07/02/2014 12:45:13

Un descubrimiento abre la puerta a producir fármacos generando oxígeno como único residuo

El investigador Avelino Corma ha liderado un proyecto para reducir de forma significativa los residuos que se generan en la industria farmacéutica

El investigador Avelino Corma, del Instituto de Tecnología Química, ha liderado un proyecto cuyos resultados podrían llevar a una reducción significativa de los residuos en la industria farmacéutica.

El descubrimiento de Corma y su equipo ha sido publicado recientemente en la revista Nature Communications. Según explican desde el periódico El Mundo, la clave del hallazgo se encuentra en los procesos de oxidación y reducción, es decir, en los procesos en los que dos reactivos intercambian electrones (uno los libera y el otro los absorbe).

Los procesos de oxidación y reducción se utilizan en la industria farmacéutica y en muchas otras. Uno de los dos reactivos, el que cede electrones, queda como residuo al final del proceso. Lo que Corma y su equipo plantean es que el reactivo que libera electrones sea el agua, y que la luz (ya sea visible o ultravioleta) sea la fuente de energía necesaria para que la reacción química dé comienzo.

El agua proporcionaría a los cofactores los electrones necesarios para su reactivación. Los cofactores son sustancias necesarias para que las reacciones químicas con enzimas, necesarias para la producción de fármacos, puedan tener lugar. Cuando los cofactores han cedido sus partículas negativas a la reacción, es necesario que otro compuesto vuelva a cargarlos con electrones. Este compuesto podría ser el agua. Hasta ahora, sin embargo, se han utilizado otro tipo de sustancias, llamadas cosustratos, que generan una cantidad importante de residuos.

En declaraciones recogidas por El Mundo, Avelino Corma ha explicado: "Utilizando agua como cosustrato, el único residuo que se obtiene es oxígeno. Es bonito, ¿no?" De todos modos, el investigador recuerda que todavía es pronto para hablar de una aplicación inmediata. Podrían pasar cinco o seis años antes de que esta idea pudiese ser llevada a la práctica.

El Instituto de Tecnología Química (ITQ), donde se ha producido el descubrimiento, es una institución dependiente de la Universidad Politécnica de Valencia y del CSIC. El organismo cuenta con una financiación poco habitual, ya que Avelino Corma dona todo lo que gana con sus patentes (el importe suele oscilar entre los 80.000 y los 90.000 euros anuales). Además, las patentes desarrolladas por el equipo de Avelino Corma en el ITQ reportan a la institución unos 400.000 euros anuales. "Esto nos permite dar becas y contratar equipos por nosotros mismos, con dinero de contratos con empresas, sin esperar los fondos de proyectos del Ministerio", explica Corma.

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