De esta forma BMW hace historia al ser el primer fabricante de automóviles del mundo en producir en serie vehículos con fibra de carbono –material que es un 50% más ligero que el acero y ofrece la misma resistencia- ya que hasta la fecha estos procesos se consideraban excesivamente costosos y con una producción demasiado complicada. Por ello hasta ahora su uso se limitaba a la Fórmula 1 y a súper deportivos muy exclusivos fabricados de manera artesanal. Sin embargo, después de 10 años de trabajo e investigación constantes, BMW ha conseguido hacer que este sistema sea rentable y utilizable en la producción en serie. El proceso aplicado es, por ello, único y los ciclos de producción son extraordinariamente cortos, incluso si se trata de los componentes más sofisticados.
BMW ha invertido 2.000 millones de euros en el desarrollo del BMWi3 que se empezará a vender a partir del mes de noviembre. Su precio más barato será de 35.000 euros, incluidas las baterías y un sistema propio a domicilio de recarga.
Supondrá el primer vehículo con carrocería de fibra de carbono, en vez de acero, y chasis de aluminio. Su autonomía estará entre los 200 y los 300 kilómetros, si se añade un pequeño motor de gasolina.