En primer lugar, Deutsche, el mayor prestamista de Alemania, introducirá nuevas directrices a implementar a escala mundial, incluyendo como mínimo cuatro fines de semana al mes para sus empleados más júnior, según fuentes cercanas a la empresa. Por su parte, Citi también está trabajando en un nuevo decálogo para mejorar sus prácticas en este ámbito.
Una encuesta elaborada a más de 500 lectores de Financial Times, el periódico que se hace eco de la revista, muestra que más de la mitad de los empleados del sector bancario de entre 18 y 25 años están trabajando más de 60 horas a la semana. Además, uno de cada siete encuestados dijo que había llegado a trabajar hasta 90 horas, por lo que el consenso entre los que consideran que se deben replantear esas condiciones es muy amplio.
En concreto, parece que el problema no está en la carga de trabajo, sino en su distribución. Un empleado joven del sector explica a el periódico que en muchas ocasiones, se le asignan tareas mecánicas para los que no necesita la formación que tiene, y que las jornadas se alargan porque la mayor carga de trabajo se les asigna por la tarde, lo que hace que se queden trabajando hasta la noche.
Históricamente, las horas extras eran bien recompensadas y además se premiaba a los empleados con variables que cada vez están siendo más ajustados, por lo que no se trata de cambiar unas políticas específicas para un sector concreto, sino de modificar la cultura de trabajo del sector.