Una de las conclusiones que más destaca de este informe internacional de IPSOS, es que España es el país del total de los 24 analizados, donde más importa el dinero a la hora de ser feliz. Así, de los españoles que piensan que la economía va bien, el 93% señala que es feliz (el porcentaje más alto del mundo), mientras que de los que señalan que la situación económica del país es mala, sólo son felices el 57%. Esa brecha del 37% entre unos y otros es la más alta a nivel mundial.
Sin embargo, la lectura de los resultados de España es positiva, y es que el porcentaje a fecha de diciembre de 2013 es 8 puntos mayor que el de 2012, donde apenas el 50% de la población española señalaba que era feliz. Aún así, estamos lejos de ciudadanos como indonesios (92%), canadienses (86%), suecos (85%), o estadounidenses (84%), a los que la vida parece sonreírles más.
Respecto a Europa, la media se sitúa en el 73%, un 15% más que en España, con suecos a la cabeza (85%), seguidos por belgas (82%), británicos (80%), franceses (79%), alemanes (77%) e italianos (69%), datos que, o bien desmontan el estereotipo clásico que tacha a los españoles de gente que siempre parece estar alegre, o que realmente demuestran que los españoles preferimos seguir poniendo al mal tiempo, buena cara.
Jóvenes, mujeres y ricos, los más felices
Otro de los aspectos a destacar de este estudio, es que en España existen claras diferencias en cuanto a perfiles socio-demográficos a la hora de ser felices. En primer lugar, en cuanto al género, son más felices las mujeres (63%) que los hombres (54%). La edad también importa: los jóvenes menores de 35 años son más felices (68%) que los de edades comprendidas entre 35 y 49 años (52%), o lo mayores de 50 (52%). Por último, siguiendo la lógica de los resultados, las personas con altos ingresos económicos son más felices (79%) que aquellos con ingresos medios (63%) o bajos (55%).