El año pasado, el total de los cheques repartidos entre los tres fabricantes en Detroit ascendió a 17.300 dólares. Este año se espera que las ganancias sean más elevadas que el año pasado, y en consecuencia, la cifra total a repartir ascienda hasta los 18.000 dólares.
General Motors compartió con los 49.000 trabajadores en 2012 un promedio de 6.750 dólares, y espera este año incrementar esa cifra en unos 300 dólares, pasando así la barrera de los 7.000 dólares. Por su parte, Ford pagó un promedio de 8.300 dólares a sus 45.800 trabajadores, y este año podría incrementar ese cheque en 600 dólares. Finalmente, Chrysler Group pagó 2.250 dólares a sus empleados el año pasado, pero sus resultados este año podrían reducirse ligeramente, y se desconoce si se mantendrá la aportación o se reducirá en proporción.
Los fabricantes de automóviles acordaron en la última ronda de negociaciones con el sindicato United Auto Workers repartir los beneficios de la empresa en lugar de aumentar el salario base, puesto que ese aumento había sido uno de los principales factores de quiebras anteriores.