Con la presentación de este “roadmap”, M-Inclusion, además de poner el broche final a su andadura como proyecto de la Comunidad Europea, pretende concienciar a todos aquellos posibles actores involucrados en el ecosistema móvil que el cambio social en Latinoamérica es posible a través de las tecnologías móviles, aportando tendencias, oportunidades y barreras específicas para estos actores en su papel de despliegue de soluciones inclusivas.
Según este informe, estos actores involucrados se aglutinan en cinco grupos de interés: usuarios finales y sus organizaciones, desarrolladores móviles, organismos públicos, entidades de financiación y socios industriales. Y todos estos actores en un escenario como Latinoamérica, con 47 territorios, 610 millones de habitantes y multitud de culturas, creencias y lenguas, representan un importantísimo mercado para todas las partes interesadas.
En este escenario, los usuarios finales de los cuatro grupos destinatarios están demandando soluciones móviles que les ayuden a tener sus necesidades básicas cubiertas (agua, alimentos, bienes, servicios sanitarios ...) o mejorar el acceso a la atención y la educación sanitaria (desde la educación sexual a la salud infantil y el autocuidado) así como programas educativos adaptados a la realidad y al lenguaje de la población indígena y las soluciones, iniciativas y herramientas adaptadas a las condiciones de personas con discapacidad.
Con el objetivo de establecer un escenario de largo plazo, el “roadmap” de M-Inclusión abarca desde el estado actual a los posibles escenarios después de cinco o diez años, el análisis de las tendencias tecnológicas actuales y futuras, así como el análisis socio- demográfico de la sociedad de América Latina.
Y es que a pesar del descenso de pobreza y desigualdad, uno de cada tres latinoamericanos es pobre, y uno de cada ocho vive en extrema pobreza. Se estima que en los próximos 50 años la población mayor de 60 años aumentará considerablemente, con el consecuente aumento de enfermedades crónicas; y que al menos 50 millones de esa población tienen alguna discapacidad.
Desde el punto de vista tecnológico, hay que tener en cuenta que el mercado móvil latinoamericano se está moviendo hacia una nueva fase de desarrollo, caracterizada por la madurez del mercado y por la desaceleración del crecimiento de los ingresos y abonados, a pesar de que la penetración móvil es superior al 115%. Es por eso que los estándares 3G y 4G se deben convertir en los principales impulsores del futuro crecimiento en la región, y es que se prevé que para el 2017, dos terceras partes del total de dispositivos en Latinoamérica se basen en estos estándares.
En todo este contexto, un documento como el Roadmap de M-Inclusion se hace necesario, ya que se puede casar la rentabilidad económica de los mercados con las acciones enfocadas a la inclusión social de las personas más desfavorecidas, siempre y cuando todos los actores propiciadores del cambio se involucren. Y es que las plataformas móviles e internet son actualmente las herramientas sociales más importantes para crear y difundir información y ayuda a la participación social. M-health, M-Education o M-commerce son algunos ejemplos de servicios móviles disponibles que pueden hacer frente a los retos y necesidades actuales de estos usuarios como ayudar a mejorar y extender la educación, mejorar los tratamientos de salud o ayudar cuando se produce una catástrofe.