Este compromiso se materializa con el desarrollo del proyecto Granja Arla, destinado a minimizar el impacto de las actuaciones de los cooperativistas. Hasta ahora, se ha estado llevando a cabo en Dinamarca y Suecia, pero con el reciente crecimiento de la cooperativa pronto estará presente en Alemania y el Reino Unido. Sus pilares fundamentales son la composición de la leche, la seguridad alimentaria, el bienestar animal y la protección medioambiental, según explican desde la cooperativa.
Arla determina y garantiza una correcta alimentación y certifica la condición, cuidado y atención sanitaria del ganado, así como la adquisición y las condiciones de almacenamiento de la comida. Además, controla las instalaciones de ordeño, los pastos, la reutilización de productos residuales, el agua inutilizada y el biogás. También se realizan análisis continuos para asegurar la calidad y la composición de la leche.
Desde la cooperativa, aseguran que el objetivo a medio plazo en su estrategia climática es la reducción del consumo total de CO2 en un 25% entre 2005 y 2020. Arla prevé lograr esta disminución gracias a la inversión en tecnología, que ha de permitir optimizar la producción y detectar posibilidades de mejora en la eficiencia de procesos. Al cierre de 2013, Arla tiene previsto haber ahorrado en sus plantas de producción el equivalente al consumo eléctrico de 8.200 hogares.
El trabajo para conseguir este objetivo se desarrolla también mediante diversos proyectos específicos. Uno de los últimos que se han puesto en marcha ha supuesto una mejora en el transporte que hará que la flota de la firma reduzca sus emisiones anuales en 945 millones de toneladas de CO2 y el consumo de combustible en 350.000 litros.