Anne Dauphine y Jaume Sanllorente fueron las dos voces protagonistas de un evento que, tal y como recordó Jesús Echevarría, vicepresidente de Randstad España, “habla de aquellos valores que queremos en las personas que forman parte de nuestras empresas y que estamos seguros que son, además, compatibles con los objetivos”. María Franco, fundadora de la Fundación Lo Que De Verdad Importa (LQDVI), lo resumió en: “Algo más es un evento que intenta ayudar a descubrir lo que de verdad importa en la vida”.
La primera historia protagonista de la velada fue la de Anne Dauphine, una mujer francesa que ha visto como una enfermedad genética degenerativa le arrebataba a su hija Thais. Lejos de hundirse, ahora relata que la vida vale la pena y cómo se puede ser feliz aunque la vida sea difícil y tenga malos momentos. Anne explicaba como ella tenía una vida perfecta hasta el día que su pequeña hija celebraba su segundo cumpleaños. Fue entonces cuando descubrió que tenía una enfermedad genética y degenerativa y que a su hija le quedaba muy poco tiempo de vida. Arropada siempre por su hijo mayor y su marido, Anne Dauphine aseguró en Bilbao que nunca se ha preguntado “por qué”. De esta prueba –como ella misma la llama- ha nacido una nueva manera de entender la vida: “Ahora sólo vivo el momento, uno después del otro y nunca me miento. Es decir, si tengo un mal momento no pienso en obviarlo sino que vivo siendo consciente de ello”.
La gran conclusión de Anne Dauphine es que una persona nunca podrá escoger vivir una prueba tan dura como la suya, pero siempre podrá elegir cómo vivirla. Hoy, vive junto a su marido, su hijo y otra hija, también con la misma incurable enfermedad que Thais. A través de unas palabras llenas de optimismo y fuerza, recordó a los asistentes que en la vida es muy importante aprender a respetar la debilidad y no creer que ésta es síntoma de un fracaso.
Tras ella, llegó el turno de Jaume Sanllorente, fundador de la ONG “Sonrisas de Bombay”. Hace diez años, Jaume trabajaba como periodista económico en Barcelona y, además, los fines de semana como relaciones públicas de un conocido local nocturno. Durante unas vacaciones fue a pasar unos días a la India y su vida cambió radicalmente. El primer viaje fue duro y pensó en regresar a Barcelona de inmediato, pero finalmente acabó sus vacaciones allí y al cabo de unos meses ya sintió la necesidad de volver. En esta segunda ocasión conoció más a fondo la realidad de una India en la que asegura que más del 60% de la población vive con un dólar y medio. Le hablaron de un orfanato con 40 niños que iban a cerrar y ahí empezó su nueva historia. Los niños no tenían futuro más allá de la prostitución y Jaume pensó, una vez de vuelta a Barcelona, cómo podía cambiarles la vida. Asegura que ha descubierto que su felicidad “es ser y sentirme un servidor”. Abandonó todo, su trabajo, familia, amigos y su ciudad natal, para regresar –y esta vez quedarse- a la India. En ese orfanato empezó su proyecto y hoy Sonrisas de Bombay es una ONG que centra su acción en la lucha pacífica contra la pobreza y por los Derechos Humanos en los barrios de chabolas, slums, de Bombay.
Sanllorente asegura que ha sido duro, pero que ahora ha descubierto que el sentido del humor y, sobre todo, una sonrisa tiene un gran poder. “Una sonrisa puede llegar a cambiar el mundo, una reunión de trabajo, una entrevista, etc.”, aseguró. Según él: “Todos tenemos el poder de cambiar el mundo y el primer paso puede ser convertirnos en personas agradecidas”. Tras su experiencia, ha podido conocer el verdadero significado de una sonrisa, del miedo, de la muerte, etc. Hace diez años, Sanllorente asumió un compromiso y asegura que “seré fiel y leal toda la vida”. Para finalizar, recomendó a los asistentes pensar más con el corazón y hacerle caso a nuestra intuición. Asimismo, puntualizó que “en las empresas y, sin lugar a duda, en las cúpulas, tiene que existir un alma además de un cuerpo”.