El director general de la empresa NVR, Carlos Gómez, afirma que "aunque cada vez nos empieza a resultar más familiar relacionarnos con cuestiones de ahorro energético, es muy cierto que estamos, en esta materia, a la cola del resto de países europeos. Si bien en el sector automovilístico y en el de los electrodomésticos empezamos a familiarizarnos y a valorar el respeto al medio ambiente junto con el ahorro a medio y largo plazo que supone la inversión en productos energéticamente eficientes, todavía no es así en lo relativo al sector residencial"
Según indica Carlos Gómez, un dato a tener en cuenta es que el parque de edificios español representa un consumo de energía final del 16,70% por detrás de la industria y la agricultura. Los más de 25 millones de viviendas construidas en España emiten casi el 20% de gases de efecto invernadero, de acuerdo con los datos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.
"Lo cierto es que la mayoría de los edificios construidos a partir del boom inmobiliario español de finales de los años 60 y hasta la entrada en vigor del CTE (Código Técnico de la Edificación) en su mayoría, carecen de sistemas de aislamiento y ahorro de energía, lo que nos lleva a que los primeros resultados del certificado energético arrojen los siguientes datos. En una escala que va de la 'A' a la 'G' (siendo la 'A' la más eficiente) la tipología A-B-C supone sólo un 5%, la 'D' un 14,8%, la 'E' un 48,3% , la 'F' un 13% y finalmente la 'G' con un 19,2%", explica el director general de la empresa NVR.
De los datos anteriores podemos concluir que la situación de las viviendas españolas está muy por debajo de lo esperado en materia de ahorro energético y suponen un alto grado de contaminación atmosférica.