El estudio, realizado entre más de 4.800 gestores de flotas de pymes y grandes empresas, muestra cómo el impulso del vehículo corporativo dentro del parque puede contribuir a alcanzar más fácilmente las metas fijadas tanto por el ejecutivo en sus planes de mejora de la calidad del aire como por la Unión Europea, que recientemente estableció en 95 gramos por kilómetro el límite de emisiones para 2020.
Sin embargo, desde el CVO se lamenta que los vehículos corporativos sean los "eternos olvidados" de las políticas orientadas al automóvil. Dentro del parque corporativo, los operadores de renting se alzan como los "más comprometidos con el medio ambiente", ya que la tendencia a promover turismos de menor tamaño y la motorización entre las empresas para reducir los gastos del combustible ha permitido rebajar los niveles de emisiones de esta flota en un 17% desde 2008, situándolas en unos 125 gramos por kilómetro de media.
En opinión del director del CVO, Alejandro Madrigal, "aunque medidas legislativas como la supresión del impuesto de matriculación a los modelos más eficientes o la creación de tramos impositivos para gravar a los más contaminantes resulten efectivas, si no se promueve en mayor medida al coche de empresa, llegar a los objetivos no va a ser tarea fácil". Para Madrigal, una de las claves para conseguir alcanzar las metas establecidas es "fomentar el uso de modelos bien cuidados y mantenidos que garantizan su renovación cada cuatro años".
En este sentido, el informe de Arval muestra cómo para incentivar el parque corporativo el 30% de las empresas aboga por la puesta en marcha de un plan de ayudas a la compra de un número mínimo de modelos de bajo consumo y emisiones que, sin duda, podría articularse dentro de una posible prórroga del Plan PIVE. Para cerca de la cuarta parte (24%), bastaría con incentivar la compra de nuevos o usados de hasta cinco años, lo que pone de manifiesto cómo el mercado de ocasión se ha convertido ya en una alternativa real al nuevo dentro de la pequeña empresa, al permitir el acceso a flotas con precios mucho más asequibles en un momento en el que no fluye el crédito.
El 15% de las compañías españolas, además, indica que la solución radica en que el gobierno aumente los beneficios y ventajas fiscales de los usuarios del coche de empresa. Las empresas consideran que una iniciativa de este tipo permitiría situar a España al mismo nivel que otros países como el Reino Unido u Holanda, donde el mercado del renting, por ejemplo, ya supone el 40% del total.