Durante los últimos tres meses, los residentes de BALLESOL han participado en diferentes talleres de laborterapia y manualidades en los que han desarrollado su capacidad sensorial y cognitiva para “reciclar desde las cápsulas de Nespresso con las que diseñaron y elaboraron collares, broches y pulseras, hasta la reutilización de cartón y papel para moldear muñecas, monederos y objetos decorativos que convirtieron en verdaderas obras de arte”. Como añade Lola Soler, presidenta de Grupo BALLESOL, esta iniciativa, ejemplo de participación activa y saludable, demuestra “la capacidad y el interés de las personas mayores por prevenir y mantener su estado físico, mental y social”. El envejecimiento activo permite también a las personas mayores realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todo su ciclo vital y participar en la sociedad de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades, mientras que les proporciona protección, seguridad y cuidados.
En este sentido, el proyecto solidario que ha unido a las personas mayores y a los niños y adolescentes de la Fundación Aladina permitirá que con lo recaudado los más pequeños no pierdan la sonrisa y vean mejorada su calidad de vida con proyectos como el apoyo a “las terapias lúdicas con las que se atiende a 1.221 niños y adolescentes enfermos de cáncer cada año en los Hospitales Niño Jesús y Gregorio Marañón de Madrid”.
Con esta iniciativa intergenaracional entre los residentes de BALLESOL y los niños y adolescentes enfermos de cáncer también se va a conseguir mejorar los espacios de ocio y descanso en estos hospitales, con el deseo de que las estancias sean menos duras y monótonas.