La campaña cuenta en esta ocasión con un protagonista emblemático. El actor británico Clive Arrindell, "El calvo de la Lotería", ha colaborado de manera desinteresada con la iniciativa y ha cedido gratuitamente su imagen para el vídeo, que lleva por título "Vuelve el Espíritu de la Navidad". Según explican desde Acción contra el Hambre, "El calvo de la Lotería" protagoniza en esta ocasión "un spot sobre los números que de verdad deberían importarnos", como los de las vidas aniquiladas por el hambre cada año y los de las soluciones disponibles.
Por su parte, Clive Arrindell ha comentado: "Para mí, que sólo vendía billetes de lotería, es todo un honor volver a España para colaborar con Acción contra el Hambre. Mucha gente cree que el hecho de que los niños mueran de hambre es algo natural, con lo que hay que vivir, y cualquier proyecto que contribuya a cambiar esta mentalidad es algo importante. Para mí es inaceptable que esto siga ocurriendo." Arrindell, además, ha asegurado: "La profesión de actor puede ser tomada como frívola o innecesaria, pero cuando puedes hacer algo útil con tu profesión, como en este caso, supone un plus enorme."
La campaña "Otros números", creada por Shackleton, recuerda que la lucha contra la desnutrición ha avanzado en los últimos años. Así, 38 países han logrado alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio número 1 (erradicar la pobreza extrema y el hambre), lo que muestra que con políticas adecuadas se puede hacer retroceder al hambre. La desnutrición aguda se ha reducido un 8% en la última década, y en el último año hay 26 millones de personas menos que pasan hambre. El número de niños menores de cinco años con retraso en el crecimiento ha disminuido un 40% en los últimos años, y el porcentaje de niños que accede a tratamientos nutricionales es el doble que hace tres años. La distribución de alimentos terapéuticos listos para su uso se ha multiplicado por cinco en los tres últimos años, y el porcentaje de niños que pierden la vida antes de los cinco años es casi la mitad que en 1990.
Sin embargo, y a pesar de estas cifras, 8.500 niños siguen muriendo cada día. Desde Acción contra el Hambre, insisten en que el tratamiento que salva la vida a un niño sólo cuesta 40 euros.