Según informan desde El País, la nueva medida permite alargar la vida útil de los alimentos entre una semana y tres meses. Los productos que lleven una fecha de consumo preferente indicada con día y mes, podrán alargarla una semana; los que indiquen el mes y año, podrán ser vendidos hasta un mes después de sobrepasada la fecha, y por último, los que señalen únicamente el año límite de consumo preferente podrán alargar su vida útil hasta tres meses. Los alimentos que hayan rebasado su fecha de consumo preferente se venderán a precio reducido.
Desde El País, recuerdan que la norma impulsada por el ejecutivo griego no contradice las reglas comunitarias, aprobadas en el año 2000. Esta normativa distingue entre la fecha de consumo preferente y la fecha de caducidad; esta última se utiliza solo para alimentos muy perecederos. En este sentido, el secretario de Estado para el Consumo, Yorgos Stergiou, ha destacado, en respuesta a las críticas recibidas: “El consumo preferente es un instrumento de seguridad y marketing de los productores, pero no significa en absoluto que el producto no esté bueno o sea peligroso.”
A pesar de esta distinción, parece que de momento las grandes cadenas de distribución no van a aplicar la medida. Temen que la venta de alimentos después de su fecha de consumo preferente pueda perjudicar a su reputación.
Según el Eurostat, el 31% de la población griega está en riesgo de pobreza y exclusión social. Además, Unicef estima que hay 600.000 niños en el país que viven por debajo del umbral de la pobreza.