Desde el pasado mes de Febrero, algunos conductores de vehículos de General Motors han sido llamados a revisión, por el momento el total asciende a 2,6 millones de automóviles. El motivo es que se ha detectado un fallo en el motor de arranque que pondría en peligro la seguridad del vehículo. Esto afectaría al circuito eléctrico del coche y, al parecer, desactivaría los airbags, lo que podría haber sido la causa de al menos 12 muertes en 32 accidentes. Aunque si nos fijamos en el informe elaborado por el Centro para Seguridad Automotriz se habla de 303 muertes, una cifra que GM pone en tela de juicio.
La situación hace que los propietarios de estos modelos se muestren temerosos a la hora de manejarlos, y que cuando se ven obligados a conducirlos, lo hagan con recelo.”Rezo todos los días para poder ir y regresar del trabajo en una pieza y que nada ocurra y no ser yo la persona 304 que muera en su auto", dice Samantha Genader, la joven de 25 que explica su miedo al conducir unos de los modelos de General Motors (GM) que han sido llamados a revisión por la compañía, según informa la BBC.
Aunque este fallo mecánico no es nuevo, la compañía tuvo conocimiento de irregularidades en el funcionamiento de sus modelos en 2004. Pero han tardado una década tomar la decisión de mandar a llamar a revisión los modelos defectuosos para realizarles las reparaciones correspondientes. Nadie sabe el por qué de la demora, ni siquiera la máxima autoridad de la compañía.
Ante la Cámara de Representantes de EE.UU., la directora ejecutiva de GM, Mary Barra, ha reconocido no saber por qué la compañía se ha demorado tanto en anunciar el defecto. "No les puedo decir por qué tomó años que se anunciara un defecto de seguridad... pero lo vamos a averiguar". Barra ha asegurado que investigarán a fondo y tomará medidas para compensar a víctimas y consumidores por "errores que se cometieron en el pasado". La actual presidenta cuenta sólo con dos meses al frente de la compañía.
Un error de 40 céntimos de euro
Según los documentos presentados en la audiencia, la pieza necesaria para la reparación del tambor de arranque está valorada en 57 centavos de dólar (unos 41 céntimos de euro). En 2005 ingenieros de la compañía propusieron soluciones al problema del tambor de arranque. Pero el gigante concluyó que ninguna representaba un "caso aceptable de negocios". ”Los documentos presentados por GM muestran que el incremento inaceptable del costo era solo de 57 centavos", dijo la representante Diana DeGette.
Mala imagen para la compañía
La situación está dañando la imagen de la compañía. En total, el defecto de fabricación afecta a seis modelos en el tambor de encendido, entre ellos el Chevrolet Cobalt. El miedo de los conductores provoca mala imagen para la compañía, una publicidad que no juega a su favor. Aún menos cuando GM está intentando reconstruir su ya maltrecha imagen después de recuperarse de la bancarrota en que se declaró en 2009.
Más allá del impacto en la imagen y las ventas de la compañía, el problema de los tambores de arranque tendrá consecuencias financieras. GM calcula que el gasto por los autos llamados a revisión durante el primer trimestre ascenderá a 217 millones de euros (unos 300 millones de dólares).También podría haber más consecuencias para la compañía, dos comités del Congreso de Estados Unidos han iniciado una investigación. El Departamento de Justicia también tomar acciones legales.