido que quemar todo lo que llevaba cuando estaba ingresada para asegurarse de que no quedaran rastros del virus.
Tras pasar 10 días en la sala de aislamiento viendo al personal sanitario dentro de sus trajes amarillos, lo primero que recibe Rose es un fuerte abrazo de una de las enfermeras que se han estado ocupando de ella. Rose ya no sólo no es contagiosa, sino que además será inmune a la enfermedad durante un cierto periodo de tiempo.
En su comunidad ha sido recibida con mucha alegría y esperaban su regreso llegada con impaciencia. Tan pronto como llegó al barrio, los vecinos salieron corriendo a abrazarla. “Ya no me siento enferma y estoy muy feliz de haber recobrado la salud”, explica la joven.Dos promotoras de salud de MSF han explicado a su familia y amigos que Rose ya no es contagiosa y que pueden abrazarla y besarla sin peligro. “Estamos felices por tenerla de vuelta. Ahora rezamos por otros miembros de la familia que todavía están enfermos”, explica el padre de Rose.
Otros miembros de la familia también se han contagiado por el virus, Médicos Sin Fronteras ha informado que la hermana de Rose y su sobrina de 12 años también se han curado.
Este trabajo de sensibilización, información y comunicación que llevan a cabo los promotores de salud en la zona es clave para que los pacientes curados puedan reintegrarse a la vida normal en sus comunidades. Para evitar que todos aquellos que han pasado por una situación tan complicada sufran el estigma y el aislamiento por parte de sus familiares y amigos, hay que poner mucho cuidado en explicar que un paciente curado, ya no puede infectar a nadie.