Según informan desde el portal Business Green, el fosfato se ha utilizado durante mucho tiempo en la fabricación de detergentes para lavar la ropa. Sin embargo, este producto químico contamina de manera preocupante el agua dulce, donde un exceso de fosfatos puede generar la proliferación de algas y déficits de oxigen que dañan la biodiversidad. Por otro lado, existe una cierta preocupación por el hecho de que los fosfatos son un recurso limitado. Si la demanda de fertilizantes producidos a base de fosfato sigue creciendo a nivel mundial, en los próximos años podría darse una crisis en el suministro.
En declaraciones recogidas por Business Green, Gianni Ciserani, de P&G,ha explicado que la compañía ha ido reduciendo progresivamente su consumo de fosfatos desde 2005. En este sentido, cuando se hayan implementado las nuevas reformulaciones anunciadas esta semana, "P&G habrá eliminado casi medio millón de toneladas métricas anuales en relación a su pico de consumo del año 2005", ha asegurado Ciserani.
Además, Ciserani ha subrayado que este compromiso es "sólo el inicio de una serie de soluciones" que tienen como objetivo facilitar pequeños cambios en los hábitos de los consumidores, que puedan tener un impacto positivo en el entorno. El directivo se mostró convencido de que las acciones hablan más que las palabras en materia de sostenibilidad, e insistió en que la innovación es la clave para hacer productos de lavado más respetuosos con el medio ambiente.