02/09/2013 08:45:21

Cada español desperdicia 170 kilos de alimentos al año

Cada año se pierden en el mundo 1.300 millones de toneladas de alimentos

En todo el mundo se despilfarran 1.300 toneladas de alimentos al año. Sólo con los desperdicios de alimentos de hogares, restaurantes y supermercados de Europa y EE.UU. podrían cubrirse cuatro veces las necesidades de alimentación del resto del mundo. Desde esta premisa, la nutricionista Pilar Cervera animó desde la Escuela de Nutrición Francisco Grande Covián del Instituto Danone a optimizar el aprovechamiento de los alimentos, para mejorar y abaratar la alimentación y para reducir la huella en el medio ambiente que deja la producción de alimentos.

Según Pilar Cervera, el mayor desperdicio de alimentos (el 58% del total) se produce en los hogares, el 16% en los supermercados y el 12% en los restaurantes. El resto se reparte entre los comercios, las instituciones y los mercados. En total en España se desperdician nada menos que 170 kg. de alimentos por persona y año mientras que hay 11,5 millones de personas en peligro de exclusión social y, por tanto, con dificultades para alimentarse correctamente. La media europea de desaprovechamiento de alimentos es similar a la española: se pierden 170 kilos de alimentos por persona y año. La nutricionista Pilar Cevera hizo una llamada de atención a prestar más atención a la gestión de los alimentos de particulares y empresas para reducir el desperdicio innecesario.

Parte de la sociedad ha reaccionado a esta situación con distintas iniciativas, desde estudiar cuales son los puntos críticos donde se pierden los alimentos en su procesado para mejorar su gestión de la Fundación ALICIA (Alimentación y Ciencia) a la distribución de excedentes de restaurantes, supermercados y donantes entre personas necesitadas que hacen los Bancos de Alimentos. El propio Ministerio de Agricultura pretende reducir los 8 millones de toneladas de alimentos que se pierden cada año en España hasta 2020.

La crisis afecta a los hábitos alimentarios de las familias que la padecen. Lo más habitual es pasar a consumir alimentos más baratos, pero esta práctica tiene peligros, pues hay peligro de alimentarse peor, pasando a consumir más féculas y menos fruta o más harinas y menos pescado. Para no caer en estos errores, Pilar Cervera recomienda planificar el menú semanal, hacer una lista de la compra y ceñirse a ella evitando tentaciones en el punto de venta, elegir productos locales y de temporada, cuidar la rotación de alimentos en casa para que o se estropeen (consumir primero lo que se ha comprado antes), ajustar las raciones a la hora de cocinar, comprar a granel y en mercados de proximidad, así como distinguir entre fecha de caducidad (que implica un riesgo para la salud cuando vence) y consumo preferente (se trata apenas de una pérdida de calidad).

Además asociaciones como la FESNAD (Federación Española de Sociedades de Nutrición) proponen reducir el IVA de algunos productos de primera necesidad para facilitar su acceso por parte de las familias más desfavorecidas.

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