La presencia de hombres y mujeres con discapacidad en la vida política e institucional es todavía muy escasa, por lo que no puede decirse que la participación de esta parte de la ciudadanía en los asuntos públicos esté regularizada.
Por este motivo, es preciso que las formaciones políticas se comprometan con las personas con discapacidad incluyendo a candidatos con alguna discapacidad en puestos de salida en las listas electorales de los próximos comicios al Parlamento Europeo.
La política y las instituciones públicas deben parecerse a la sociedad, que es intrínsecamente diversa, y a la que pertenecen por derecho propio las personas con discapacidad, por lo que este grupo social debe tener una representación regular en la vida política.